sábado, 19 de enero de 2013

Capítulo 33: Pelea.


Abro los ojos con lentitud. Aquí estoy, abrazada a la persona más hermosa que existe sobre este planeta. Le doy un beso en la mejilla y él abre los ojos. Sonríe aún medio dormido y yo le devuelvo la sonrisa.
-Mmm… buenos días, pequeña.- murmura.
-Buenos días, pequeño.- le respondo. Liam vuelve a sonreír débilmente y yo le doy un beso en la punta de la nariz.
Desayunamos y Zayn nos lleva a Leyre y a mí a la facultad. Vamos a clase y por la tarde vamos al piso de Margaret a decirle que nos vamos.
Margaret se mete en la cocina. A los pocos segundos, vuelve con una tetera y dos tazas. Nos sirve y yo le doy un trago a mi taza de té.
-Pero chicas… ¿Hay alguna razón en concreto por la que os valláis? ¿No estáis a gusto?- nos pregunta.
-No, no, no.- le niego de inmediato.- Sólo que… Bueno, nos vamos a ir a vivir con nuestros novios, y no queremos seguir pagando este piso sin estar nosotras en él.
Margaret hace una mueca.
-De acuerdo, entonces… A ver, tenéis que firmar la cláusula del contrato de alquiler.
Saca unos papeles y Leyre y yo los firmamos. Le decimos que en nuestra clase de la universidad hay un par de chicas que buscan piso, así que le damos su teléfono.
Yo abrazo con efusividad a Margaret, y una lágrima se escapa por la comisura de mi ojo derecho.
-¿Por qué lloras, cielo?- me pregunta extrañada.
-Es que… Gracias a ti, conocimos a nuestros novios.- respondo.- No creo que la vida me alcance para agradecértelo, Margaret. Gracias, de verdad.
Nos terminamos de despedir de ella y subimos a nuestro piso. Los chicos vienen a ayudarnos a recoger las cosas y Zayn llama al camión de mudanzas del otro día. A las dos horas, ya tenemos todas nuestras cosas en nuestros respectivos pisos.
-¿Sabes que gracias a nuestra casera os conocimos?- le pregunto a Liam cuando ya estamos metidos en la cama.
-¿En serio?- replica él.- Pues no sabría cómo agradecérselo, gracias a ella he conocido a la persona más importante de mi vida.
Yo sonrío abiertamente.
-Lo mismo digo.- respondo. Le doy un beso y apoyo la cabeza en su hombro. Liam me abraza, y a los pocos minutos caigo en el sueño.



Me levanto y desayunamos. Hoy Liam nos va a llevar a Leyre y a mí en su coche, así que bajamos al portal y nos vamos.
Llegamos a la puerta y Leyre se adentra en el edificio. Yo me rezago un poco. Me apoyo en la ventanilla del conductor, y le sonrío a Liam.
-¿Qué te parece si a la salida vengo con Harry y nos vamos los cuatro a comer por ahí?- me propone.
-Por mí bien.- acepto.- Pero Niall se enfadará como salgamos a comer sin invitarle.
Liam se echa a reír.
-Nos vemos luego. Te quiero.- se acerca a mí y me da un beso.
-Adiós.- me despido. Me giro y me meto en el campus. Me vuelvo para ver cómo el coche desaparece calle abajo.
Me acerco a Leyre, que está junto a nuestras taquillas, con Andrea y Julie.
-¡Aquí llega la futura señora Payne!- exclama Andrea en cuanto llego hasta ellas. Yo me sonrojo.- ¿Cómo has pasado el fin de semana romántico con tu chico?
-¿No lo ves?- cuestiona Francesco, que se acerca a nosotras. Me revuelve el pelo.- ¡Mira qué cara de orgasmo tiene!
-¡Cesc!- chillo, sonrojada. Todos se echan a reír, y yo mientras deseando que me trague la tierra…
La mañana pasa muy rápido, para mi gusto. Pero cuando llega la hora de la salida, ocurre algo inesperado…
Leyre y yo nos dirigimos a nuestras taquillas para dejar los libros. Paso de largo al lado de Víctor que está apoyado en su taquilla, a tres de distancia de la nuestra. Lleva dos meses sin hablarme. Ya me he acostumbrado, así que todos los días paso de largo sin dirigirle si quiera una mirada.
Abro la taquilla y dejo los libros dentro. Cuando cierro la puerta, pego un bote de suelo. Víctor está pegado a la puerta, y me escruta con sus ojos azules.
-¿Qué tal, Laura?- me pregunta con hostilidad.
-¡Anda, ya vuelves a acordarte de mí!- le replico.
-Eras tú la que se olvidó de mí, como estás tan ocupada con el niñato rico ese…
Entonces es cuanto me pongo en guardia. Me encaro a él y empiezo a echar llamas por los ojos.
-¿Perdona, qué has dicho?- pregunto con furia.- No tienes ningún derecho en este mundo a hablar así de él.
-¿Que no?- replica Víctor. La gente se empieza a poner a nuestro alrededor.- O sea, yo te pido salir y me dices que no, pero a los dos días te lo pide él y le aceptas, ¿no? ¿Qué pasa, que en dos días ya superaste tu anterior relación?
Yo resoplo.
-No, fue básicamente porque tú no me gustas, y Liam es una de las mejores personas y las más generosas y simpáticas que existen. ¡Por eso mismo empecé a salir con él!
-¿Por eso o porque tiene la cartilla del banco llena?- repone él.- A ti lo que te pasa es que eres una interesada. No te miras ni la actitud ni los sentimientos. A ti lo único que te importa es el dinero que tiene en la cartera. Eres una asquerosa interesada.
Yo me echo atrás y respiro hondo, porque no quiero pegarle un puñetazo en la boca.
Una voz llega detrás de mí.
-No hables así de ella.- le advierte la voz a Víctor.
Liam aparece entre la gente y se encara a Víctor. Harry aparece y se pone en primera fila, junto a Leyre. Liam me pone contra su costado. Le saca más de una cabeza a Víctor.
-¡Anda, si ha llegado tu querido novio a defenderte!- suspira Víctor.
-¿A ti qué narices te pasa con Laura, eh?- le exige Liam a voz en grito.- ¿Tienes algún problema con ella? ¿O quizás conmigo? Pues venga, dímelo ahora que me tienes delante.
-Sí, tengo un problema con tu novia.- responde Víctor.- Que no tenía el dinero suficiente para que saliera conmigo. Es una aprovechada y…
Liam no le deja continuar. Su puño se estampa de lleno contra la nariz de Víctor, que responde con un sonoro crujido. Yo suelto un grito ahogado.
-¡No vuelvas a hablar así de ella!- grita Liam.
La refriega continúa. La mano semicerrada de Víctor se estampa en la mejilla izquierda de Liam. Por pocos centímetros no le da en el ojo.
Liam agarra a Víctor del cuello de la camisa y lo empuja contra la puerta de su taquilla, mientras resopla con furia.
Harry aparece a nuestro lado y agarra a Liam por el cuello. Él no opone resistencia y deja que Harry le arrastre hacia el exterior.
Yo me vuelvo hacia Víctor, con lágrimas en los ojos. Está sentado en el suelo y se tapa la nariz con las dos manos. No para de gemir de dolor, aunque poco me importa.
-¡Eres un… gilipollas!- le grito.- ¿Y pretendías que saliera contigo? ¡No pensaba que fueras tan… miserable!
Él murmura algo, pero con la boca tapada no le entiendo.
-¿Qué pasa aquí?- pregunta una voz que se acerca al otro lado del pasillo. Es la voz del director.
Yo sacudo la cabeza y empiezo a apartar a la gente a empujones. Leyre me comienza a seguir al instante.
Salimos al exterior. Harry y Liam están sentados en uno de los bancos. Liam tiene la cabeza inclinada hacia atrás y mira al cielo. Yo me acerco corriendo a él y le abrazo. Él me rodea con sus brazos.
-¿Por qué lo has hecho?- le pregunto sollozando. No estoy furiosa, sólo preocupada por él.
-No soporto que nadie te hable de esa manera o te haga daño.- me responde con firmeza.- Dame una sola razón, una sola para no volver a entrar ahí y partirle los demás huesos del cuerpo a ese hijo de…
-Liam, para, para, para.- le interrumpo. Le pongo las manos a ambos lados de su cara.- Te doy una razón, y espero que sea suficiente: yo.
Él hace una mueca y me vuelve a abrazar.
-No te enfades, por favor.- me pide.- Sólo quiero defenderte y que estés bien.
-La única manera para que yo esté bien es que tú estés bien.- repongo.
-Y tan bien que está…- añade Harry, intentando quitarle hierro al asunto.- ¡Menudo gancho de derecha le has incrustado en la nariz, tío! ¡Eso sí que ha sido un buen golpe!
Yo me río débilmente.
Empezamos a escuchar alboroto y nos volvemos. Unos cuantos chicos del equipo de baloncesto llevan a cuestas a Víctor. Éste lleva un pañuelo en la nariz, que está manchado de rojo en su mayoría. Me dirige una mirada de disculpa mientras que yo le fulmino con rabia. Lo introducen en un coche y se van. Seguidamente, sale el director Muller por la puerta y se encamina a nosotros.
-Señorita Saturque, señor Payne…- comienza.- No voy a tomar represalias contra ustedes. Laura, usted es una estudiante ejemplar, y no quiero que este… malentendido, que ya me ha explicado su compañera Andrea, afecte a su reputación, ni a la del centro, ni a…- se gira levemente hacia Liam y Harry.- Ni a la de su… esto… banda de música.
-Para nada, señor.- dice Liam.- Esto va a quedarse aquí. Pero le ruego que ese…- respira hondo- Ese chico no se vuelva a acercar a Laura, ni a Leyre.
-Ese chico va a ser expulsado del programa de becas.- repone el director Muller. Yo le miro sorprendida.- No podemos permitir que gente así esté estudiando en nuestra facultad.
-Señor Muller…- murmuro.- Gracias.
Él sacude la mano y sonríe levemente.
-Todo sea por la paz.- dice. Se vuelve a meter en la facultad.
En ese momento, sale Andrea corriendo hacia mí y me abraza. Como yo aún estoy en el regazo de Liam, me levanto para no hacerle cargar con el peso de las dos.
-Laura…- Andrea solloza contra mi hombro. Yo le acaricio la espalda. Ella se separa de mí y me mira a través de sus gafas negras.- Laura, te juro que no sabía que mi primo fuera de esa manera… Por favor, no te enfades conmigo…
Yo sacudo la cabeza y sonrío.
-Tranquila, cielo, el problema ha sido con Víctor, no contigo.- la tranquilizo.- Esto no va a afectar a nuestra amistad.
Ella suspira. Mira por encima de mi hombro y se dirige a Liam.
-Liam…- comienza. Liam se levanta y la abraza.
-No pasa nada. No estoy enfadado.- le dice él. Andrea sonríe.
-Me voy… Ya me contaréis qué tal por España, ¿eh?
-Claro.- acepto. En cuanto se va, me giro hacia Liam.- Vayamos a casa, no quiero que tu herida empeore.- añado, mirando su pómulo. Se está empezando a hinchar y está cogiendo un ligero tono morado.
Nos vamos y entramos en el coche. Al cuarto de hora llegamos a los pisos. Todos están en el de Harry.
-Explicádselo vosotros a los demás.- le digo a Harry y Leyre.- Nosotros nos vamos a casa.
Ellos asienten y se meten en su piso. Liam y yo entramos en el nuestro. Nos cambiamos de ropa. Mientras él pone la tele y me espera sentado en el sofá, yo saco del congelador unos cuantos cubitos de hielo y los meto en un trapo. Vuelvo al salón y me siento al lado de Liam. Le pongo el trapo en la mejilla y él hace una mueca de dolor.
Sin querer, se me escapan dos lágrimas. Me las seco con el dorso de la mano. Liam me sienta sobre su regazo y me abraza.
-Es mi culpa.- lloriqueo.- Ahora tus fans me odiarán porque por mi culpa te han pegado…
Él niega con la cabeza.
-No quiero que te culpes por algo que no has hecho. Yo sólo te he defendido, y punto.- repone él. Yo le doy un beso.
Un rato después, le quito los hielos. La hinchazón le ha bajado y el tono amoratado ha pasado a ser un débil amarillo. Terminamos de hacer la maleta y llamo a mi madre para concretarle que llegaremos en el vuelo de las 11 de la mañana.
Cenamos en casa de Zayn y nos vamos pronto a dormir, ya que mañana nos vamos a España.
-Siempre voy a guardarle un cariño especial a España…- comenta Liam en cuanto ya estamos metidos en la cama. Yo sonrío.- Allí fue donde empezó todo.
-Lo sé.- añado, y le guiño un ojo. Nos echamos a reír.
Nos quedamos callados, y a los pocos minutos me duermo.


Espero que esta doble ración de capítulos os haya dejado llenos, porque hasta dentro de dos semanas no voy a subir. No me matéééis, es sólo porque me he quedado sin capítulos adelantados y quiero escribirlos con calma para no subirlos con prisa y que me queden mal. Espero que lo entendáis.
Me tenéis por Twitter tooooooodos los días {que por cierto, hoy he llegado a los 1000 seguidores, muchííííííísimas gracias a todos} y en mi otra novela. Un beso infinito, y nos vemos dentro de dos semanas :) x

Lali.

Capítulo 32: ''Para siempre''.


Me despierto y abro los ojos. Liam aún me está abrazando, y sigue dormido. Sonrío con ternura. Verle tan… tranquilo, me da una paz conmigo misma, que nunca consigo. Y hoy hace un mes que estoy con él, así que va a ser un día muy, muy especial.
Retiro sus brazos de mi alrededor con delicadeza, y me levanto de la cama. Preparo un desayuno gigante y lo coloco en una bandeja. Lo dejo en la encimera de la cocina y vuelvo de puntillas al cuarto. Veo que Liam empieza a revolverse, así que aprovecho, y antes de que se levante, me lanzo encima de él. Le empiezo a besar el pecho, subo por el cuello, y finalmente me detengo en sus labios. Él sonríe y abre los ojos.
-¿Por qué paras ahora?- me pregunta. Yo suelto una risita y le beso en los labios.
-¡Feliz mes-versario!- le susurro al oído.
-Feliz mes-versario.- me responde. Me hace rodar sobre un costado y se queda encima de mí. Empieza a besarme el cuello.- Ojalá todos mis despertares fueran así.- comenta.
-Si quieres, todos pueden ser así.- respondo sofocada.- Eh… Liam…- susurro con dificultad. Él levanta la mirada.- Me encantaría continuar, pero el desayuno se va a enfriar.
Él pone morritos, pero se levanta y me recoge entre sus brazos. Vamos a la cocina y desayunamos. Al terminar, mientras volvemos a meter los platos en el armario, Liam me rodea la cintura y me atrae hacia él.
-¿Quieres ver ya tu regalo?- me pregunta. Yo asiento, emocionada.- Pues prepara la maleta.
-¿Cómo?
-Nos vamos a pasar una noche romántica a un sitio secreto.- responde. Un escalofrío me recorre todo el cuerpo.- ¿No te apetece o qué?
-¡Sí, sí!- asiento.- Sólo que… Bueno, no se puede comparar con mi regalo…
-Estar contigo es el mejor regalo que puedes hacerme.- repone Liam. Yo sonrío y le beso con cariño.
La mañana pasa con rapidez. Liam me dice que no me lleve mucho, ya que mañana por la tarde volvemos, así que sólo cojo una maleta de mano. También me dice que no es un sitio de gala, así que no hace falta que me ponga vestido ni nada, así que me pongo esto  http://www.polyvore.com/21/set?id=67347493 para ir cómoda. Cuando Liam está en el baño, aprovecho y cojo sus regalos y los meto en mi maleta.
Después de comer, nos despedimos de los demás.
-¿A dónde te secuestra, Laura?- me pregunta Louis.
-No tengo ni idea, Louis. No me lo quiere decir.- le respondo, fulminando a Liam con la mirada. Ellos se echan a reír.
-¡Pues yo sí que lo sé!- exclama.- El sitio se lo sugerí yo.
-¿De verdad?
-A saber qué sitio os ha buscado…- resopla Harry, burlón. Louis le saca la lengua.
Me acerco a Sandra y Zayn, que están cogidos de la mano. Les abrazo.
-Disfrutad.- les digo.
-Y vosotros tomad precaución.- contraataca Zayn. Yo me sonrojo. Liam se acerca y le da una colleja.- ¡Oye!
Nos metemos en el coche y arranca. Salimos a las afueras de Londres.
-Te voy a hacer la típica pregunta…- comienzo.- ¿Cuánto queda?
Liam se echa a reír.
-Bastante… Casi tres horas.- responde.
-No puede ser verdad…- resoplo. Él se vuelve a reír.- ¡No hace gracia! Odio los viajes largos.
-¿No te gusta viajar conmigo?- me pregunta con cara triste, aunque su tono es burlón.
-Lo adoro.- repongo.- Pero cualquier sitio es perfecto contigo, no hace falta irse tan lejos.
Cojo mi móvil y lo conecto a los altavoces del coche. Pongo ‘’More Than This’’, y sonrío. Me pongo a cantarla como mejor sé, y Liam pone cara de sorprendido. Sonríe y canta conmigo mientras seguimos avanzando por una carretera desconocida.
Tras un rato, que se me ha hecho más corto de lo que pensaba, entramos en un pueblecito con casas de piedra, situado en el valle de unas montañas verdes. Pasamos por una plaza redonda con una fuente en su centro, y cruzamos el pueblo. Varios metros más allá, apartada de las demás casas, hay una casita de aspecto rural, de dos pisos, hecha con piedra y con tejas oscuras. Como el sol casi se ha ocultado ya y el cielo muestra un color anaranjado precioso, la casa adquiere un aspecto muy acogedor.
Liam aparca delante y pasa por delante del coche. Abre mi puerta y me tiende la mano. Yo le cojo y salgo del coche, aún absorta mirando la casa.
-¿Te gusta?- me pregunta.
-Es preciosa…- susurro. Él sonríe.
-Louis venía aquí muchas veces a pasar los veranos con sus hermanas…- me explica.- Me propuso el sitio, y yo se la alquilé al dueño. La tenemos para nosotros dos solos.
Un escalofrío sube por mi espalda. Una casita aislada del mundo sólo con él. Puedo disfrutar de Liam durante un día entero, sin nadie más a nuestro alrededor. Sonrío involuntariamente.
Entramos en la casa y no puedo dar crédito a l oque tengo ante mis ojos: en medio del salón, hay una mesa con velas y flores. Hay unos cuantos pétalos de violeta esparcidos por el suelo, y el ambiente huele a lavanda. Me recuerda a la cena que organizó en su casa, pero esta es mil veces mejor, sin duda.
-Es… es…- intento hablar, pero tengo un nudo en la garganta. Toso y me recompongo.- Es increíble, Liam. Gracias, pero no hacía falta.
Liam sonríe y me abraza.
-Sí que hacía falta. Quería escaparme contigo y celebrar nuestro primer mes juntos a solas, sin los chicos incordiando.- replica. Me echo a reír.- Hubiera sido imposible celebrar nada romántico con ellos pululando por los alrededores.
-Da igual. Esto es increíble. Gracias.- le interrumpo, y le beso. Me gustaría dejar la cena y pasar a lo siguiente… Pero la verdad es que tengo hambre, y el haber estado 3 horas sentada en un coche no ayuda.
Liam va sacando los platos de una pequeña cocina. Cenamos, y cuando terminamos, me coge de la mano y me saca al jardín trasero. En él, hay un pequeño estanque de agua cristalina. La luna, que hoy está llena, se refleja en su superficie.
-¿Quieres darte un baño conmigo?- me susurra al oído.
-Hace frío…- repongo. Me giro, pero él ya se ha quitado la ropa, y sólo lleva los calzoncillos. Se mete de lleno en el agua.- ¡Liam!
Su cabeza asoma por la superficie, y sus dientes relucen a la luz de la luna.
-Venga, ven. ¡Será divertido!
-No quiero.- me niego, pero le veo tan guapo, que me dan ganas de meterme en el agua incluso con ropa.
-No me hagas ir a buscarte.- me advierte. Yo suelto una risa engreída.- ¿Ah, sí? ¡Ven aquí!
Liam sale del agua y me empieza a perseguir. Empiezo a correr por todo el jardín, con él pisándome los talones. Hay un momento en el que no puedo más y Liam me alcanza. Me levanta entre sus brazos, y aunque yo me intente zafar, me mete de lleno en el agua, con ropa incluida. Por lo menos lo hace con cuidado y no me mojo el pelo, que por suerte tengo peinado en un recogido en lo alto de la cabeza.
-¡Liam!- grito, aunque me estoy riendo.- ¡Mierda, tengo frío, y me has mojado la ropa!
Él me rodea entre sus brazos, y mi cabreo desaparece de manera instantánea.
-¿Estás enfadada?- me susurra tan cerca que puedo sentir su aliento contra mi piel mojada.
-Eh… Sí. Mucho. Muchísimo.- murmuro, aunque no suena nada convincente. Él se echa a reír.- Si tuviera carné de conducir, te cogería el coche y me largaría ahora mismo.
-¿En serio?- me vuelve a susurrar.
-No, la verdad es que no.- repongo, rindiéndome.
Él vuelve a sonreír y me besa. Yo no puedo hacer más que seguirle el juego. Nos besamos bajo la luz de la luna, sin nadie. Sólo existe este momento, él y yo.
-¿Salimos?- me propone. Yo asiento rápidamente.
Salimos y nos sentamos en la hierba. Esperamos un rato mirando las estrellas, hasta que empieza a hacer frío de verdad, y volvemos a entrar en la casita. Subimos las escaleras cogidos de la mano. Y cuando llegamos al piso de arriba, me quedo clavada en el sitio: a lo largo de todo el pasillo, en los bordes, hay una larga hilera de velas moradas. Empiezo a avanzar lentamente, hasta que Liam me da un ligero empujoncito y abre una de las puertas. Entramos en la habitación. La cama está cubierta por una capa de pétalos de violeta. Hay velas en una estantería y en el marco de la ventana. De repente, empieza a sonar la canción de ‘’Turning Page’’. Me giro hacia Liam y le veo apoyado en el marco de la puerta, con el mando del estéreo en la mano. Lo deja en la estantería y se acerca a mí.
-Te quiero, para siempre.- me susurra al oído.
Yo ladeo la cabeza y le beso con ternura. Él me vuelve a levantar entre sus brazos y me lleva hasta la cama. Nos convertimos en una sola persona, y disfrutamos de una noche de pasión. Y pienso en la promesa que nos hemos hecho, y que va a durar mucho, mucho tiempo.
Para siempre.



Me despierto, pero no abro los ojos. Noto los dedos de Liam recorriendo mi espalda, dibujando el símbolo del infinito una y otra vez. Sonrío disimuladamente. Ladeo la cabeza y le beso el hombro. Levanto la mirada y me encuentro con sus ojos, que hoy brillan de una manera increíble. Sonríe al verme despierta y yo le devuelvo una sonrisa igual de grande.
-Buenos días, cielo.- me dice.
-Buenos días.- respondo. Estiro el cuello y le doy un ligero beso en los labios.
-¿Cómo has dormido?
-Mejor que bien, ¿y tú?
-Hum… No ha estado mal.- dice con tono engreído. Yo suelto una risita.- ¿Quieres desayunar?
Yo asiento, y él se empieza a levantar. Yo le agarro por la cintura y lo retengo a mí lado.
-No, aún no…- me contradigo, y él me vuelve a abrazar.- Estemos un ratito más así.
Unos cuantos minutos después, Liam se levanta y baja al primer piso a la cocina. Yo me quedo tumbada en la cama, mirando por la ventana. Unos cuantos rayos de sol iluminan la habitación, y hay unas vistas perfectas del valle. Sonrío abiertamente. Me quedo sentada y cojo mi móvil. Veo un Whatsapp de Leyre, que me envió a las 5 de la mañana:
¿A dónde habéis ido? Espero no interrumpir nada… Cuando puedas llámame y me cuentas. x
Yo resoplo. Me largo un solo día, veinticuatro horas, y me envía un mensaje a las cinco de la madrugada preguntándome que qué tal. Suelto una carcajada. ¡Será cotilla!
En ese momento, entra Liam por la puerta con una bandeja en las manos. Sonríe al verme reír.
-¿Qué pasa?- me pregunta, sentándose en el borde de la cama.
Yo sacudo la cabeza.
-Leyre, que no puede vivir sin mí.- respondo. Él corea mis risas.
Desayunamos sentados en la cama. Cuando terminamos, yo aparto la bandeja y me siento en el regazo de Liam.
-Sigo teniendo hambre… ¿Sabes lo que me apetece?- murmuro. Él niega con la cabeza.- Tus labios.
Le beso y no pienso en nada más. Le atraigo hacia mí y nos volvemos a tumbar en la cama, con él sobre mí.
-Laura…- susurra él. Se separa de mí y me mira a los ojos. Sonríe con timidez.- Tenemos que salir, quiero enseñarte el sitio. Y después vamos a comer al campo.
Yo pongo morritos. Él se ríe de mi expresión y me besa en la punta de la nariz.
-Ya tendremos tiempo esta noche en casa…- añade con picardía. La idea me hace sonreír.
-¡Vale!- acepto.
Nos levantamos y nos cambiamos. Hace un poco de frío, así que me pongo esto http://www.polyvore.com/cgi/set?id=63552606. Liam prepara la comida y la mete en una cesta,  y salimos a la calle. Damos una vuelta por el pueblo cogidos de la mano. De vez en cuando, hay gente que para a Liam y le saluda. Él me presenta y todos me saludan. Son gente muy agradable y simpática.
Cuando ya son cerca de las doce y media, vamos andando por un camino entre los árboles. Unos metros más adelante, nos abrimos paso a un gran campo lleno de flores amarillas y moradas. Avanzamos y colocamos una manta en el centro de la llanura. Abrimos la cesta y comemos.
-Bueno…- comienza Liam, cuando terminamos. Me sienta sobre su regazo y yo rodeo su cuello con mis brazos.- ¿Dónde está mi regalo?
Yo sonrío. Rebusco en mi bolso y saco el primer paquete.
-Lo vi en Wolverhampton con tus hermanas, y pensé que te gustaría…- digo. Él abre el paquete y saca la camiseta con el logo de Batman. Detrás pone su nombre.- ¿Te gusta?
Liam sonríe y me abraza.
-¡Es muy bonita, cielo! ¡Gracias!- exclama. Yo sonrío y le doy un beso.
-Y… aún queda el otro regalo.- añado. Vuelvo a rebuscar en  mi bolso y saco la cajita. Se la entrego.- Este sí que no se admiten devoluciones.
Él me mira extrañado y abre la cajita. En su interior, se encuentra otro sobre de regalo, muy fino. Lo vuelve a abrir y examina el papel con números y letras que tiene delante.
-¿Y esto?- pregunta con emoción. Yo sonrío.
-Es tu billete para venir a España.- respondo. Él me mira con emoción.- Salimos dentro de tres días. Los chicos me dijeron que estas dos semanas no tenéis mucho que hacer, así que aproveché. Nos vamos durante ocho días. Los cuatro primeros vamos a Madrid con mi madre y los cuatro últimos con mi padre a Barcelona. Aunque… -agacho la mirada.- Bueno, si tú no quieres, puedo decirle a Leyre que venga conmigo…
-¿Cómo no voy a querer?- me pregunta entusiasmado. Se lanza sobre mí y me abraza con efusividad.- ¡Me apetece una barbaridad! ¡Me voy a España con mi chica! ¡Viva España!- lo último lo dice en español, lo que hace que me desternille de risa.- Te quiero.
Me da un beso, e interrumpe mi risa, que se convierte en una respiración sofocada. Estamos un rato más abrazados sobre la hierba, hasta que se nos empieza a hacer tarde y tenemos que volver a Londres. Volvemos a la casita y recogemos nuestras cosas. Las metemos en el coche y arrancamos. Me paso el viaje explicándole a Liam cosas sobre mis padres y sobre España, hasta que aparcamos delante del bloque de pisos. Salto del coche y entro corriendo. Entro en la sala de proyecciones y ahí están todos, tirados por el suelo y los sofás.
Sandra chilla al verme y me abraza.
-¡Señora Payne!- exclama.
-¡Señora Malik!- respondo. Ella se echa a reír y se sonroja.
Leyre se acerca a mí y me abraza.
-No me llamaste.- me acusa.
-Apagué el móvil.- repongo.- Ya te contaré…
Ella sonríe triunfal. Saludo a los chicos y Liam se une a nosotros. Sandra, Leyre y yo nos subimos al piso de Harry, mientras los chicos se van a jugar a la consola al piso de Zayn.
Nos sentamos en los sofás y ponemos la tele, aunque no le prestamos atención. Ellas no paran de acribillarme a preguntas, a lo que a mí me toca responder sí o sí, porque no hay manera de escapar de ellas.
-… Y dentro de dos días nos vamos una semana a España.- finalizo. Ellas aplauden.
-¡Liam va a conocer a sus suegros, bien!- grita Leyre. Yo me echo a reír.
Estamos un rato más hablando, hasta que llegan los chicos y cenamos juntos. Después Liam y yo nos vamos a su piso.
Liam me rodea la cintura y me atrae hacia él.
-¿Y ahora sigues teniendo hambre?- me pregunta en un susurro. Yo me estremezco.
-Liam… Mañana tengo clase.- me excuso, aunque desearía no tener que hacerlo.
Él se pone de morritos y se tumba en la cama, de espaldas a mí.
-¡Liam!- suspiro mientras me río.- ¿Estás enfadado?
Me tumbo a su lado y miro por encima de su hombro. Tiene el rostro apretado contra la almohada, en un intento de sofocar la risa.
-Sí. Muchísimo.- se contradice a sí mismo.
Yo me vuelvo a reír. Le empiezo a besar la espalda.
-¿Sigues enfadado?- pregunto mientras mis labios ascienden por su espalda. Noto cómo le sube un escalofrío por la columna.
-Eh… Sí.- ya le noto dudoso. Sonrío abiertamente.
Mis labios se pegan a su oído.
-¿Y ahora?- susurro.
Él suelta un resoplido y se gira con brusquedad. Me atrapa entre sus brazos.
-No. Se me hace muy difícil estar enfadado contigo.- responde.
Yo sonrío y le beso. Nos quedamos abrazados y a los pocos minutos me quedo dormida.


Aquí tenéis el 32, en el que cumplo un mes con Liam. Se lo dedico a él, Liam, que consigue sacarme una sonrisa cuando nadie más sabe. Que me ha enseñado que por muy difícil que te sean las cosas, siempre sales adelante con un poquito de esfuerzo. Liam, gracias por todo.

Lali.

sábado, 12 de enero de 2013

Capítulo 31: ''Te necesito''.


Me despierto y me quedo tirada sobre la cama. No me quiero levantar. Pero aún así lo hago. Me visto, desayuno, y Zayn nos lleva a Leyre y a mí a la puerta del campus.
-Bueno…- comienza Leyre a la hora del almuerzo.- ¿y cómo ha ido este fin de semana con tus suegros?
Yo sonrío.
-Son adorables, y las hermanas de Liam son unos cielos.- respondo.
-¿Ya has conocido a su familia?- me pregunta Andrea, incrédula.- Eso es que ve que eres su futura esposa.
Yo me sonrojo y agacho la mirada.
-No digas tonterías.- murmuro.
-¿Nos invitarás a la boda, no?- continúa Leyre, con burla.
-¡Yo quiero ser la dama de honor!- contraataca Andrea.
-¡Oye, ya vale!- exclamo, roja como un tomate. Ellas se ríen con malicia.
-¡Ay, mi Laura está enamorada!- suspira Leyre, y me abraza.
-Más de lo que nadie cree.- respondo con sinceridad.
Liam me envía un mensaje diciendo que no pueden pasarse a recogernos, así que cuando terminan las clases, Leyre y yo nos vamos en metro. Nos sentamos en dos asientos libres. En la primera parada, se suben cuatro chicas: las cuatro tiene unos 13 años y llevan camisetas con una foto de… no puedo evitar soltar una risita al ver a Liam tan serio en la foto.
Las chicas fijan la mirada en nosotras y yo paro de reírme.
-¿Qué miráis?- nos exige saber la que va en cabeza.
-¿Sois Directioners?- pregunta otra de las chicas con más suavidad.
-Sí.- responde Leyre. Yo suelto otra risita.
-¿Cómo os llamáis?
-Laura y Leyre.- respondo yo. Ellas nos miran incrédulas y se quedan boquiabiertas.
Una de las chicas chilla y todo el vagón se la queda mirando.
-¡Ay, madre mía! ¿¡Sois vosotras!?- susurra. Nosotras asentimos.
-¡Por favor, perdona por haberte hablado así antes!- me pide la primera chica que nos ha hablado.
-No pasa nada.- repone Leyre, sonriente.- Es que resulta chocante ver a tus novios en una camiseta.
Las chicas no paran de preguntarnos cosas sobre los chicos, hasta que nosotras nos bajamos en la parada correspondiente. Avanzamos por la calle y nos detenemos en seco al ver lo que tenemos ante nuestros ojos. Un gran camión de mudanzas está aparcado delante de la casa de los chicos. La parte trasera está abierta, y en ella hay camas, sofás y electrodomésticos.
-¿Seguro que está es la calle?- pregunta Leyre, girándose hacia las señales.
En ese momento, Louis sale por la puerta de la casa.
-¡Chicas!- exclama mientras se acerca a nosotras.
-¿Qué pasa, Louis?- pregunto alarmada.- ¿Por qué se llevan vuestras cosas?
Louis se echa a reír ante mi expresión. Liam y Harry salen de la casa y se acercan. Liam me abraza y mi preocupación desaparece.
-Nos mudamos.- me susurra al oído. Se me para el corazón.
-¿¡QUÉ!?- chilla Leyre.- ¿A dónde? No os vais de Londres, ¿verdad?
Harry se echa a reír y niega con la cabeza. Nosotras suspiramos de alivio.
-Nos vamos a un complejo de pisos de lujo cerquita de aquí. Los acaban de poner a la venta, y están los cinco pisos en el mismo bloque, así que es perfecto.
-Menos mal, como os fuerais de Londres yo dejo todos los estudios y me largo con vosotros.- repongo, aliviada. Ellos me miran con cariño.
-Bueno, ¿queréis venir a ver los pisos?- nos pregunta Niall, saliendo de la casa en compañía de Sandra.
-Mira que poner a trabajar a Sandra hasta el último día que está aquí…- le regaña Liam. Niall y Sandra le sacan la lengua. Yo me entristezco al instante. Sí, Sandra se va mañana de nuevo a España por la tarde. Miro de reojo a Zayn. Está apoyado en el capó de su coche, y mira a Sandra con duda. Decido que luego hablaré con él para poner las cartas sobre la mesa.
Nos subimos a los coches y el camión nos sigue. A los cinco minutos, llegamos a un bloque de pisos no muy alto, con las paredes blancas, grandes jardines, piscinas y pista de pádel.
Mientras dejan las cosas abajo, nosotros subimos a los pisos y nos los enseñan. Durante este fin de semana en el que Liam y yo no hemos estado, se han dedicado a decorar las casas, incluida la de Liam. Todas están de manera similar, con fotos, cuadros, una tele gigante, y miles de libros.
Liam y yo nos escapamos del grupo y vamos hacia su piso. Niall nos dice que a las siete vayamos a su piso a cenar todos juntos. En esta planta están el piso de Harry, el de Liam y el de Zayn, y los de Niall y Louis están en el piso de arriba. Arriba también está el piso de Josh, así que cuando venga Amanda estará cerca de los chicos y de nosotras.
Liam abre la cerradura y entramos. Es un piso muy amplio, con paredes blancas. Al entrar, a la izquierda está el salón, y hay una encimera que lo separa de una pequeña cocina.
Vamos andando por el pasillo.
-Esta es la habitación de invitados…- dice Liam mientras abre una puerta y da lugar a una habitación muy luminosa.- Este cuarto lo tengo para guardar mis cosas o alguna de los chicos, el baño… Y nuestra habitación.
Abre una puerta y entramos en la habitación. Tiene una gran cama en el centro, un ventanal en una de las paredes. Hay un gran equipo de música en una esquina, y un armario empotrado que recorre una pared entera. En el cabecero de la cama, encima de él hay un gran collage con fotos de Liam conmigo y con los chicos.
Liam chasquea los dedos delante de mis narices. Yo parpadeo y fijo mi mirada en la suya, que está muy cerca.
-¿Te gusta?- me susurra. Yo no me concentro casi, le tengo demasiado cerca.
-Eh… Sí, es preciosa.- respondo, medio atolondrada.
Él sonríe y abre uno de los cajones de la mesilla. Se vuelve a poner delante de mí y respira hondo.
-Tengo que pedirte algo…- comienza.
-Lo que quieras.- le interrumpo.
Liam vuelve a sonreír y vuelve a respirar hondo. Se pone de rodillas delante de mí y abre la palma de su mano. En ella, hay una pequeña cajita. Se me vuelve a parar el corazón. No puede ser posible.
-Laura…- comienza. Yo no puedo articular palabra, me he quedado completamente en blanco.- Laura, ¿quieres venirte a vivir conmigo?
Él abre la cajita que tiene en la mano. No puedo evitar aliviarme al ver en su interior una sencilla llave, con el símbolo del infinito grabado en ella.
-¿Y bien…?- me urge. Se levanta y me pone las manos a ambos lados de mi cara.
-Yo… yo…- sacudo la cabeza y le abrazo.- ¡Claro que quiero!
Él me rodea con sus brazos.
-Ha habido un momento en el que he pensado que te había dado un ictus.- comenta. Yo me río nerviosamente.
-Es que… claro, hincas rodilla delante de mí, y me ofreces una cajita, pues he pensado otra cosa…
Liam parece seguir el hilo de mis pensamientos y se sonroja. Agacha la mirada y nos quedamos callados un minuto, hasta que me susurra al oído.
-¿Qué te parece si estrenamos la cama?
Un escalofrío sube por mi espalda. No necesito aceptar, simplemente le beso y me dejo llevar por la pasión.
-¿Y qué vamos a hacer con el piso?- pregunto rato después mientras acaricio el pecho de Liam. Él me estrecha fuerte entre sus brazos.- No puedo dejar a Leyre pagándolo ella sola.
-Harry le va a pedir que se quede con él.- responde Liam.- No creo que se niegue.
-Yo tampoco.- acuerdo entre risas.
Cuando se nos hacen las ocho de la tarde, subimos a casa de Niall. La puerta está abierta, así que entramos. Todos están ya en el salón.
-Menos mal, ya íbamos a bajar y echar la puerta abajo…- dice Sandra.
-Déjales, Sandra, tenían que estrenar el dormitorio.- contraataca Zayn. Liam y yo nos sonrojamos, y Sandra y Zayn chocan las palmas de sus manos mientras se ríen a carcajada limpia.
Me meto en la cocina y ayudo a Niall a terminar de hacer la cena, que es pescado al horno con patatas. Cuando terminamos, sacamos la bandeja a la mesa y empezamos a comer.
-¿Y si al terminar de comer vamos a la pista de patinaje?- propone Sandra.
-¡Síííííííííííííí!- chilla Leyre, emocionada.- ¡El otro día estuvimos nosotros y es genial, ya veréis!
Terminamos de cenar y nos vamos en los coches de Liam y Zayn a una pista de patinaje que han colocado en una plaza cercana. Llegamos, nos cogemos los patines y entramos en la pista.
Nos lo pasamos como críos pequeños. Niall se pasa la mayoría del tiempo en el suelo, ya que no se tiene en pie más de cinco segundos seguidos. Liam y yo vamos prácticamente en nuestra pequeña burbuja privada, como el otro día, dando vueltas por los bordes agarrados de la mano. De vez en cuando, Zayn se cae y todos se tiran a su lado para disimular.
Cuando salimos, nos vamos al bar que hay en el bloque de pisos. Mientras todos estamos dentro, Zayn sale a la terraza. Hago amago de levantarme.
-¿A dónde vas?- me pregunta Liam.
-Voy a hablar con Zayn.- le respondo. Él asiente y me deja ir.
Salgo al exterior y lo encuentro sentado en el borde de la piscina. Me siento a su lado.
-Bueno… Mañana se va Sandra…- comento.
-Lo sé…La voy a echar de menos.- añade Zayn.
-Zayn, lánzate.- decido ir directamente al grano. Él me mira.- no pierdes nada por intentarlo, y yo sé que Sandra quiere que te lances. Le gustas, muchísimo, y seguro que cuando ella se haya ido tú te arrepentirás de no haber hecho nada cuando tuviste la oportunidad.
Veo cómo le brillan los ojos, e instantáneamente le abrazo. Odio que alguno de los chicos esté mal. Prefiero estar yo mal antes que cualquiera de ellos.
-Zayn…- murmuro. Escucho cómo él solloza en mi hombro.
-Se va…- gimotea.- No quiero que se vaya.
-Pues díselo.- repongo. Zayn asiente y se levanta.
-Lo haré.
Volvemos a entrar y hacemos como que nada ha pasado. Espero que él haga algo, pero no se inmuta. Me empiezo a mosquear, pero lo dejo pasar. Leyre y yo decidimos irnos al piso con Sandra para pasar nuestra última noche juntas, a pesar de haberle prometido a Liam que voy a vivir con él.
Llegamos a nuestro piso y ayudamos a Sandra a recoger sus últimas cosas. Nos vamos a dormir, y yo espero que mañana a estas horas, Sandra aún esté junto a nosotras y junto a los chicos, pero sobre todo lo demás, junto a Zayn.


(Habla Zayn)

Abro los ojos y miro en la mesilla, donde se encuentra el calendario. Sí, hoy es el día. Hoy se va Sandra. Se va, y quizás no vuelva en varios meses. Yo no lo puedo soportar, no aguanto esa idea. Tengo que hacer algo, pero no sé cómo.
Después de desayunar, llegan las chicas. Pasamos la mañana en la piscina y comemos. Es la hora de despedirse.
Leyre, Laura y Sandra se unen en un abrazo.
-Sandra… Te vamos a echar de menos.- lloriquea Laura.
-Y yo a vosotras. Pero volveré dentro de nada, en Navidades.
-¡Eso es mucho!- se queja Niall.
Se despide de todos nosotros. Cuando llega mi turno, intento hablar, pero no me sale más que:
-Te voy a echar de menos, Sandra.- digo, y la abrazo.- Cuídate.
Ella sonríe y me da un beso en la mejilla. Se mete en el taxi y desaparece por el final de la calle, yéndose por un largo tiempo.
Todos se vuelven a meter en el bloque, menos Laura, que se queda a mi lado. Yo suelto todo el aire de golpe.
-Se ha ido…- susurro con lágrimas en los ojos.
-Párala, Zayn.- me dice Laura. Yo le miro con interrogación en los ojos.- Ve tras ella y detenla, aún estás a tiempo.
-Pero ya lleva mucha ventaja…
-Inténtalo, no tienes nada que perder.- me interrumpe Laura, sonriendo.
Yo miro al interior del bloque, y después a mi coche, aparcado al otro lado de la calle. Tomo la decisión en una milésima.
-Dile a los chicos que en nada vuelvo.- digo apresurado.
-Espero que cuando vuelvas sea con ella.- responde Laura. Me abraza.- Suerte, Zayn.
-Gracias, Lali.- le doy un beso en la mejilla y me meto corriendo en el coche.
Arranco el motor y empiezo a avanzar por las calles. Llego al aeropuerto en tiempo récord, y comienzo a avanzar por las terminales, deseando llegar a detener la ida de la chica de la que seguramente estoy enamorado.


(Habla Sandra)

Un par de lágrimas se desbordan por mis ojos. Dejo aquí una parte de mi vida, una de las más felices. Se me ha hecho demasiado corto, pero debo continuar con mi vida.
-Ya hemos llegado.- anuncia el taxista. Me ayuda a sacar las maletas y yo me voy.
Entro en la Terminal y valido mi billete. Paso por innumerables controles, y justo cuando estoy a punto de facturar la maleta, oigo a alguien gritar mi nombre.
Me giro de inmediato al reconocer la voz. Veo a Zayn aparecer entre la gente. Suspira de alivio al verme. Se inclina hacia delante y apoya las manos en sus rodillas a causa del cansancio.
-Sandra…- jadea.
-¿Zayn? ¿Qué haces aquí?- pregunto desconcertada. Quizás me he olvidado algo en el piso y viene a traérmelo.
-Sandra…- repite él. Se acerca y se planta delante de mí, demasiado cerca.- Sandra, no te vayas.
-¿Qué?- inquiero sorprendida.
-Te necesito.- murmura Zayn.
Yo abro la boca para volver a preguntarle, pero no me da tiempo. Zayn se acerca a mí y me besa. Yo no puedo pensar, mi mente se bloquea de manera instantánea. No sé qué hacer. ¿Esto es real? A lo mejor ya he subido al avión y me he quedado dormida, y estoy soñando esto. Aún siendo un sueño, decido prolongar el momento lo máximo posible.
Zayn se separa de mí y me mira expectante.
-Sandra, no te vayas, por favor.- me pide. Respira hondo.- Te… te quiero.
Sigo en blanco. Zayn Malik me acaba de decir que me quiere. ¿En serio? ¿Qué hago? Empiezo a creer que esto es real. ¿Y si me quedo? Sandra, Zayn Malik te acaba de besar, ¿y tú te vas a ir? ¿Eres tonta?
La voz del altavoz interrumpe mis pensamientos.
-Los pasajeros del avión con destino a Madrid, por favor vayan facturando sus maletas. Gracias.
Yo miro la puerta de embarque. Vuelvo a mirar a Zayn. Me observa con súplica, en esos ojos tan increíbles. Respiro hondo y tomo la decisión más radical de mi vida.
-Volvamos a casa antes de que esto se llene de gente, anda.- digo. Zayn sonríe y me levanta por los aires.
-¡Sí, sí, sí!- grita. Yo me echo a reír. Me baja y me vuelve a besar.- Gracias.
Zayn coge mi maleta con una mano, y con la otra libre agarra mi mano. Comenzamos a avanzar en dirección a la salida, cogidos de la mano. Tengo ganas de ponerme a saltar y gritar en medio de la gente, pero me contengo.
Llegamos hasta su coche. Me ayuda a meter la maleta en el maletero y me vuelve a abrazar.
-Por un momento pensé que ya habías despegado, o que me dirías que no querías quedarte…- murmura Zayn.
-¿Tú crees que me voy a largar después de que Zayn Malik me haya besado?- le pregunto retóricamente. Él se echa a reír.- Eres tonto. Pero te quiero.
Él sonríe. Yo le beso con ternura. Ya nada me importa. ¡A la mierda la beca! Yo ahora lo que quiero hacer es continuar mi vida aquí, con mis amigas, los chicos, y con él, con el… Sí, con el hombre de mi vida, Zayn. Subimos al coche y en nada llegamos a la puerta de su bloque de pisos.
-Espera, tengo una idea…- comienzo.


(Habla Laura)

No paro de mirar la pantalla del móvil, por si Sandra o Zayn me llaman. Todos estamos en una sala parecida a la de proyecciones del hotel de LÁ. Estoy sentada sobre el regazo de Liam.
-¿Alguna novedad?- pregunta Niall, entrando por la puerta con un cruasán en la boca.
Yo sacudo la cabeza.
-Nada, ninguno llama.
-Quizás se han fugado y han decidido coger un vuelo a una isla tropical…- comenta Louis. Todos nos echamos a reír.
En ese momento, la puerta se abre y aparece Zayn. Todos le miramos, y él sacude la cabeza y agacha la mirada.
-Oh, Zayn…- susurro.- Lo siento…
De repente, una mano agarra a la de Zayn. Éste sonríe. Al segundo, aparece Sandra.
Yo chillo y me levanto de un bote. Me lanzo a sus brazos y los tres nos abrazamos.
-¡No me lo puedo creer!- grita Leyre, uniéndose a nuestro abrazo.
-¡Por fin, ya tenemos una nueva parejita en el grupo!- exclama Louis.
Nos volvemos a sentar en los sofás. Yo miro a Sandra y sonrío.
-Ya empezábamos a preocuparnos, como no llegabais…- insinúa Harry.
-Pensábamos que os habías ido a un hotel a estrenar vuestro noviazgo.- contraataca Niall. Sandra y Zayn se sonrojan.
-¿Cómo a un hotel?- continúa Harry.- Si no llevaban condones…
Zayn se empieza a levantar, pero Sandra le agarra del brazo y le retiene a su lado.
-Harry, ¿cómo iban a llevarse condones?- Liam entra al trapo. Yo le miro sorprendida pero él me guiña un ojo.- Si esta mañana he mirado yo en la caja y no quedaba ninguno…
Harry y Leyre se miran y se ponen rojos como tomates. Zayn se ríe malévolamente.
-Eso es… ¡mentira!- grita Leyre, ruborizada.
Yo sacudo la cabeza y me giro hacia Sandra.
-Sandra, ¿y la beca de arte en París?- pregunto.
Ella sonríe.
-Me buscaré la vida aquí en Londres.- responde con ligereza.- Pintaré algún cuadro y lo subastaré en cualquier sala de arte. Lo importante es que me quedo aquí, con vosotros…- se gira hacia Zayn.- Contigo…
Ellos se sonríen mutuamente, y todos nos reímos.
-Pero Sandra, Laura y yo nos venimos a vivir con los chicos…- dice Leyre.- ¿Te vas a quedar tú sola pagando el piso?
Sandra hace una mueca.
-Supongo… Aún me queda bastante dinero del que gané por subastar mi último cuadro, así que me las apañaré los primeros meses.
-No hace falta.- le corta Zayn.- Ven a vivir conmigo.
Sandra aspira todo el aire de golpe. Leyre y yo nos reímos de su expresión.
-Esto… va-va-vale.- balbucea Sandra.
Nos pasamos toda la tarde en la sala, viendo la tele. Subimos a casa de Harry a cenar, y Liam y yo nos vamos a su piso.
-Aún no me creo que Sandra siga aquí, y más con Zayn…- comento mientras me meto en la cama.
-Zayn lleva colado por ella desde el primer día.- acuerda Liam, abrazándome.- Me sorprende que Sandra no se diera cuenta.
Yo asiento. Me quedo dormida, con el pensamiento de que mañana hago un mes saliendo con Liam.

Este capítulo se lo dedico a Sandra, que seguro que se ha puesto a saltar como una loca al leerlo JAJAJAJAJAJA espero que te haya gustado cómo me ha quedado, a ti y a todos vosotros.
Bueno pues nada, me voy. Tenéis mi otra novela {www.believeiscan.blogspot.com.es} por si queréis seguir disfrutando de mi infinita imaginación, y estoy todas las tardes por mi Twitter. Un beso gigannnnnnnnnnnnnnte a todos :) x

Laura. [Leyre&Sandra].

lunes, 7 de enero de 2013

Capítulo 30: Suegros.


La semana pasa volando. Demasiado rápido para mi gusto.
En la facultad nos siguen acribillando a miraditas y cuchicheos. Se nos hace jueves en un abrir y cerrar de ojos. Los chicos nos vienen a recoger y nos llevan con ellos al rodaje de su nuevo vídeo. Es en un campo verde, amplísimo. No paran de hacer el tonto en una piscina y en el lago, donde se meten con unas bolas de plástico gigantes. Y por la noche, hacen como una especie de fiesta con una carpa, comida y música. Hasta consiguen meternos de extras en el vídeo. Sólo tenemos que saltar y bailar mientras ellos cantan delante de todos. Cuando terminan el rodaje, el director grita:
-¡Corten! ¡Muy bien, chicos!
Todos aplaudimos y ellos se abrazan. Liam se acerca a mí y me levanta entre sus brazos.
-Ha sido absolutamente genial.- le digo al oído.
Estamos un rato más en el set de rodaje. Liam se mete en el bar y se pone la capucha de la sudadera. Se pone delante de la mesa de mezclas y hace girar los platos.
-DJ Payne in da house.- grita. Todos soltamos una carcajada.
Volvemos a casa y Liam y yo nos quedamos un rato más despiertos, ya que mañana nos vamos a Wolverhampton para que yo conozca a sus padres. Me tiro sobre la cama.
-¿Tienes ganas de ir a Wolverhampton?- me pregunta Liam.
-Sí, lo que pasa es que… ¿Y si no les gusto?- se nota el pánico en mi voz.
Liam pone los ojos en blanco.
-No les vas a gustar.- repone.- Les vas a encantar, ya veras que sí.
-Prométemelo.- le digo. Parezco estúpida.
Liam sonríe abiertamente.
-Te lo prometo.
Yo apoyo la cabeza sobre su hombro y cierro los ojos. Y me quedo dormida pensando en que mañana conoceré a la que puede que algún día sea mi familia política.



Me despierto pero no abro los ojos. Alguien me acaricia la mejilla, así que abro los ojos lentamente. Me encuentro con la mirada de Liam, que está agachado al lado de la cama, y ya está vestido.
Sonríe al verme despierta. Yo le devuelvo la sonrisa nerviosamente.
-Hora de levantarse, cielo.- me susurra. Yo me muerdo el labio y él se echa a reír de mi expresión.- ¡Tranquila!
En este momento, aparece Niall y se asoma por el hueco de la puerta.
-¡Venga, Laura!- me grita.- ¡No querrás llegar tarde a tu primer encuentro con tus suegros!
Yo le tiro la almohada, pero él cierra la puerta a tiempo para que no le dé.
Tras unos minutos, me levanto y bajamos a desayunar. Nos pasamos la mañana terminando de hacer la maleta. Cuando terminamos de comer, Liam y yo volvemos a subir a su habitación. Empiezo a rebuscar entre mi ropa hasta que encuentro lo que me parece un conjunto perfecto para la ocasión http://www.polyvore.com/19/set?id=66826081 . Me lo pongo y me ondulo el pelo. Me pongo una diadema negra y me pinto la raya del ojo. Salgo del baño y miro a Liam.
-¿Crees que así voy bien?- le pregunto.
Él se acerca a mí y me rodea la cintura con sus brazos.
-Estás preciosa.- me dice. Yo me sonrojo y le doy un beso en los labios.
Bajamos las maletas y todos salen de la casa. Leyre y Sandra se acercan a mí y me abrazan mientras Liam mete las maletas en su coche.
-Te voy a echar de menos.- murmura Sandra.
-Va, que sólo me voy hasta el domingo.- le replico.
Me despido de los chicos y me meto en el asiento del copiloto. Liam arranca y comenzamos a avanzar por Londres.
-¿Cuánto tiempo hay hasta Wolverhampton?- pregunto después de entrar en la autopista.
-Unas dos horas.- responde él.
Yo resoplo.
-Odio los viajes largos.- comento. Liam se echa a reír. Me alcanza su teléfono.
-Pon la música que quieras.- me dice.
Yo busco en las listas de reproducción y conecto su iPhone a los altavoces. Le doy al play y la voz de Bruno Mars inunda el coche. Los dos sonreímos.
El viaje continúa y pasamos por muchos paisajes. Por una autopista nacional, bordeamos la costa, y otra carretera que va cruzando unos campos muy verdes. Hasta que entramos en un pueblo de apariencia normal, y Liam empieza a aminorar la marcha. Yo empiezo a mover nerviosamente la pierna.
Liam aparca delante de un bloque de pisos. Salimos del coche y yo me quedo al lado del coche. Él se va hacia el telefonillo y llama. Minutos después, aparece una chica rubia, bajita y de ojos claros, que abraza a Liam con fuerza. Se acercan a mí, y le cojo la mano a Liam en cuanto está a mi alcance.
-Laura, esta es mi hermana Nicola. Nicola, esta es mi novia Laura.
Nicola y yo nos damos dos besos en las mejillas.
-Es un placer, Nicola.- le digo con timidez.
-Encantada de conocerte al fin, Laura.- responde ella con soltura.- Mi hermano no para de hablar de ti cada vez que me llama por teléfono.
Liam se sonroja y nosotras nos echamos a reír.
Entramos en el coche y Liam vuelve a conducir. Pasados unos diez minutos, aparca delante de una casa con dos pisos y un pequeño jardín. Delante de ella está Ruth, la otra hermana de Liam, y sus padres.
Nicola sale del asiento de detrás. Liam me aprieta la mano y sale del coche. Sale por delante y me abre la puerta. Yo respiro hondo un par de veces y le agarro de la mano, y nos encaminamos hacia su familia.
Cuando llegamos hasta ellos, Karen, su madre, le abraza con fuerza. Después se separa de él y me mira con curiosidad.
-¿Cómo estás, Laura?- me pregunta con simpatía. Me la contagia y le devuelvo una sonrisa tímida.- Soy Karen, encantada de conocerte.
-Es un placer.
En cambio, Geoff es más efusivo y me abraza. Todos se echan a reír.
-¡Bienvenida a la familia, Laura!- exclama.
-Encantada de conocerle, señor Payne.- le respondo con educación.
Geoff pone los ojos en blanco y se echa a reír.
-¡Llámame Geoff y tutéame, por favor!- me pide.- Si no me haces sentir como un viejo carcamal.
-Pues lo que eres, papá.- le replica Nicola. Geoff le saca la lengua y yo suelto una risita.
Geoff y Liam se van a sacar las maletas del coche, mientras Karen me enseña la casa y la habitación en la que vamos a dormir Liam y yo.
Cuando todos estamos listos, nos sentamos alrededor de la mesa del salón. Karen saca un gran bol de ensalada y empezamos a comer en silencio.
-Así que… ¿eres española?- me pregunta Geoff.
-Sí, señor. Llevo aquí en Londres estudiando periodismo medio año.- respondo.
-Me encanta tu vestido.- comenta Ruth. Liam y yo nos echamos a reír.
-Ruth, de eso no estamos hablando.- la regaña Karen.
-Pero es verdad, es precioso.- replica Ruth.- Mañana nos tenemos que ir de compras las tres, ¿de acuerdo?
-Ruth, no empieces a organizar.- vuelve a regañarle Geoff.- Laura y Liam han venido a pasar el fin de semana con la familia, no en centros comerciales.
Aún así, yo me giro hacia Ruth.
-Claro, si quieres nos vamos de compras.- le digo. Ella sonríe triunfal.
-Y… ¿cómo os conocisteis?- continúa Nicola.
Liam y yo nos miramos y sonreímos. Miles de recuerdos pasan por mi mente: el desmayo de Leyre, las magdalenas de chocolate, esa primera mirada, primera conversación, primera sonrisa…
-Nos conocimos en el camping ese al que fuimos una vez.- responde Liam.- Ella y su amiga Leyre, que es la actual novia de Harry, venían juntas y eran fans nuestras. Las conocimos por casualidad porque ellas estaban en la casa que hay al lado.
-¿La casa de Margaret?- inquiere Karen.- ¡Es amiga mía!
-¿En serio?- pregunto emocionada. Y saber que tenía a Liam más cerca de lo que pensaba…
Terminamos de cenar mientras me siguen preguntando cosas sobre España, mi familia… Liam y sus hermanas se van a comprar unas cuantas cosas mientras yo me quedo a solas con sus padres.
Karen coloca una cafetera y unas tazas en la mesa. También trae unas pastas y los tres nos quedamos sentados.
-Bueno… Se te ve una chica muy agradable.- comenta Geoff. Yo me sonrojo.- Pero… Bueno, como sabrás Liam ha sufrido mucho durante toda su vida. Y no queremos que… no te lo tomes a mal, pero no queremos que nadie le haga daño, y menos si es en amor.
-¡Para nada!- exclamo. Cuadro los hombros y les miro con sinceridad.- Yo también lo he pasado muy mal a lo largo de mi vida. Mis padres se divorciaron cuando yo era muy joven, y también sufrí acoso escolar, como Liam.- Karen hace una mueca de disgusto.- Y les quiero decir algo… Cuando conocí a vuestro hijo, fue lo mejor que me pudo pasar. Porque era muy fan de One Direction, y les admiro muchísimo. Liam siempre ha sido un ejemplo de superación para mí. Me ha enseñado a luchar por lo que quiero y a defender lo que es mío. Cuando le conocí en persona, me sentí afortunada a más no poder. Él es mi ejemplo a seguir, mi razón para luchar, y mi razón para vivir. Y no exagero.- respiro hondo.- Estoy enamorada de vuestro hijo, le quiero, y por nada del mundo le voy a hacer daño. Ni se me pasa por la cabeza. Tengo más que claro que quiero estar con él el resto de mi vida.
Suspiro y espero su reacción. Se quedan en silencio unos cuantos segundos, hasta que Karen rompe el silencio.
-Vaya, me voy a emocionar y todo…- murmura, y se restriega los ojos. Yo me río nerviosamente.- Me alegro muchísimo de que Liam te haya conocido, cielo. Cada vez que hablamos con él por teléfono, se le veía emocionado y muy ilusionado contigo.- yo me sonrojo.- No le veíamos tan feliz desde hacía muchísimo tiempo.- Karen se acerca a mí y me coge le las manos.- Laura, gracias por aparecer en su vida, de verdad.
Yo sonrío.
-¡Ya tengo claro que ya formas parte de la familia!- exclama Geoff.- ¡Karen, imagínate qué nietos tan guapos nos saldrán con esta pareja!
Yo me río nerviosamente, pero una imagen aparece en mi mente: un niño y una niña pequeños, con la piel dorada, los ojos de un conocido color marrón, y el pelo oscuro y ondulado. Corretean por el jardín de la casa de los chicos, y se escuchan sus risas burbujeantes. No puedo evitar sonreír ante esa imagen.
-Geoff, tienen tiempo de sobra para hacernos abuelos.- replica Karen, devolviéndome a la realidad.
¿En serio están hablando de que Liam y yo tengamos hijos? Geoff me mira y sonríe.
-Pero mira a la chiquilla, si le he dado en qué pensar.- repone. Yo me ruborizo y ellos se echan a reír.
Karen me acaricia la mejilla.
-No le hagas caso…- me dice.- Ya tendréis tiempo de pensar en ello, no hay prisa.
En ese momento aparecen Ruth y Liam por la puerta. Dejan unas bolsas en el suelo y entran en el salón. Liam sonríe y se acerca a mí. Me da un beso en los labios y se sienta en el sofá.
-¿Qué hacíais?- pregunta mientras coge una galleta de la bandeja y la mastica.
-Nada, estábamos hablando de cuando nos hagáis abuelos.- responde Geoff.
Liam se sonroja y Ruth se echa a reír.
-¡Ay, Laura!- exclama Karen.- ¿Quieres ver fotos de cuando Liam era pequeño?
Liam se levanta del sofá.
-¡No, mamá, por favor!- le suplica.- Me da muchísima vergüenza…
Yo le pongo una mano en la mejilla.
-Me apetece…- le digo. Él sonríe y asiente, pero sigue sonrojado.
Vamos al sofá y Karen saca unos cuantos álbumes de fotos. No puedo parar de reírme mientras veo fotos de Liam de pequeño junto a sus hermanas y Karen me va contando anécdotas de la familia. Hay una foto que me encanta y que ya he visto por Internet, que es de Liam vestido de vaquero y con el muñeco de Woody de Toy Story en la mano. Karen la saca del álbum y me la da.
Cuando terminamos de ver las fotos, Ruth se va a su casa y nosotros nos vamos a dormir. Me pongo el pijama y voy al baño a cepillarme los dientes. Salgo y Liam ya está metido en la cama.
-¿Qué te han parecido mis padres?- me pregunta en cuanto me acurruco a su lado.
-Son adorables.- respondo. Él sonríe.
-Te dije que no tenías de qué preocuparte, que les ibas a encantar.- me replica.
-Lo séééééé, perdón por dudar.
-No pasa nada, es normal… Yo también estoy asustado porque no sé qué les pareceré a tus padres.- repone, y sonríe con timidez.
Yo me echo a reír.
-A mi madre le has encantado.- respondo. Liam vuelve a sonreír.- Le pareces un chico adorable. Mi padre… bueno, le está costando acostumbrarse, pero lo ha asimilado.
Él hace una mueca.
-Pero tendrá que acostumbrarse.- añado.
-¿Serías capaz de enfrentarte a tu padre por mí?- pregunta con pánico.
Le pongo las manos a ambos lados de su cara.
-Sería capaz de enfrentarme al mundo entero por ti.- respondo. Él sonríe y me besa.
De repente, parece acordarse de la presencia de sus padres. Me estrecha entre sus brazos, y a los pocos minutos me quedo dormida.



Abro los ojos y encuentro la cama vacía. Oigo alboroto en el piso de abajo. Me pongo una camiseta de Ramones azul, unos vaqueros rotos y las Vans negras. Bajo las escaleras y me encuentro a Liam, Geoff y Karen en la encimera de la cocina. Se giran al verme aparecer en lo alto de las escaleras.
-Esto… Buenos días.- les saludo.
Liam sonríe y se acerca a mí. Me da un beso en los labios y yo me sonrojo.
-Buenos días, Laura.- responde Karen.- ¿Cómo has dormido?
-Muy bien.
-Estoy preparando tortitas, ¿quieres?
-Claro.
Desayunamos y llegan Ruth y Nicola. Me voy con ellas a un centro comercial cercano. Nos pasamos toda la mañana de tienda en tienda, y comprando a más no poder. Yo compro una camiseta con el logo de Batman para Liam, y decido guardarla para la semana que viene, ya que cumplimos un mes saliendo. Comemos en un restaurante italiano que hay en el mismo centro comercial y volvemos a casa.
-¿Cómo lo habéis pasado, chicas?- nos pregunta Geoff en cuanto entramos por la puerta.
Yo lanzo las bolsas contra una esquina y me tiro en el sofá.
-Estoy destrozada.- mascullo contra el cojín. Los demás se ríen.- No creo que haya quedado ninguna tienda libre.
-En las de deportes no hemos entrado.- repone Ruth.
Yo me levanto y voy hacia Liam. Me abraza, y el cansancio se me pasa enseguida.
-Bueno, nosotros nos vamos.- dice Karen, cogiendo su bolso de la encimera.
-¿A dónde?- pregunto yo.
-Nos vamos a comprar los ingredientes para hacer empanada estilo Payne, receta de familia.- responde Geoff.- Ahora que tú también eres de la familia, ¡te vamos a enseñar a hacerla!
-Volvemos a las ocho.- añade Karen.- Portaros bien.
Liam se echa a reír, pero asiente. Todos se van, menos Liam y yo, que nos quedamos solos. Nos quedamos abrazados en el sofá mientras vemos la tele. La verdad, echaba de menos estos momentos a solas con él. Momentos de intimidad, sin ninguno de los chicos incordiando o haciendo alguno de sus comentarios. Yo casi no le presto atención a la televisión, porque estoy la mayoría del tiempo mirando o besando a Liam.
Cuando ya ha pasado media tarde, Liam me acaricia la espalda.
-¿A qué hora han dicho mis padres que volvían?- pregunta. Utiliza un tono… extraño.
-A las ocho, ¿por?
-Suficiente.- susurra. Me giro para mirarle, pero él me coge entre sus brazos y se levanta. Estampa sus labios contra los míos y no me deja oponerme.
Subimos por las escaleras. Nos metemos en nuestra habitación, conmigo aún entre sus brazos. Me tira sobre la cama y se queda sobre mí. Me empieza a desabrochar la camiseta.
-Liam…- murmuro.
-Calla.- me interrumpe.
Yo empiezo a protestar, pero él me vuelve a besar y no puedo hacer nada más que dejarme llevar. Cada vez que Liam me besa, me es totalmente imposible concentrarme en cualquier otra cosa.
Se oye cómo se abre la puerta principal.
-¿Chicos?- pregunta la voz de Ruth.
-No puede ser…- masculla Liam contra el hueco de mi clavícula. Yo suelto una risa sofocada y me levanto.
Bajamos las escaleras y nos encontramos con Ruth y Nicola. Nos ven… alborotados, y estrechan los ojos. Liam y yo nos sonrojamos.
-Mmm… ¿interrumpimos algo?- inquiere Nicola. Ruth suelta una risita.
-No, Nicola, ya hemos terminado.- le replica Liam. Yo le miro y le saco la lengua.- ¿Y papá y mamá?
-Se han encontrado con los vecinos y se han parado a hablar. Menos mal que no llegan con nosotras, os llegan a ver así…- responde Ruth.
-Conociendo a papá, dirían: ‘’vaya, sí que se han tomado en serio esto de hacernos abuelos’’.- contraataca Nicola. Yo me sonrojo. Liam se lanza encima de ella y le empieza a hacer cosquillas.- ¡Liam, por dios, para!
-Niños, parad.- le replica Geoff entrando por la puerta.
Vamos a la cocina y nos ponemos manos a la obra. Geoff y Liam se sientan en la encimera mientras nosotras hacemos la empanada.
-¿En serio que no necesitáis ayuda?- pregunta Geoff, burlón. Se levanta y se encamina hacia nosotras.
Nicola le pone una mano en el pecho.
-No necesitamos la ayuda de ningún hombre.- le advierte. Geoff aprieta los labios, como para ocultar la risa, y se vuelve a sentar junto a Liam.
Nosotras continuamos haciendo la cena mientras ellos nos observan desde la mesa. Yo me lavo las manos y me siento en el regazo de Liam.
-¿Lo estamos haciendo bien?- le pregunto.
-Está saliéndoos genial.- responde Geoff.- Aunque se nota que lo están haciendo mujeres…
Ruth se acerca y le tira medio sobre de harina sobre la cabeza.
-Cállate.- replica. Liam y yo nos echamos a reír.
Cuando terminamos de preparar la cena, nos sentamos en la mesa y nos comemos la empanada, que por cierto está deliciosa. Al acabar de cenar, salimos a dar un paseo por el pueblo. Resulta que casi todos se conocen y son gente adorable. Nos sentamos en una terraza a tomar un granizado y volvemos a casa. Nos vamos a la cama, y yo me quedo dormida entre los brazos de Liam, pensando en que mañana ya volvemos a casa.



Nos levantamos y volvemos a hacer la maleta. La mañana pasa rápido, comemos con la familia y salimos. Mientras Liam mete las maletas en el maletero del coche, yo me despido de su familia.
-Ha sido un placer conocerte, Laura.- me dice Karen. Me abraza con fuerza.- Espero volver a verte pronto por aquí.
-Cuando podamos, volvemos.- respondo.
-¡Laura!- exclama Ruth. Me abraza y Nicola se une a nosotras.- ¡Te voy a echar de menos!
-Y yo a vosotras, chicas.
Del que más me cuesta despedirme es de Geoff, porque es un hombre muy divertido y con unas salidas de bombero impresionantes. Se da un aire al hermano de mi madre, siempre en su mundo y haciendo payasadas.
-Cuida del niño.- me dice al oído. Yo me echo a reír.
-Lo haré.
Nos subimos al coche y arrancamos. El viaje se me hace más corto que el de ida, ya que cuando íbamos estaba más nerviosa.
En lo que parece un cuarto de hora, llegamos delante de la casa de los chicos. Yo salto afuera del coche.
La puerta principal se abre y Niall sale corriendo. Me abraza y me levanta por los aires.
-¡Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!- me grita al oído.
Leyre sale detrás y me abraza también.
-¡Laaaaliiiii!- chilla.
-¡Me vais a reventar los oídos!- exclamo. Ellos se echan a reír.
Termino de saludar a los demás y pasamos la tarde haciendo un karaoke en el salón de casa. Cenamos unas pizzas y nos vamos a dormir.
-¿Y si terminamos lo que no pudimos acabar ayer en casa de mis padres?- propone Liam mientras juguetea con el botón de mi camiseta. Un escalofrío sube por mi espalda, pero me contengo.
-Mañana tengo clase…- le digo. Él pone morritos y yo me echo a reír de su expresión.
Después de mucho insistir por parte de Liam e innumerables negaciones por mi parte –si mañana no tuviera clase no hubieran sido negaciones, claramente- nos quedamos dormidos abrazados en la cama.


Pues nada, aquí tenéis el 30, en el que Laura conoce a la familia de Liam. Guau, 30 capítulos ya... Nunca pensé que iba a llegar tan lejos. Muchíííísimas gracias a todos, de verdad, sin vosotros no habría sido posible llegar hasta aquí<3
Sólo deciros que acabo de empezar otra novela, es www.believeiscan.blogspot.com.es y trata sobre Justin Bieber. Pasaros y me contáis qué os parece(:
Bueno me voy, último día de fiesta *NOOOOOOOOO* pero cada sábado iré subiendo uno, así que no habrá que esperar mucho. Un beso muuuuuuuuuuuuuuy grande, os quiero :) x

Lali.
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