domingo, 31 de marzo de 2013

Capítulo 44: Turismo.

(Habla Laura)

Me despierto poco a poco. Estoy abrazada a Liam, y él sigue dormido. Yo sonrío mientras le miro absorta. Es como un ángel caído del cielo, y por muy imposible que parezca, este ángel me ama tanto como yo a él. Mi sonrisa se amplía.
Miro el reloj. Son aún las 8 y media de la mañana. Decido dejarle dormir un rato más, así que me deshago de su abrazo con delicadeza y me levanto. Hace un poco de frío, por lo que rebusco en mi maleta y me cambio de ropa http://www.polyvore.com/57/set?id=77245209 . Me siento en la cama y le acaricio la espalda. Él se revuelve un poco, pero sigue dormido.
-Liam, me bajo al bar un rato. Tú sigue durmiendo, ¿vale?
Él asiente y se gira, para dos segundos después reanudar su profunda respiración.
Salgo de la habitación y bajo a recepción por las escaleras. En uno de los sofás me encuentro con Louis mirando desinteresado la pantalla de su móvil.
-Hola, niñato.- le saludo. Me inclino sobre él sofá y le doy un beso en la mejilla.
-Hola, petarda.- me responde. Louis a veces es como tu hermano pequeño: infantil, burlón y divertido; pero también es como un hermano mayor: siempre dispuesto a darte un buen consejo, a protegerte y a hacer todo lo posible por dibujar una sonrisa en tu cara.
-¿Qué haces despierto a estas horas?
-No podía dormir, Niall hablaba en sueños. ¿Quieres salir a desayunar fuera? Yo invito.- me propone volviendo a guardar su móvil.
-¡Vale!- acepto.
Nos levantamos y salimos del hotel. Mientras vamos por la calle, Louis me abraza por los hombros y me hace cosquillas.
-Louis, para.- le pido entre risas. Él se pone delante de mí y levanta los brazos al cielo.
-¿¡QUÉ PASA, QUE PORQUE SEAS LA NOVIA DE MI HERMANO YA NO TE PUEDO TOCAR!?- grita con horror fingido. Todas las personas que pasan por nuestro lado nos miran como si estuviéramos locos.
Lo curioso es que sí, probablemente lo estemos.
-¡Pero cállate, idiota!- le ordeno sin parar de reír, y le doy una colleja.
Reanudamos nuestro paseo mientras nos reímos como dos críos pequeños. Pasamos por delante de un pequeño kiosco y Louis decide coger el periódico. Llegamos a una cafetería y nos sentamos en una de las mesas. Yo me pido un café solo para despejarme, mientras que Louis se pide un desayuno inglés con todas las letras: zumo, café, un cruasán y unas tostadas.
-Es que pasar tanto tiempo con Niall… Bueno, acaba afectándote.- me explica. Yo asiento apretando los labios, intentando contener la risa.
Empezamos a desayunar en silencio. Aún es muy pronto, así que se está bastante tranquilo. De repente, Louis empieza a toser descontroladamente. Yo le doy varias palmadas en la espalda.
-¡Eh, Boo! ¿Qué te pasa?
Él le da un gran sorbo a su zumo de naranja y respira hondo varias veces. En silencio, me pasa el periódico, abierto por la página de sucesos locales. Mis ojos se encuentran con una foto que me suena bastante: es el supermercado por el que pasamos el otro día, y del que cogimos un carrito. El título es lo que acaba de fulminarme.
‘Robo en el supermercado Sainsbury’s’.
-Ay, Louis…- suelto de manera entrecortada.- La hemos cagado pero bien…
-Que no, que no…- me intenta calmar.
-Nada más faltaría que nos metieran en la cárcel, que se acabe vuestra carrera por-
-¡Laura, escúchame!- me corta Louis. Yo le miro con pánico y él sonríe con despreocupación.-Resulta que esa misma noche entraron a robar en el interior del supermercado. Afuera no hay cámaras, así que no nos grabaron. Ya han detenido a los que entraron dentro, por lo que creen que ellos también han sido los que robaron el carrito.
-Joder… esto… Da igual.- suspiro. Louis se echa a reír con alivio, al igual que yo.
Seguimos desayunando. Al final tengo que ayudar a Louis con su comida, porque ha pedido demasiada. Tras varias insistencias, le invito yo. Salimos a la calle, y a los quince minutos llegamos al hotel. Todos están en una de las salas de proyecciones.
-¿Dónde estabais?- nos pregunta Felicité, una de las hermanas de Louis.
-Hemos salido a desayunar y nos hemos encontrado con esto.- respondo con horror, pero de mentira. Lanzo sobre la mesa el periódico. Liam, Zayn y Sandra se inclinan sobre él, para pocos segundos después empezar a reírse.
-¡Oh, somos criminales!- jadea Zayn con sarcasmo.
-¡Leyre, os van a meter a Louis y a ti en la cárcel por robar el carrito!- chilla Sandra. Leyre se vuelve de inmediato hacia ella.
-¡NO JODAS!- chilla, y se acerca corriendo a nosotros. Se lee el artículo para luego pegarle una colleja a Sandra.- Serás idiota, ¡por poco me da un ataque!
-Venga, chicas, dejad de hacer el indio.- les dice Paul.- Subid todos a vuestras habitaciones, en 20 minutos os quiero en recepción para pasar lista.
-Ay, me siento como si estuviéramos otra vez en el cole.- suspira Harry, y yo me echo a reír.
Cada uno subimos a nuestras respectivas habitaciones.
Liam se tumba en la cama y yo me siento sobre sus abdominales, mientras pongo ‘Endtapes’ de ‘The Joy Formidable’ en el móvil.
-Dentro de nada es tu cumpleaños.- comenta él. Me cuesta concentrarme en lo que me dice, porque sus manos acarician mi espalda por debajo de la camiseta, enviando descargas eléctricas a todos mis huesos.- ¿Cómo querrás celebrarlo?
Me muerdo el labio, indecisa. Aún no he pensado en ello.
-Mmm… No quiero nada exagerado.- respondo.- Me conformo con una cena sencillita en la que estéis tú, los chicos, Amanda, Leyre y Sandra. No necesito más.
Liam me acaricia la mejilla.
-Haremos que sea tu cumpleaños más especial e inolvidable.- me dice. Yo me inclino y junto mi frente con la suya.
-Lo sé, es el primero que paso con vosotros. ¿Sabes lo que hice en mi cumpleaños pasado?- le pregunto con una gran sonrisa. Él niega con la cabeza y me mira curioso.- Preparé una cena en mi casa con mis mejores amigas e hicimos un karaoke… De vosotros. Jamás imaginé que os llegaría a conocer, era como… mi sueño inalcanzable.
Liam sonríe y no me da tiempo a continuar hablando. Me besa en los labios y eso me impide pensar en nada más.
-Venga, bajemos a recepción.- mascullo sobre sus labios, aunque mis ganas de moverme son mínimas.
Nos levantamos y bajamos. No me sorprende ver que Justin y Alfredo se han unido a nosotros. Salimos al exterior y varios gritos se levantan entre nosotros. GUAU. Ante nosotros tenemos un autobús como los que hay en Londres, con un piso descubierto arriba. Tiene capacidad para todos nosotros, así que subimos rápido y nos sentamos. El bús empieza a avanzar por las calles de NY mientras no paramos de cantar, reír y hacernos fotos. Liam, Niall, Harry, Louis y Zayn cogen unas cámaras y se graban a sí mismos cantando la canción de ‘One Way Or Another’, y nos dicen que en febrero sacarán una versión hecha por ellos, y que esto forma parte del videoclip.
Mientras ellos siguen grabándose, yo me voy a sentar con Sonia, ya que la veo muy sonriente.
-¿Sonia?- le pregunto. Ella se gira hacia mí. Sus ojos verdes están brillantes de alegría.- ¿Pasa algo?
-Ayer Niall me pidió salir.- responde. Yo voy a abrir la boca para gritar, pero ella me la tapa con una de sus manos. Después suelta una risita.- Bueno, no me lo pidió. Me dijo que quería ir despacio conmigo, que quería hacer las cosas bien y no estropearlas. Que yo era demasiado valiosa para él como para hacer mal las cosas.- sus ojos se iluminan más, si es posible.- Es… Es tan adorable…
-¡Tía, me alegro tanto por ti!- exclamo, y a ella se le vuelve a escapar una risita nerviosa.- ¿Te quedarás con nosotros en Londres?
Sonia hace una mueca y sacude la cabeza.
-No, me voy a pasar las Navidades con mi familia, pero en 2013 te aseguro que vuelvo para quedarme.
-No sabes cómo me gusta oír eso.
-Ella no se queda en Londres, pero yo sí.- dice Blanca. Yo la miro con incredulidad y ella sonríe abiertamente.- ¡Sí! Andrea me ha dicho que en su piso hay una habitación libre y… Bueno, me apetece quedarme.
-¡SÍ, SÍ, SÍ!- grito con entusiasmo. Ella se echa a reír al verme tan feliz.
Entonces es cuando caigo en la cuenta de algo. Mi familia. ¿Iré a pasar las navidades con ellos a España? Claramente, si voy será en compañía de Liam. Pero… quizá él quiera que pasemos esa época con su familia en Wolverhampton. Otra idea surge en mi cabeza. Le diré a mi familia que vengan a Londres. Pasaremos las navidades todos juntos, mi familia y la de Liam. Sonrío ante el plan que se ha formado en mi mente.
Paramos delante de… Vaya, resulta impactante estar a los pies de la estatua de la libertad. Nos hacemos unas cuantas fotos y volvemos al bús. Llegamos al Empire State. Aquí sí que subimos arriba en los enormes y rápidos ascensores de su interior. Salimos a la azotea y la vista es increíble. Toda Nueva York ante nosotros: la gente que anda por la calle se ven como diminutos puntitos, es como estar en la cima del mundo.
-¿Sabéis una cosa mágica que puedes hacer aquí?- nos pregunta Alfredo, y todos negamos con la cabeza.- Gritar. Gritar algo y que toda la ciudad te escuche. Se queda grabado en el aire, para siempre. Como si dejaras una parte de ti aquí.
-Aquí un ejemplo.- continúa Justin. Se acerca al borde de la terraza y se apoya en la barandilla.- ¡NUEVA YORK, CUANDO DIGA JUSTIN, VOSOTROS DECÍS BIEBER!
Blanca y yo nos echamos a reír y nos ponemos a su lado.
-¡JUSTIN!- grita él.
-¡BIEBER!- respondemos Blanca, Niall, Liam, Harry, Sandra, Zayn, Louis, Andrea, Silvia, Isabel y alguno más. Los otros se limitan a reírse.
-¡JUSTIN!
-¡BIEBER!
-¡JUSTIN!
-¡BIEBER!
-Vale, siguientes.- finaliza Justin bajando la voz.
Nos repartimos por toda la terraza, para que los gritos de unos no molesten a los de los demás. Yo sonrío y me acerco a la barandilla. Asomo mi cabeza a Nueva York y alzo los brazos.
-¡TE QUIERO, LIAM!- grito. Él, que está detrás de mí, sonríe abiertamente.- ¡JAMÁS EN MI VIDA HE AMADO TANTO A UNA PERSONA COMO TE AMO A TI! ¡TE QUIERO, Y QUE SEA DURANTE TODOS LOS DÍAS QUE ME QUEDAN DE VIDA! ¡TE QUIERO, Y ‘PARA SIEMPRE’ ES SÓLO EL COMIENZO!
Liam se acerca a mí y rodea mi cintura con sus brazos. Nos besamos, justo después de que yo haya proclamado a gritos mi amor por él.
-Es mi turno.- susurra en mi oído. Yo me aparto y le miro expectante. Él respira hondo y se gira hacia la terraza.- ¡AMO A LAURA SATURQUE!- comienza. Solamente con eso, ya se me dibuja una sonrisa en los labios.- ¡AMO LA MANERA EN LA QUE SONRÍE, LA MANERA EN LA QUE ME MIRA, LA MANERA DE LA QUE ES! ¡HOY LA AMO MÁS QUE AYER PERO MENOS QUE MAÑANA! ¡VOY A ESTAR CON ELLA, A CUIDARLA Y A QUERERLA HASTA EL ÚLTIMO DÍA DE MI EXISTENCIA, PORQUE ES LO MEJOR QUE ME HA OCURRIDO NUNCA! ¡LA AMO, Y ESO NADA NI NADIE LO VA A CAMBIAR JAMÁS!
Liam suelta un suspiro y me mira esperando mi reacción. Mis ojos se empañan y empiezo a llorar a lágrima viva. Él me rodea entre sus brazos y me acaricia la espalda.
-¡Ey, cariño, no llores!- me dice. Pone sus manos a ambos lados de mi cara y hace que le mire, hundiéndome en esos interminables mares castaños.- Sólo digo la verdad, Laura. Te quise, te quiero y te querré. Siempre, ¿de acuerdo?
-De acuerdo.- murmuro. Algo dentro de mí explota, y es alegría. Porque sé que lo que me acaba de decir es verdad, va a estar conmigo siempre.- Te adoro, Liam.
-Te amo, pequeña.- me responde, y me da un beso fugaz pero que me transmite muchísimo. Después se separa de mí y me coge de la mano.- ¿Vamos a ver lo que gritan los demás?
Yo me echo a reír y asiento. Empezamos a andar por toda la azotea, mientras oímos a nuestro paso los gritos de nuestro grupo.
-¡LEYRE!- grita Harry. Ella se echa a reír y le besa en la mejilla.- ¡TE QUIERO! ¡PUEDO ASEGURAR QUE ME HAS CAMBIADO LA VIDA DE UNA MANERA BESTIAL, HAS HECHO QUE LO VEA TODO DESDE OTRO PUNTO DE VISTA! ¡ME HAS HECHO MEJOR PERSONA, Y LA VIDA NO ME ALCANZA PARA AGRADECÉRTELO! ¡SIMPLEMENTE, GRACIAS POR APARECER EN MI VIDA!
Leyre sonríe por la emoción del momento y se funde en un apasionado beso con Harry.
-¡BABOSOS!- chilla Sandra, acercándose a ellos.
-¡IDIOTA!- le responde Leyre.
-¡NO INSULTES A MI CHICA!- le advierte Zayn, uniéndose a esta falsa pelea.
-¿POR QUÉ?
-¡PORQUE NO LO PERMITO! ¡NO PERMITO QUE NADA NI NADIE LA INSULTE, NI LE HAGA DAÑO!- Sandra sonríe incrédula por el giro que ha tomado la discusión.- ¡PORQUE ES MUY IMPORTANTE PARA MÍ, Y NO SOPORTARÍA VERLA MAL! ¡PORQUE LA QUIERO, Y MATARÍA A LA GENTE QUE HICIERA FALTA PARA QUE ELLA FUESE FELIZ!
Sandra salta a los brazos de Zayn sin darle tiempo a continuar.
-¡EY!- grita Niall, y todos nos giramos hacia él.- ¡BABY, BABY, BABY, OOOOH!
Yo estallo en sonoras carcajadas. Justin sacude la cabeza y so tapa la cara con una mano. Blanca se acerca a él y le da unas palmadas en la espalda para consolarle.
-CAUSE AAAAALL I NEED, IS BEAUTY AND A BEAT, WHO CAN MAKE MY LIFE COMPLEEEEETE?- continúa Alfredo, poniéndose al lado de Niall.
-AS LONG AS YOU LOOOLOLOLOLOLOOOLOLOLOLOLOLOLOOOLOLOLOLOLOVE ME!- añade Blanca. Justin no lo aguanta más y se lanza sobre ella, empezando a hacerle cosquillas.- ¡EH, PARA, JUUUSTIIIN!
-¡NO QUIERO!- le responde él.
-OYE, ¿Y POR QUÉ NO VAMOS A COMER AL MCDONALD’S?- propone Niall.
-¡SI YA ESTUVIMOS AYER!- replica Harry.
-¡DA IGUAL!
-¡VAMOS AL CENTRAL PARK!- grita Sandra.
Total, que después de varios gritos y declaraciones de amor más (Josh y Amanda, Fran y Daniela, Alfredo y sus Oreos) volvemos al autobús y vamos al Central Park. Damos un paseo en el que yo me subo a la espalda de Justin y Sandra a la de Niall, y hacemos una carrera.
-¡Mierda, nos van a pillar!- exclama Niall con visible cansancio, viendo cómo Justin se acerca a ellos a una gran velocidad, conmigo aún en su espalda.
-¡Pero acelera, joder!- le ordena Sandra sin parar de reír.- ¡Que nos alcanzan!
-¡Casi no he desayunado, no tengo fuerza!
-¡Adióóóóóóóóóóóóóóóós!- me despido de ellos a la vez que Justin y yo les adelantamos.
Tras pocos metros decidimos dar la carrera por finalizada. Sandra salta de la espalda de Niall y él se deja caer sobre el césped.
-Necesito… comida…- murmura.
-¡Toma, bro!- exclama Alfredo, y le lanza un paquete de Oreos. Niall lo caza al vuelo y se embute dos galletas en la boca.- ¡Ahí va!- se gira hacia Justin y le señala con horror fingido.- ¡Luego dirás de mí, si el es cien veces peor!
-Ya, pero Niall me cae mejor que tú.- repone Justin. Alfredo se hace el ofendido y se sienta en el césped cruzado de brazos. Justin se echa a reír y se tira sobre su amigo.- ¡Sabes que te quiero, Fredo!
Al final los dos acaban riéndose.
Volvemos a hacer una sesión de fotos y compramos la comida en un McDonald’s para después comérnosla en el césped del parque. Damos un paseo por las calles y yo me compro varias camisetas e innumerables recuerdos de este viaje. Pasamos por delante de un estudio de tatuajes, y Sandra se para en la puerta.
-Me quiero hacer uno.- dice.
-¿En serio?- le pregunta Zayn, visiblemente sorprendido.
-¡Pues claro, a ver si aquí el único que se puede hacer tatuajes eres tú!- le responde ella. Y entra en el estudio. Zayn pone los ojos en blanco y la sigue. Yo también entro, ya que tengo curiosidad por saber qué se hace Sandra.
La sientan en la silla y le enseñan un cuaderno.
-¿Qué te parece este? Es precioso.- le comento, y señalo una pluma india.
-¡Sí!- exclama Sandra. Le enseña su elección al tatuador.- Este en el tobillo derecho, por favor.
Zayn le aprieta la mano mientras la aguja le graba con tinta sobre la piel. Pocos minutos después, el dibujo está terminado
-Guau… ¡Es genial!- grita Sandra.- ¿Nos hacemos uno?- le pregunta a Zayn.
-¿Otro? ¿No te estarás emocionando?- no puedo evitar reírme al escuchar el tono que utiliza Zayn.
-Sí, pero esta vez tú y yo juntos… ¿Qué te parecen dos piezas de un puzzle?
A Zayn se le dibuja una sonrisa de estúpido enamorado en los labios, y asiente. Rato después, él tiene tatuado en el pecho una pieza de puzzle, que se complementa con la que se ha dibujado Sandra en la muñeca derecha. Ellos pagan y volvemos a salir a la calle.
Vamos a una pista de patinaje sobre hielo que han montado cerca y nos pasamos media tarde entre risas y caídas. Parece que a Justin y Louis les gusta comer hielo, porque pierdo la cuenta de las veces que se caen de morros. Por suerte, no sufrimos más que varios arañazos y moratones, pero con el buen rato pasado se compensa, además que no es grave.
Volvemos a nuestro hotel y terminamos de hacer las maletas, ya que a las cinco de la mañana nos tenemos que levantar para volver a Londres.
-¿Y tú, Justin, qué vas a hacer?- le pregunta Mati cuando estamos cenando.
-Pues me voy a ir a Stratford a pasar la Navidad con mi familia. Ya no vuelvo al BT hasta enero, así que me voy a dedicar a dormir, dormir y dormir.- responde él.
-Te voy a echar de menos.- murmura Blanca con las mejillas encendidas. Justin suelta una ligera carcajada y la abraza.
-Y yo a ti, Blanquis. Pero recuerda, hablaremos por Skype y WA, ¿sí?
-Sí, señor.
-¿Eh, y a nosotros no nos echarás de menos o qué?- le pregunta Niall señalándonos a él y a mí. Justin vuelve a reírse.
-¡Pues claro que sí, imbéciles!- responde, y los tres nos fundimos en un abrazo.
-Tampoco insultes, ¿eh, Biebs?- le advierto, y le estiro de una mejilla. Él me saca la lengua.
Nos terminamos de despedir de él y de Fredo, y se van al hotel. Ya no les veremos más, porque no pueden venir con nosotros al aeropuerto, se armaría un revuelo de cuidado. En fin, estamos agotados y hay que madrugar, por lo que nos disponemos a subir las escaleras. Pero mis padres me detienen.
-¿Tienes un minuto, cielo?- me pregunta mi madre.
-Claro.- asiento. Me giro hacia Liam y sonrío.- Ve subiendo, ahora te alcanzo.
Él me da un beso en la mejilla antes de unirse a Zayn, Sandra, Harry y Leyre en uno de los ascensores.
-¿Qué pasa?
-Bueno… ¿Lo estás pasando bien?- me pregunta mi padre con simpatía. La verdad es que aunque hayan venido con nosotros en este viaje, no he pasado nada de tiempo con ellos.
-Sí, esta ciudad es increíble.- respondo con sinceridad. Luego le doy un codazo en las costillas a mi padre.- ¿Y a vosotros? Tanto que odias viajar y lo que te metes con los americanos…
-Está bien, está bien…- me corta mi padre, y sacude una mano.- Juzgué mal. Este lugar es impresionante, y la gente es muy agradable.
-Estoy de acuerdo.- afirma mi madre.
-Así me gusta.- concluyo, y los tres terminamos riendo.
-Cariño…- comienza mi madre.- Liam es estupendo.- noto cómo una sonrisa se dibuja en mis labios.- Su familia es adorable. Sabemos que él lo pasó mal en su infancia, y nos han contado que tú le has servido de gran ayuda.
-Queremos decirte algo, cielo.- continúa mi padre.- Sé que ya eres mayorcita, estás a punto de cumplir 19 años, pero sabes que siempre vas a ser nuestra pequeña. Liam te trata como una reina, y te lo mereces más que nada. Haznos un favor, nunca eches a perder a ese chico, quedan muy pocos como él.
-No lo haré.- respondo, emocionada por lo que me acaban de decir mis padres.- Bueno… Me voy a dormir. Buenas noches.
-Buenas noches, cariño.- se despide mi madre, y cada uno me dan un beso en la mejilla antes de subir por las escaleras.
Yo me meto en el ascensor y subo a mi piso. La puerta de mi habitación está abierta, por lo que entro y la cierro a mis espaldas. Me encuentro a Liam lavándose la cara en el baño, sin camiseta y sólo con un pantalón de chándal.
-¿Ocurre algo con tus padres?- me pregunta alarmado.- ¿Te han dicho algo sobre mí?
Yo rodeo su cuello con mis brazos a la vez que sus manos se posan en mi cintura.
-Sí, que son los mejores padres del mundo.- respondo, y un suspiro de alivio por parte de Liam me acaricia el rostro.
-También son los mejores suegros del mundo.- añade, y mis labios se curvan hacia arriba.
Me pongo el pijama y me meto en la cama. Ponemos la alarma a las 4 y nos dormimos, con el pensamiento de que en pocas horas, volveremos a casa.


Holiiiii gente :3 aquí tenéis el 44, espero que os haya gustado. No se lo dedico a nadie en especial, sólo a ti, que estás leyendo esto. Sin ti, esto no sería posible y no habría escrito, así que GRACIAS.
Como esta semana no tengo clase *rápido baile Inbetweeners* quizá me dé tiempo a subir dos más. QUIZÁ, según lo largo que me quede el 45.
Bueno, me voy ya. Miles de gracias por leer, os quieeero.

Lali.

domingo, 24 de marzo de 2013

Capítulo 43: Citas.



(Habla Sandra)

-¿A dónde vamos?- le pregunto a Zayn mientras vamos por una calle neoyorquina atestada de gente.
-A cenar.- responde él como si se me escapara lo más obvio.
-Anda, ¿no me digas? Yo pensaba que íbamos a jugar al fútbol con estas pintas.- le digo con voz sarcástica, y él me saca la lengua.
Paramos delante de un restaurante ‘’pijo’’, como digo yo. Miro el menú que hay pegado en la puerta y me quedo boquiabierta al leer el precio.
-No pensarás pagar ese dineral por cenar, ¿verdad?
-Pues sí, y por mucho que lo discutas no te voy a hacer caso.
-Qué tonto eres.- resoplo mientras me río.
Entramos, y resulta que Zayn ya había reservado mesa. Nos sentamos y pedimos de la carta, mientras yo observo horrorizada los precios. A los pocos minutos tenemos delante de nosotros nuestros platos, con una cantidad exageradamente pequeña para su precio.
-¿¡Pero qué mierda es esta!?- grito en español. Toda la gente a mi alrededor me mira extrañada, incluido Zayn.
-¿Qué has dicho?- me pregunta con curiosidad.
-Eh… Que qué buena pinta tiene, debe de estar riquísimo.
-Se come muy bien aquí.- admite él.- Lo que pasa es que hay muy poca cantidad de comida en el plato.
Cenamos con tranquilidad, mientras yo le enseño a Zayn a decir en español el nombre de la comida. ¿Cuántas veces soñé con venir a Nueva York? Infinitas. Pero nunca llegué ni siquiera a imaginar que estaría cenando en uno de sus restaurantes más caros, con Zayn Malik como acompañante.
Zayn paga (no os podéis imaginar la exagerada cantidad de billetes que le da al camarero) y nos disponemos a salir. Él abre la puerta y una cascada de flashes cae sobre nosotros y nos ciega por completo. Zayn vuelve a cerrar la puerta con rapidez y resopla.
-Mierda, paparazzis.- murmura con furia.
-¿Qué hacemos?- pregunto con pánico.
-Dame un segundo. Él saca su iPhone del bolsillo de sus pantalones y se lo pone al oído.- Paul, soy Zayn. He salido a cenar con Sandra y hay un ejército de prensa en la puerta del restaurante. ¿Puedes venir a buscarnos?- espera la respuesta de Paul.- Sí, estamos en ese. De acuerdo, hasta ahora.- cuelga y me mira.- Paul va a llegar con la furgo en nada.
-Vale.
Nos quedamos en silencio hasta que el móvil de Zayn vuelve a sonar.
-Ya está aquí.- anuncia. Se quita la chaqueta y me la alcanza.- Toma, póntela y súbete la capucha.
Le obedezco y me pongo su chaqueta. Le cojo de la mano y le susurro un ‘’preparada’’. Él abre la puerta y empezamos a pasar entre gente mientras cientos de flashes vuelven a dispararse. Llegamos hasta la furgoneta y entramos. Nos sentamos mientras el vehículo se aleja de ese cúmulo de gente.
-A esos deberían enseñarles mientras estudian la carrera el significado de la palabra ‘’intimidad’’.- comenta Zayn.
-Pues Laura y Leyre quieren ser periodistas.- replico entre risas. De repente, me crujen las tripas.- Ay, me he quedado con hambre.
Zayn sonríe.
-¿Quieres ir a cenar a otro sitio?- me propone mientras me coloca un mechón de mi pelo detrás de la oreja.
-¿Cenar otra vez? No, por dios, ni que fuéramos Niall.
Los dos nos echamos a reír. Él se sienta a mi lado y me abraza.
-Siento todo esto. Se disculpa con voz apenada. Yo le pongo una mano en la mejilla.
-No me importa.- le corto.- Ninguna panda de entrometidos va a separarnos. Jamás.
-Jamás.- sentencia él, y me besa con demasiada pasión.
-Zayn… que está Paul…
-Ya, pero cuando lleguemos al hotel no estará con nosotros en la habitación…- replica con voz juguetona. Yo le miro enarcando las cejas y una sonrisa pícara juguetea en sus labios.- Bueno, sólo si te apetece…-¡Pues claro!- le interrumpo a voz en grito. Paul mira por el espejo y me observa. Yo suelto una risita, a la vez que Zayn.
Finalmente llegamos al hotel. Zayn murmura una despedida rápida a Paul antes de salir apresurados de la furgoneta. Subimos a nuestra habitación y nos aislamos del mundo, dispuestos a terminar la noche de la mejor manera posible.


(Habla Laura)

Liam termina de abrir la puerta del polideportivo, y una ligera corriente de aire entra por ella. Empiezo a temblar de frío. Liam se quita la chaqueta.
-Toma.- me dice. Yo me la pongo, y las mangas me van un poco largas.- Ven, que te tengo que tapar los ojos.
-¿Otra vez?- resoplo con voz cansada.
-Otra vez.
Suelto un suspiro y Liam se echa a reír. Se pone detrás de mí y coloca sus manos sobre mis ojos. Me empuja un poco hacia delante y empieza a avanzar hacia delante.
-Ya está.- anuncia Liam junto a mi oído, y me destapa los ojos. Yo los abro lentamente y me quedo paralizada al ver lo que tengo delante.
Hay un gran arco de flores. Lo cruzo con lentitud y mi sorpresa aumenta: en el centro de la pista hay una mesa con cubiertos y platos. En el suelo hay unas cuentas velas, y del techo cuelgan varias lamparitas de tela. Es como si estuviéramos en medio del bosque.
-Joder, Liam…- murmuro asombrada, y con los ojos llenos de lágrimas.- Es increíble.
Sus manos se posan sobre mi cintura y su barbilla se apoya en mi hombro.
-¿Te gusta?- me pregunta.
-Me encanta, cielo.- respondo, y ladeo la cara para darle un beso en la mejilla.
Nos vamos a sentar a las sillas y empezamos a cenar. Cuando terminamos, nos vamos a tumbar a una manta que hay desplegada en el suelo. Liam le da a un interruptor y el del polideportivo empieza a abrirse. Estamos como al aire libre, observando las estrellas.
-Me siento mal.- comento, y Liam me observa extrañado.- Tú siempre me pillas desprevenida y me organizas sorpresas preciosas. Yo nunca sé cómo hacerte algo así a ti.
-No necesito que me devuelvas las sorpresas.- repone él.- Con seguir a mi lado me compensa.
-¿Por qué eres tan adorable?- él se echa a reír al escuchar  el tono que uso en la pregunta, como si le estuviera reprendiendo algo.
-Me viene de familia.- responde con voz engreída. Ahora la que se ríe soy yo.
Estamos un rato más así, hasta que decidimos volver al hotel. Mientras avanzamos por ese camino lleno de hojas, piedras y tierra, Liam me levanta entre sus brazos, como hace el marido a la esposa después de la boda. Nuestras risas inundan la noche.
Llegamos al hotel. Algunos de nuestros conocidos están abajo y nos ofrecen salir con ellos a tomar algo, pero nosotros preferimos subir a nuestra habitación.
Abrimos la puerta y yo, de dos patadas al aire, me quito los tacones; me tiro sobre la cama y suspiro.
-¿Te apetece estrenar el jacuzzi?- me propone Liam con voz sexy (más de lo que ya es).
-Vale.- le respondo con indiferencia, aunque mi corazón empieza a latir desenfrenado. Tengo un claro presentimiento de lo que puede pasar, y la verdad es que me pone muy nerviosa.
-Genial. Voy a preparar el agua.- dice él. Me da un beso en la frente y se mete en el baño.
Mientras espero, decido llamar a Blanca por teléfono.
-¡Hooooooola, Lali!- me saluda con efusividad.- ¿Cómo va tu cita con Daddy Direction?
-De maravilla, ahora vamos a estrenar el jacuzzi.
-Acordaros de usar preservativo, ¿eh? No vaya a llegar el primer Paynito antes de tiempo.- me previene con burla. Yo me sonrojo.
-Qué tonta eres.- murmuro, y escucho su risa a través del auricular.- ¿Y tú qué haces?
-Eh… ¿yo? Nada, aquí aburrida en mi cuarto…- una voz masculina dice algo de fondo y que no llego a entender, y Blanca suelta una risita.- ¡Shhh, Justin!- susurra.
-¿Estás con Biebs?- le pregunto incrédula.
-Sí… Lo de que íbamos a salir a cenar era una trampa, así que Mati y yo volvimos al hotel. Justin me llamó y me preguntó si me apetecía hacer algo, así que he venido a su habitación del hotel y ahora estamos con Fredo jugando a la consola.- se oye un grito detrás de ella.- ¡Joder, Fredo, no grites!
-Hola, mejor amigaaaaaaa.- me saluda la voz de Justin.
-Para ya, Justin.- le dice Blanca, volviendo a recuperar su móvil.- Ve y abre la puerta, que han llamado.
-¡Bieeen, la ceeenaaaa!- chilla la voz de Alfredo. Yo me echo a reír.
-Qué mal estáis…- suspiro.- En fin, os dejo cenar tranquilos. ¡Adiós!
-¡Hasta mañana, señorita Payne!- se despide Blanca sin dejar de reír.
Yo cuelgo y sacudo la cabeza. Luego recuerdo que Liam estará esperándome. Respiro hondo varias veces y me acerco a la puerta. La abro lentamente y entro en el baño. Liam ya está dentro del jacuzzi, y su ropa está en el suelo. El ambiente huele a lavanda, así que seguramente habrá echado alguna sal en el agua.
-Vale, gírate.- le ordeno.
-¿Por qué?
-Sabes que no me gusta que me miren mientras me quito la ropa, me siento como si estuviera haciendo un streptease.- él se echa a reír.- ¡Liam! Por favor…
-Que sí, que sí…- acepta y se queda de espaldas a mí.
Me bajo la cremallera del vestido y lo dejo caer al suelo. Después me deshago de la ropa interior. Me meto en el agua y Liam se gira. Apoyo la espalda en su pecho y suspiro.
-Me estaría así toda la vida.- comenta Liam, y yo sonrío.- En cuanto tenga más tiempo libre nos largamos lejos.
-¿Cómo?
-Irnos lejos, solos tú y yo. Perdernos, y que nadie, ni los paparazzis ni las fans puedan encontrarnos.
-Es una idea muy tentadora.- le digo; le cojo de las manos y las entrelazo con las mías.- ¿Y a dónde iríamos?
-A donde sea. A París o a La Toscana; a Canadá, a Australia, a Canarias… Cualquier lugar con tal de estar a solas contigo.
-Esto que haces debería ser un delito.- le acuso.
-¿El qué?
-Ser tan jodidamente adorable y perfecto.- respondo, y giro sobre mí misma.
Veo cómo una sonrisa se dibuja en sus labios. Se acerca a mí y une sus labios con los míos, haciendo que en mi interior exploten cientos de fuegos artificiales. Él saca un pequeño paquete plateado del bolsillo de sus pantalones y lo abre. Me pierdo en él, en sus besos y en sus caricias. Después de dos meses y medio sin esta sensación, pensé que sería como la primera vez.
Pero no. Es incluso mejor.
Llega ese momento en el que me rompo en mil pedazos y ninguno de los dos puede continuar. Me dejo caer hacia un lado mientras espero a que mi respiración se regularice.
-Te quiero, pequeña…- suspira Liam junto a mi oído. Yo suelto una risita satisfecha.
Me levanto y cojo un albornoz blanco que me llega hasta las rodillas. Salgo del baño y me voy a la pequeña terraza de la suite. Me apoyo en la barandilla mientras observo hipnotizada la preciosa NYC nocturna iluminada por las luces de los edificios y las casas: el Empire State, el JFK, a lo lejos se ve la estatua de la libertad, el Central Park…
Los brazos de Liam se enroscan en mi cintura, y nos quedamos varios minutos en silencio, sólo escrutando esta increíble ciudad, de la que estoy segura que volveré a visitar.
-¿Ya has pensado en cómo llamaremos a nuestros hijos?- me pregunta Liam, y me hace girar para quedarme frente a él. Se ha puesto una camiseta de manga corta y un pantalón de chándal.
Yo le pongo mis manos sobre su cuello y sonrío.
-Si es chico, me encanta el nombre de Taylor.- respondo, y sus labios se curvan hacia arriba.- Una vez leí que te gustaba ese nombre por Taylor Lautner, y como a mí también me gusta…
-Es perfecto.- dice.- ¿Y si es chica?
-Mmm… Me gusta el nombre de Angie. O Kristen, pero prefiero Angie.
-También son preciosos. Taylor Payne, Angie Payne y Kristen Payne. Suena bien, ¿eh?
-Suena de maravilla.- acuerdo, y le doy un beso en los labios.- Venga, vamos a dormir.
Entramos de nuevo en la habitación. Me pongo el pijama y me tumbo en la cama. Liam me abraza y me besa en la frente. A los pocos minutos, caigo rendida por el sueño.


(Narrador)

Blanca y Matilde vuelven al hotel después de dejar a Laura con la sorpresa de Liam. Mientras Mati se va con Andrea al bar, Blanca prefiere subir a su habitación. Se tira sobre la cama y se queda mirando el techo, pensando en él. Lo que la chica no sabe, es que él también está pensando en ella.
Justin se encuentra en la habitación de su hotel. Fredo está sentado en el suelo mientras juega a la consola en la inmensa pantalla de plasma. Justin devora unos Doritos de manera ausente. Está un poco asustado: no puede dejar de pensar en Blanca. En esa chica alta, morena y de ojos curiosos que se ha hecho dueña de su mente. Es curioso, porque la conoce desde hace dos días pero ya siente un apego especial por ella. Coge su iPhone y busca entre sus contactos. Encuentra a ‘Blanca’. Respira hondo y le da a la opción de llamar. Un pitido, dos, tres, cuatro…
-¿Sí?- pregunta una voz al otro lado de la línea. El corazón del joven canadiense empieza a latir como si le hubieran pegado un calambrazo.
-¡Hola, Blanca!- la saluda con alegría. Fredo se gira y fulmina con la mirada a Justin, pero él lo ignora.
-Hola, Bieeebs.- responde ella con entusiasmo.- ¿Qué hay?
-Pues nada, aquí con Fredo jugando a la consola.- de repente, una idea asalta la mente del chico.- Oye, ¿por qué no te vienes? Cenas con nosotros y jugamos unas partidas.
-¿En serio? ¿Quieres que vaya?
-S…
-¡En 10 minutos estoy allí!- le interrumpe Blanca con prisa, y cuelga la llamada.
Mientras Justin salta y grita con alegría, encarga comida y se cambia de ropa, Blanca sustituye su vestido por una sudadera, unos vaqueros y sus Vans. Coge el móvil y lo mete en el bolsillo de sus vaqueros. Se recoge su pelo de tirabuzones en una coleta alta y sale disparada del hotel. A los escasos 5 minutos está en el ascensor del hotel de Justin, camino al piso 9. Se acerca a la puerta en la que él le dijo que se alojaba. Respira hondo y truca en la puerta un par de veces.
-¡Alfreeedooo, abre la pueeertaaa!- grita la voz de Justin. Blanca se ríe disimuladamente.- ¡Voy, joder!- responde Alfredo. Se oyen unos pasos y la puerta se abre.- ¡Ey, Blanca!
-¡Hola, Fredo!- le saluda ella con una gran sonrisa. Fredo se aparta y la deja pasar. Blanca entra y se encuentra a Justin sentado en el suelo con el mando de la consola en el regazo y una bolsa de gominotas en la mano. Su mirada se alza al escuchar la voz de la chica y sonríe abiertamente.- ¡Hola, Biebs!
-¡Hooooola, Blanquis!- responde Justin.- ¡Eh, esas Vans las tiene Jaden Smith!
-Lo sé.- admite Blanca con esa sonrisa permanente grabada en los labios cada vez que está en compañía de Justin.
-Tienen mucho Swag.- continúa Justin, y los dos se echan a reír.
-Justin, deja de ligar con Blanca y pon el juego, que te voy a meter la paliza del siglo.- dice Alfredo mientras mastica una de sus adoradas Oreos.
-Eso es lo que tú te crees, Flores.- replica Bieber, y le pasa el otro mando a su amigo.
Blanca se sienta sobre la cama de Justin y mordisquea una barrita de chocolate. Les observa mientras ellos se empujan y se insultan; pero una frase no para de repetirse en su cabeza: ‘’Justin, deja de ligar con Blanca’’. ¿En serio está ligando con ella? La canción de ALAYLM sonando en su móvil interrumpe sus pensamientos.
-Bonita canción.- comenta Justin con burla.
-Ese que la canta es un gilipollas.- replica Fredo. Justin coge una lata vacía del suelo y se la lanza a la cabeza.- ¡Eh!
-¡Callaros!- les ordena Blanca entre risas.
Resulta que es Laura la que ha llamado. Mientras Blanca habla con ella, Justin le quita el móvil y grita como un psicópata.
-Tengo secuestrada a Blanca.- dice Justin con voz siniestra.- Si no sigues mis órdenes, le haré cosas malas.
Blanca suelta una carcajada engreída.
-¿Y qué cosas malas me haría, señorito Bieber?- le pregunta ella con voz juguetona.
Justin se sienta a su lado y se pone cerca de ella. Muy cerca. Sus rostros están separados por escasos cuatro centímetros.
-No quieras saberlo.- responde Justin con voz provocadora. El aliento de él choca contra la cara de ella, provocando que se le erice el vello de todo su cuerpo y se agite su suave respiración. Justin se ríe con nerviosismo y le pasa el móvil a su amiga antes de levantarse y pegarle una colleja a Alfredo.
La tarde avanza, pero ni Justin ni Blanca quieren que termine. De vez en cuando, Alfredo suelta una de sus paridas y Blanca no puede evitar reírse a carcajada limpia. Ella no cree que lo que Justin haya hecho se puede llamar ‘ligar’ con ella, aunque sinceramente le gustaría que fuese verdad. Y como él mismo le enseñó: ‘Never say never, right?’.


(Habla Leyre)

-¿Y ahora a dónde vamos?- le pregunto por enésima vez, mientras avanzamos por el oscuro bosque.
-Ya lo verás.- repite. Yo resoplo y él se echa a reír.
De repente, se oye un crujido muy cerca de nosotros. Yo me abrazo instintivamente a Harry, y él me rodea con sus brazos. A los pocos segundos, aparecen Niall y Sonia entre unos árboles.
-Imbéciles, me habíais asustado.- murmuro secándome un par de lágrimas.
-Ay, qué tonta está mi Mochi…- canturrea Niall.
-Os tengo dicho que no me llaméis así.
-Pues a mí me encanta cómo suena.- repone Harry con una sonrisa que le marca sus hoyuelos. Yo le devuelvo la sonrisa y rozo mi nariz con la suya.
-¡Venga, vamos a cenar!- exclama Niall.- Sé de un sitio perfecto, seguro que os encanta.
-A saber…- suspira Sonia lo suficientemente alto para que la oigamos. Harry y yo nos echamos a reír mientras que Niall se hace el ofendido.
Llegamos a la puerta del hotel y nos situamos. Avanzamos por unas cuantas calles hasta que Niall para en seco delante de un McDonald’s.
-No jodas, Nialler…- dice Harry con burla.- Que vamos vestidos de gala.
-Perdona, pero este es un restaurante exclusivo con una comida exquisita.- replica Niall poniendo voz pija. Los cuatro nos echamos a reír.
Al final entramos, y os podéis imaginar el panorama: entre niños chillones y padres con cara de cansancio, estamos nosotros. Cuatro adolescentes vestidos como si fueran a la ópera, pero cenando en un McDonald’s. Algunas de las personas presentes nos miran con mezcla de gracia y extrañeza en la mirada.
-Ugh, me he llenado.- comenta Niall dándole el último sorbo a su bebida, lo que provoca un sonoro ruido.
-Niall, no hagas esos ruidos, que es de mala educación.- le previene Sonia.
-Vaaale, pero sólo por ser tú te hago caso.- acepta el irlandés, mirándola con cariño.
Harry hace un sonido como si fuera a vomitar, y Niall le lanza el servilletero a la cabeza.
Salimos del restaurante y llegamos al hotel. Niall y Sonia se quedan hablando en un rincón de la recepción, mientras que Harry y yo subimos a nuestra habitación.
Estos últimos días no hemos estado mucho tiempo juntos, que digamos. Lo poco que hemos pasado en compañía lo hemos aprovechado al máximo, pero aún así le echo de menos.
-Harry…- susurro. Él me mira de inmediato.- Te echo de menos…
Él sonríe y se acerca a mí. Me estrecha entre sus brazos mientras me acaricia la espalda con ternura.
-Y yo a ti, princesa.- responde junto a mi oído. Recoge mi rostro entre sus manos y clava sus profundos ojos verdes en los míos.- Pero quiero que sepas que, aunque haya un océano separándonos, o cientos, o miles de kilómetros… Quiero que sepas que siempre voy a estar contigo. Para escucharte, para apoyarte, para quererte. Porque jamás en la vida he querido a una chica tanto como te quiero a ti. Porque eres la primera y la última de la que me he enamorado. Estuve, estoy y estaré contigo siempre, hasta el día en que me muera.
Mis ojos se empañan por las lágrimas de emoción. Debajo de esa máscara de chico malo y provocador, se esconde un Harry romántico, apasionado y adorable. En todas sus facetas, es el hombre perfecto.
-Te quiero, Harry.- digo, y un sollozo sube por mi garganta.- Siempre estaré contigo. Siempre.
-Te amo.- añade él. Me levanta la barbilla con su mano y me besa con ternura, con cariño, con delicadeza… ¿Puede haber alguien más enamorado que yo de él?
La respuesta la encuentro en cuanto nos convertimos en una sola persona. No, no la hay.


Espero que os haya gustado este capítulo, que creo que es el más romántico que he subido en toda la novela. No sé si el final está muy bien, ya que tengo un refriado tremendo encima y me duele mucho la cabeza. Se lo dedico a Leyre, que me decía que ya casi no salía en la nove. Pues aquí tienes momentazo romántico con Harold. Él va a estar siempre a tu lado, pero sabes que yo también, ¿de acuerdo? Te quiero, Mochi.<3
Pues nada, me voy ya. El jueves empiezo la Semana Santa, así que subiré por lo menos 2 o 3 capítulos, AMADME. Un beso a todos, y muchííííííísimas gracias a todos por leer. Os quiero :3

Lali.

domingo, 17 de marzo de 2013

Capítulo 42: Meet&Greet.


En vez de abrazarle o gritar, lo primero que hago es empujarle hacia detrás antes de que Blanca nos vea. Abro la puerta del recinto y salimos al exterior.
-¿Pero qué coño haces?- no le dejo terminar la pregunta, porque me lanzo sobre él y le abrazo con fuerza.- Oye, tú tienes un grave trastorno bipolar, ¿no?
Yo suelto una risita nerviosa antes de separarme de él.
-¿Qué haces aquí?
-Acabo de aterrizar.- responde él.- Me he tomado una pausa en el Believe Tour, y he venido a la fiesta. Es una pena que no haya llegado al concierto.
-Pues sí…
-Una pregunta… ¿por qué me sacas de ahí como si fuera un perro callejero?- me exige saber con horror fingido. Yo me echo a reír.
-Porque ahí dentro está tu mayor fan, y como te viera hablando conmigo le da un ataque.
-Pues yo no me pienso quedar aquí afuera todo el rato.- repone él haciendo un puchero.- Para eso me voy a mi casa.
-No hombre, espera un segundo.- cojo el móvil y abro mi conversación de WA con Liam.
Estoy afuera con Justin Bieber. Haced que Blanca no mire hacia la puerta y así le doy una sorpresa.
Al segundo Liam me responde con un ‘’Ok’’.
-Ven.- le digo a Justin. Le cojo de la mano y volvemos a entrar. Zayn y Liam abrazan a Blanca en un intento de que no vea nada.
-¡Blaaaaancaaaaa, mira quién está aquí!- canturreo con una gran sonrisa.
Ella se gira y clava sus ojos en los míos. Se fija en el chico del que voy cogida de la mano. Se le dilatan las pupilas y su cara empieza a ponerse roja.
-Ay dios, le están dando un ataque.- grita Harry con burla.
Liam agarra a Blanca y la ayuda a sentarse en una silla. Le doy un apretón a Justin para que se acerque a ella. Él me obedece; se agacha delante de Blanca y le toca la mejilla.
-Hola, cielo.- le dice él con voz cariñosa. Mi amiga empieza a llorar desconsoladamente. Justin se ríe disimuladamente y la abraza.- ¡Ey, no llores!
Blanca le devuelve el abrazo a su ídolo, como si él de un momento a otro fuera a desaparecer.
-No me lo puedo creer, eres tú…- canturrea ella con alegría. Se separa de Justin y empieza a dar saltitos.- ¡Eres tú!
-¡Sí, soy yo!
-Ay, esto es increíble…- continúa Blanca. Coge de las manos a Justin y le mira a los ojos.- Justin, te quiero.
Justin se echa a reír y la vuelve a abrazar.
-Yo a ti también te quiero, cielo.
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHH!- chilla Silvia, que se acerca corriendo. Abraza a Justin con tal fuerza que casi se caen al suelo.- ¡ES JUSTIN BIEEEEEEBEEEEEEER!
Niall se une a su abrazo.
-Justin, soy tu mayor fan.- dice el irlandés afeminando su voz. Justin estalla en sonoras carcajadas.
-Tú lo que eres es un gilipollas integral.- replica.
Después de que a Blanca y a Silvia se les pasara un poco el ataque fan, Justin se presentó a los demás. Disfrutó de la fiesta como cualquier otro chico normal, bailó conmigo, con Niall, con Blanca…
-Ey, Blanca.- la llama. Ella se gira de inmediato.- ¿Quieres ser mi OLLG esta noche?
Blanca se queda boquiabierta. Asiente con energía. Justin la coge de la mano sin vacilación alguna, y suben juntos al escenario. Hace que mi amiga se siente en una silla mientras él canta la canción. La llena de caricias y sonrisas; creo que nunca la he visto tan feliz en toda mi vida. La manera en la que Justin la mira es diferente a cómo mira a otras OLLG’s. La mira de una manera… Especial. Sí, especial. Sus miradas conectan de una manera diferente. Es como cuando Liam me mira a mí.
La canción termina y Justin le da un beso en la mejilla a Blanca. Ella vuelve a llorar y le abraza con fuerza. Yo aplaudo como una loca mientras les miro emocionada.
¿Quién sabe? Quizá de esta noche surjan alguna que otra pareja.
Justin y Blanca bajan del escenario. Voy corriendo hacia ella y la abrazo.
-¿Qué te ha parecido?- le pregunto.
-Está siendo la noche más increíble y maravillosa de mi vida.- responde con clara alegría.
-Es que yo soy el alma de la fiesta.- dice Justin acercándose con un vaso de vodka en la mano.
-¡Pero serás creído!- resoplo yo.
-Es Justin Bieber, está acostumbrado a creerse.- añade Zayn, y le da un puñetazo en el hombro.
-¡Oh, yo no tengo por qué aguantar esto!- grita Justin, y se aleja hacia una silla. Por el camino casi se cae al suelo, ya que las copas que lleva encima le empiezan a pasar factura.
-¡Uh, Biebs está borracho!- contraataco, y choco mi mano con la de Zayn mientras nos reímos.
-¡Dejadme en paz!- responde el chico canadiense.
-Nunca pensé que conocería a Bieber en persona, y menos borracho.- comenta Blanca.
-Está irreconocible, ¿verdad? Parece otro.- añado yo mientras cojo otra copa de mojito y le doy un sorbo.
-Pues anda que tú también vas por buen camino.- replica Amanda.
-Es verdad, Laura. Deja de beber ya, mañana no podrás con tu alma.- me dice Harry. Su voz no suena preocupada, si no con un claro tinte de burla.
-¡Ay, joder!- me quejo.- ¡Yo bebo lo que me da la gana! Me voy con mi amigo Justin, que es el único que me entiende.
Me alejo pisando fuerte (aunque con mucho cuidado de no caerme) de nuestro grupo, y me siento al lado de Justin.
-Laura, somos unos borrachos marginados…- dice, y se echa a reír. Yo acompaño sus carcajadas.
-¡MACAREEENAAAA!- chilla Niall apareciendo en escena. Ya llevábamos un rato sin verle, ni a él ni a Sonia…- ¡QUIERO BAILAR LA MACARENA!
Mi ataque de risa va en aumento. Niall borracho es de las cosas más divertidas que he visto en mi vida.
-Sí, estás tú como para bailar la Macarena…- le replico.
Harry y Louis se suben al escenario y se ponen a cantar ‘’Need you now’’ de Lady Antebellum. Hacen como si fueran la pareja del vídeo, y los demás no hacemos otra cosa que descojonarnos de risa.
La noche sigue. ¿Qué hora debe de ser? ¿La una, las dos? Da igual. Pasamos un tiempo genial entre todos. No paramos de hacernos fotos unos con otros: Sandra con Zayn y su familia, yo con Liam y nuestros respectivos familiares, Conor con Bea, Harry con el hermano de Leyre, mi primo Ricard con Liam y el cada vez más borracho de Niall… Blanca no deja de repetir ‘’ ¡Justin, foto!’’. Hay una foto que nos hacemos los tres en la que Blanca y yo estamos besando cada mejilla de Biebs mientras él pone caras raras.
Las familias de los chicos, la mía y la de Leyre se van cerca de las dos de la madrugada y nos dejan solos, ya que la fiesta no ha acabado ni muchísimo menos.
-No quiero ni pensar en cómo harán mañana los chicos para ir al BM21D…- comenta Sandra. Yo asiento, aunque el alcohol me impide comprender lo que dice la gente a mi alrededor.
-Cielo, ¿cuántas copas llevas ya?- me pregunta Liam con preocupación.
-He perdido la cuenta en la séptima.- le respondo sin rodeos.- ¡Venga, vámonos de aquí!
Me levanto con demasiada rapidez, y los tacones de 10 centímetros no ayudan mucho. Me balanceo hacia la derecha y estoy a punto de abrirme la cabeza contra el suelo, pero Liam me agarra del brazo y me estrecha contra él.
-Sí, será mejor que nos vayamos ya.
-¡Eres un aburrido, Liam!- me quejo.- ¡Disfruta de la noche! ¡Fiesta!
Él se echa a reír al ver mi repentino ataque de buen humor.
Salimos del polideportivo dejándolo todo hecho un desastre. Como ninguno tiene la capacidad suficiente para conducir, tenemos que volver al hotel andando. Mejor, así nos da un poco el aire y nos despejamos, pienso para mis adentros.
-¿Y tú a dónde irás ahora, Justin?- le pregunto.
-Me voy a un hotel que está cerca del vuestro.- responde, pero después se acerca a Blanca y le pasa un brazo por los hombros.- O si no me voy a dormir con mi amiga Blanca, que seguro que le encanta la idea.
Mi amiga se echa a reír, y sus mejillas adquieren un intenso color rosado. Que Justin Bieber te tire los tejos de esa manera es algo que no vives todos los días.
-¡Eh, que me pongo celosa!- le grito con burla. Él me pasa su otro brazo por mis hombros.
-Bueno, pues duermo con las dos, no tengo ningún problema.- resuelve.
-Tío, eres un puto mujeriego…- murmura Sandra entre risas. Justin le saca la lengua.
-Entonces yo me quedo solo… Muy bien.- dice Liam, y pone cara de pena.
Andy se acerca a él dando saltitos y se pone a su lado.
-Tranquilo, LeeYum. Todo el amor que ella no te da, te lo puedo dar yo.- le dice poniendo voz de chica. Liam se echa a reír a la vez que Blanca, Justin y yo.
-Andy, te dije que lo nuestro es imposible.- replica Liam.- No eres tú, soy yo.
-Soy yo, eres tú, somos partes de un todooooooo…- canturrea Niall haciendo eses sobre la acera. Todos nos echamos a reír.
Al final, Kenny viene a recoger a Justin, pero prometemos quedar con él mañana, ya que nos quedamos un día más aquí para descansar y hacer turismo.
Seguimos avanzando por la calle. Yo voy abrazada a Liam, ya que no creo que pudiera andar sin su ayuda. Niall va tambaleándose de un lado para otro mientras grita cosas cada vez más sin sentido. Fran y Daniela van cogidos de la mano mientras no paran de hacerse cariñitos (sí, Fran le ha pedido salir y ella ha aceptado. Son tan adorables…). Resumiendo, un grupo de 20 personas por el centro de Nueva York a las cuatro de la madrugada, cinco de las cuales son famosas en todo el mundo y el 10 horas tienen que estar en un M&G.
Pasamos por delante de un supermercado, y la cadena de los carritos está suelta. Louis se acerca corriendo y coge uno. Se sube encima con Leyre mientras Harry les empuja.
Os podéis figurar la imagen: 20 adolescentes borrachos por el puente del lado del Central Park a las cuatro de la mañana. Dos de ellos subidos a un carrito de supermercado y haciendo los bailes de ‘Jersey Shore’; un irlandés tambaleándose de un lado a otro mientras murmura cosas sobre arcoiris y unicornios multicolores… 
-Nos va a parar la policía.- dice Ed mientras agarra a Niall para que no se dé contra una farola.
-Seguramende, pero yop me pengo shungo y nop se adtreverán a metedze cob dosotdos.- responde Zayn con dificultas a causa de la borrachera que lleva encima.
Al final acabamos llegando sanos y salvos al hotel. Leyre y Louis esconden el carrito detrás de un arbusto. Cada uno nos vamos a nuestras respectivas habitaciones. Me acerco trastabillando a la cama. Me tropiezo con mis propios pies y me caigo de espaldas sobre las sábanas. Suelto una risita.
-Anda que tú estarás bien luego…- murmura Liam mientras me ayuda a ponerme el pijama.
-Calla, que la noche aún no ha terminado.- repongo. Enrosco los brazos alrededor de su cuello y le beso con fiereza.
-Laura, para…- masculla él sobre mis labios.- Estás borracha, esto sería abusar de ti.
-Sabes que no me importaría.
Liam resopla, pero veo que le cuesta resistirse.
-¡Maldita sea, tenemos sueño y en pocas horas me tengo que ir!- se excusa con poca convicción.
-Jodido aburrido, que tú no puedas beber no significa que yo deje de vivir la vida.- le respondo enfadada, y él se echa a reír.- ¡No te rías de mí! Se acabó, me voy a dormir con Justin, que es el único que me entiende.
Hago intención de levantarme, pero Liam me agarra del brazo y me detiene.
-Justin está igual o incluso más borracho que tú, además estás en pijama.- replica él.- Deja de hacer el tonto y échate a dormir.
-Vale, pero no me toques porque me he enfadado.- me tumbo a su lado pero me quedo de espaldas a él, contemplando la noche neoyorquina.
Escucho cómo se vuelve a reír y sus labios empiezan a acariciar mi cuello.
-¿En serio que estás enfadada?- me susurra al oído. Un escalofrío me recorre todo el cuerpo, como cada vez que lo hace.
-No me tienes, Payne.- le advierto.
-¿Por qué?
-Porque entonces caeré en la tentación y volverás a dejarme con las ganas.
Él me coge de la cintura y me hace girar para quedarme de cara a él.
-Te pones muy tonta cuando bebes, ¿sabías?- dice, y me pone un mechón de pelo detrás de la oreja.
Yo pongo los ojos en blanco.
-Cállate, imbécil.- murmuro.
-Cállame, imbécila.- replica él, y me sonríe de esa manera tan jodidamente tierna.
Yo le devuelvo la sonrisa y acerco su rostro al mío. Esa clase de frases son las que me hacen sentir especial y eternamente agradecida por haber encontrado un hombre como él.
Después de unos minutos perdida en sus labios, la resaca me empieza a pasar factura y me quedo dormida entre los brazos de Liam.



Me despierto aunque no puedo ni moverme. Al más mínimo intento de levantarme, me da un pinchazo por todo el cuerpo que me hace ver las estrellas. Parece como si dentro de mi cabeza hubieran miles y miles de abejas zumbando enfurecidas.
-¿Laura?- me llama la voz de Liam.
-Dime.- sigo sin abrir los ojos. Mi voz suena ronca, e intento aclararme la garganta.
-Nos vamos a preparar los M&G de esta tarde. Tú quédate descansado que sólo son las nueve, ¿vale?
-Ajá.
Sus labios besan mi frente y oigo sus pasos alejándose. Al segundo, escucho cómo se cierra la puerta.
Me quedo tumbada en la cama mientras maldigo la horrible resaca que llevo encima. Cuando decido que es la hora de levantarme, me encuentro con un vaso de agua y una pequeña pastilla en la mesilla. La aspirina es igual a la que me tuve que tomar en Los Ángeles por la resaca de los VMa’s.
Cojo la pastilla y me la meto en la boca. Le echo un sorbo al vaso de agua y me levanto. Me visto con una sudadera del Starbucks que me compré una vez con Danielle, unos vaqueros azules y mis ya desgastadísimas Converse negras. Salgo a rastras de la suite y bajo al buffet. A los pocos minutos, ya estamos todos.
-Hola.- les saludo, y me siento entre Leyre y Blanca.
-¿Qué, con resaca?- me pregunta Fran con burla. Yo le saco la lengua.
Desayuno con ganas, ya que la resaca se me está pasando. Sandra me cuenta que todos se han tenido que tomar una de las potentes aspirinas al despertarse. Miro a Sonia: está desmigajando un trozo de pan, y tiene la mirada perdida.
-¿Sonia?- la llamo. Ella levanta la mirada con cansancio.- ¿Te pasa algo?
Mi amiga finge una sonrisa y sacude la cabeza, pero hace con la mano un gesto de ‘’luego te cuento’’.
Terminamos de desayunar y decidimos salir al bar de la piscina a despejarnos un poco. Le mando un WA a Justin preguntándole si se quiere venir, y él me responde que en un cuarto de hora está aquí.
Mientras los demás salen, Sonia y yo nos vamos a sentar a las escaleras.
-¿Qué te pasa, boop?- le pregunto. Sus ojos se llenan de lágrimas y la abrazo de manera instantánea.
Le doy un minuto para que se calme. Respira hondo y me mira a través de sus ojos verdes.
-Ayer besé a Niall.- murmura.
-¿Y eso qué tiene de malo?
.Es que… Bueno, pues estábamos hablando detrás del escenario de la afterparty. De repente, nos quedamos callados y mirándonos a los ojos. Me acerqué a él y le besé.- una mínima sonrisa se dibuja en sus labios.- Él sonrió, pero entonces apareció su hermano y nos dijo que nos invitaba a una ronda de chupitos. No tuve oportunidad de volver a hablar con Niall en toda la noche, ya que cada vez que le mirada estaba más borracho. Esta mañana estábamos Blanca, Bea, Matilde y yo aquí abajo esperando para entrar a desayunar, cuando han bajado los chicos. Todos se han despedido de mí menos Niall. En cuanto ha llegado ha salido pitando y se ha metido en la furgoneta.- una lágrima resbala por la mejilla de Sonia.- Yo… yo no sé por qué está enfadado conmigo, si yo sólo…
-Sonia, Niall no está enfadado.- la interrumpo al ver cómo su histeria va aumentando.- Sólo estará confundido, le conozco lo suficiente como para intuirlo. Mira, luego Leyre, Sandra y yo acompañaremos a los chicos al BM21D; hablaré con Niall y aclararemos las cosas, ¿vale?
-Vale.- acepta ella visiblemente más animada.- Gracias, Lali.
-No hay de qué, boop.
En ese momento, Justin entra por la puerta del hotel acompañado por un chico moreno. Sonrío al reconocerle, es Alfredo Flores.
-¡Hola, chicas!- nos saluda Justin.- Os presento a Fredo.
-¡Hooolaaa!- exclama Fredo con efusividad, y nos da un abrazo.- Así que tú eres la chica que salió ayer como OLLG, ¿eh?- me pregunta.- Hoy Justin se ha levantado y no paraba de hablar sobre ti.
-No, no era yo…- le niego, y miro a Biebs enarcando las cejas. Él se sonroja.
-Eh… Esto… ¿Y dónde están los demás?- pregunta Justin intentando salirse por la tangente.
-Están afuera.- respondo.- Vamos.
Salimos y nos encaminamos hacia el bar. Justin se acerca sigilosamente a Blanca, que está de espaldas a nosotros, y le tapa los ojos con las manos.
-¿Quién soy?- le pregunta al oído. Blanca pone sus manos sobre las de él, se gira y Justin la destapa, pero aún así deja sus manos entrelazadas. Una sonrisa instantánea se dibuja en la cara de ambos.
-¡Juuustiiin!- exclama Blanca, y abraza a Biebs con fuerza.- ¡Te echaba de menos!
Justin se echa a reír y se sonroja. Yo aprieto los labios para ocultar la risa. Estoy segura de que con el tiempo, va a surgir algo muy especial entre ellos dos.
Media hora después, llegan los chicos. Niall no le dirige ni una mirada a Sonia, y se pone a hablar con Fredo y Ricard. Hago una mueca de enfado y decido que después hablaré muy seriamente con él.
-Hola, cielo.- me saluda Liam. Yo sonrío y le doy un beso.- ¿Cómo llevas la resaca?
-Ya ha desaparecido.
-Ay, Laura…- suspira mi padre.- ¿Esos son los valores que yo te he inculcado?
Liam y yo nos echamos a reír.
-Tú mejor cállate, papá, porque no es que seas el más indicado para hablar.- le replico recordando que ayer le vi con Geoff y Bobby hinchándose de chupitos.
Mi padre intercambia una mirada con los padres de Liam y Niall, y los tres ponen cara de ‘’uy, nos ha pillado’’. Yo suelto una carcajada malévola.
Tras pocas insistencias, Justin y Fredo se quedan a comer con nosotros. Niall sigue en ese plan tan aborrecible, mientras los demás disfrutamos de la comida entre bromas y risas.
-¡Fredo, miraaaaaaa!- canturreo. Él me mira y yo señalo el buffet de postres.- ¡Hay tarta de Oreos!
-Ooooooohhh.- suspira él, y se levanta de un bote. Va corriendo hacia la bandeja. Vuelve al segundo con dos trozos inmensos en el plato.
-Mírale, si se ha empalmado y todo.- dice Justin entre risas, y los demás nos reímos con él mientras Alfredo pone cara de que no le importan sus burlas. Él es feliz con sus Oreos.
Cuando terminamos, Sandra, Leyre y yo nos vamos con los chicos al BM21D. Consistía en que dos personas de cada país ganaban un sorteo para verles en el MSG y hoy poder conocerles en persona.
Llegamos cuando aún falta media hora para que lleguen las ganadoras. Mientras van preparando el escenario y las mesas, nosotros esperamos afuera con Paul.
-Niall, ¿podemos hablar un momento?- pregunto mientras los demás hablan sobre los lugares que podríamos visitar mañana.
-¡Claro!- acepta. Los dos nos alejamos del grupo y vamos a una pequeña terraza. Yo me apoyo sobre la barandilla.- ¿Qué ocurre, duendecilla?
-No, ¿qué te ocurre a ti, Niall?- le exijo saber. Intento no sonar hostil, porque tampoco quiero ser borde con él.- ¿Se puede saber qué cojones te ha hecho Sonia para que la hayas tratado de esa manera?-el rubiales hace una mueca de disgusto.- No sabes lo que me jode verla así de mal, y más si es por culpa de uno de mis mejores amigos.
-Lo sé, lo sé.- dice él.- He sido un capullo esta mañana.- Pero es que…
-Mira, Niall.- le interrumpo, y él me mira con sus bonitos ojos azules.- Le gustas muchísimo. No como un ídolo para una fan. Es más que eso. Nunca la he visto mirar a un chico como te mira a ti, y eso que no le faltan oportunidades para salir con nadie.
-De eso no me cabe duda.- responde él, y clava su mirada en el cielo de Nueva York.- Es sólo que… estoy asustado, Laura.- me mira con pánico.- A mí Sonia me gusta. Mucho. Nunca he sentido nada igual por ninguna chica. Tengo miedo de hacer las cosas mal con ella, y que ella no sienta lo mismo por mí. Con ella quiero hacer las cosas bien.
-Pues hazlas, Niall. Pero no la martirices de esta manera, porque ella lo pasa mal. Sólo te pido que habléis las cosas y lo aclaréis todo.
-En cuanto volvamos al hotel lo aclararé todo con ella.- sentencia él, y sonríe. Después se sonroja.- La invitaré a una cita esta noche.
-Suena genial. Venga, entremos.
Volvemos a entrar. Liam me mira con la interrogación escrita en la cara y yo sonrío para tranquilizarle.
Ellos entran en la sala de los M&G. Van a cantar unas canciones en acústico y después estrenarán en primicia el vídeo de ‘’Kiss You’’.
Las fans van llegando. Saludamos con especial cariño a las españolas, que vienen con Tony Aguilar. Nos hacemos fotos con algunas y entran en la sala de espera. Mientras, nosotras tres esperamos en una pequeña terraza. Noto unos ligeros toquecitos en el hombro. Me giro y mis ojos se topan con los de una niñita que está en brazos de una mujer. Son Lou y Lux.
-¡Looouuuu!- exclamo. Me levanto de un bote y me abrazo a ellas. Después recojo entre mis brazos a Lux.- ¡Princesa, te he echado de menos!
Ella da palmaditas y me pone una de sus manitas en la mejilla.
-Hola, Lali.- balbucea. Yo sonrío y la cubro de besos. Lux mira por encima de mi hombro y clava su mirada sobre Sandra.- ¿Eres la amiga de Zayn?
Sandra se ríe sorprendida al ver lo espabilada que es la niña.
-Sí, soy yo.- asiente.
-Eres guapa.- dice Lux. Se estira hacia Sandra y la abraza. Sandra le devuelve el gesto a la pequeña.
Una hora más tarde, las chicas se van. Pocos minutos después, los chicos entran en la terraza. Harry va corriendo hacia Lux y la abraza.
-Estoy viendo la misma imagen pero dentro de unos años con un hijo vuestro.- comenta Zayn señalando a Leyre. Ella se sonroja.
Nos despedimos de Lou y Lux y volvemos al hotel. Todos están en la sala de proyecciones, incluidos Justin (que está tirado en un sofá abrazado a Blanca. Yo le interrogo con la mirada y él sonríe mientras le acaricia la espalda a ella, a lo que Blanca le corresponde con otra sonrisa) y Alfredo (está comiéndose un paquete de Oreos con mi hermanastra en un rinconcito de la sala). Niall coge a Sonia de la mano y se la lleva afuera.
Cuando vuelven, Niall se va a hablar con Liam y Zayn. Sonia se acerca pegando saltitos hacia mí.
-¿Ha pasado algo con Niall?- le pregunto con inocencia.
-Me ha invitado a salir esta noche a cenar.- responde con entusiasmo.- Bueno, vamos a salir, Harry, Leyre, él y yo juntos, pero ya es algo.
-Me alegro mucho, Sonia.- le digo de corazón.- Pero… ¿Y Jonathan?
Sonia hace una mueca.
-Ya hablaré con él.- responde.- Ahora lo único que quiero es estar con Niall…- sus ojos vuelan hacia el irlandés, y sonríe como una idiota enamorada.
Los chicos dicen que se tienen que ir un rato a preparar las visitas de mañana. Blanca, Sandra y Matilde me dicen que me ponga un vestido, que vamos a salir las cuatro a cenar. Subo a mi habitación y me pongo esto: http://www.polyvore.com/46/set?id=74876178. Vuelvo abajo y salimos a la calle. Empezamos a ir por un caminito lleno de piedras, lo que me dificulta bastante el avance. Por el camino nos encontramos a Zayn.
-Laura.- me llama sonriendo.- Esto es para ti.
Me entrega una nota doblada por la mitad.
-¿Qué es esto?
-Es una pista.- responde.- Tú sigue el juego. Sandra y yo nos vamos.
Sandra y él se cogen de la mano y desaparecen por el bosque. Blanca y Matilde también se van, pero por otro lado. Abro la nota y la leo:
‘’Cariño, he decidido montarte una sorpresita esta noche. Confía en mí, y sigue avanzando por la senda. Liam. ’’
Sonrío. Así que todo esto lo ha tramado Liam… Sigo avanzando sola, en medio de la oscuridad, hasta que llego a otro claro y me encuentro con Louis, Niall y Sonia.
-Hola, petarda.- me saluda Louis. Yo le saco la lengua.- Toma, para ti.
Me da una nota igual que la de Zayn. Los tres se van, y Sonia me susurra un ‘’suerte’’, a lo que yo le respondo con un ‘’igualmente’’. Leo la nota para mí misma:
‘’Bien, esto avanza. Ahora tienes que ir hacia la derecha, hay una hilera de lámparas que se iluminaran. Síguelas y te llevaran a la siguiente pista. ’’
Suelto un resoplido entre dientes. Espero que tanto mareo valga la pena. Paso entre dos árboles, y una hilera de linternas iluminan un camino que se adentra en lo más hondo del bosque. Doy gracias a que el camino es de piedra y lo supero con facilidad. Al pasar un arco de flores, entro en… ‘Pero si es el polideportivo de la afterparty! En la puerta me esperan Harry y Leyre.
-A ver, ¿cuál es la siguiente pista?- les pregunto cansina. Leyre suelta una risita al ver mi impaciencia.
-Aquí no hay nota.- responde Harry.- Ponte la venda en los ojos.
Me alcanza un trozo de tela azul. Yo le miro con mala cara.
-Veeeeeeenga.- me insta. Pongo los ojos en blanco y le obedezco.- Bien, ahora espera un minuto, no te muevas de aquí.
Los labios de Harry besan mi frente, para luego escuchar cómo él y Leyre se alejan. Me vuelvo a quedar sola, con los ojos tapados. No escucho nada, sólo unos grillos cerca de aquí y el viento soplar entre las copas de los árboles. Esto está empezando a dar miedo.
De repente, oigo cómo unos pasos se acercan lentamente, quebrando la paz de la noche. Yo retrocedo y me quedo pegada a la pared.
-¿Hola?- pregunto con pánico. ¡Seré estúpida!- Por favor, déjeme en paz.
Los pasos no se detienen y cada vez los escucho más cerca. Noto una respiración pesada. Mi corazón empieza a latir desbocadamente, y todo el cuerpo me empieza a arder.
-Por favor…- suplico entre dientes.- Por favor, no me haga daño…
Oigo como si una cerradura se accionara. Justo cuando voy a soltar un grito de miedo, unas manos tapan mi boca.
-¡Shhh, Laura, soy yo!- exclama la voz de Liam. Yo suspiro de alivio.
-Ay, Liam…- mis manos le buscan y él me ofrece las suyas. Noto sus labios sobre los míos y mis brazos se enroscan en su cuello. Tengo la venda de los ojos mojada por las lágrimas de pánico.- Qué miedo he pasado.
Escucho su risa junto a mi oído. Sus manos acarician mi nuca y desatan el nudo. Parpadeo un par de veces y fijo mi mirada en la suya, que está muy cerca.
-No tienes de qué asustarte.- dice.- Mientras esté contigo, jamás permitiré que te hagan daño.
Yo sonrío y le doy un beso fugaz.
-Entonces nunca me harán daño.- replico. Sus labios se curvan hacia arriba.
-Exacto… Bueno, ¿me permites el honor de acompañarme, señorita Payne?- me pregunta con educación. Yo suelto una risita al ver cómo me ofrece su mano.
-Por supuesto, señorito Payne.- respondo en el mismo tono, y le cojo de la mano. Vamos andando hacia la puerta del polideportivo. Cuando llegamos, él me da una rosa y me da un tierno beso en los labios.
Estoy segura de que esta noche va a ser muy, muy especial. Y no sólo para nosotros dos.


Creo que me ha quedado demasiado largo, pero creo que así os gusta más, ¿eh? Se lo quiero dedicar a Ana, que ayer me llamó mientras estaba en el concierto de Bieber y le escuché por teléfono en directo. Fue una absoluta pasada, de verdad. Muchíííííísimas gracias Ana, ¡te quiero!<3
Pues nada, me voy ya. El siguiente el domingo que viene, ya que esta semana termino los exámenes y podré adelantar más. Un beso enorrrrrme a todos, y gracias infinitas por leer.

Lali.
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