sábado, 15 de diciembre de 2012

Capítulo 23: ''Recuérdame''.


Los días pasan. Salimos por ahí, grabamos vídeos, salimos a comer, cenar…
Y, por supuesto, yo paso todo el tiempo posible con Liam.
El viernes de esta semana, me levanto de la cama, dejando a Liam que duerma un poco.
Bajo a la cocina. Me encuentro a Niall haciéndose unas tortitas en la sartén.
-¡Ah, buenos días, Lali!- me saluda.
-¡Buenos días, rubito!- le respondo. Me acerco y le doy un beso en la mejilla.- ¿Eres el único que está levantado?
-Sí. Bueno, no. Tú también estás levantada.
Pongo los ojos en blanco.
-Oye…- comienza Niall.- Cuando Zayn se despierte, saldremos a correr un rato por el barrio. ¿Te vienes?
-¡Vale!- acepto.
Niall me sirve unas tortitas y les echo caramelo.
Los demás van bajando las escaleras conforme pasan los minutos. Unas manos me rodean la cintura a los pocos minutos de que yo baje.
-Me he despertado y no estabas.- me susurra Liam al oído.
Le acaricio la mejilla.
-Oh, qué bonito.- murmura Zayn, medio sobado.
La puerta principal se abre y Sandra entra en la cocina. Zayn se despabila al instante.
-¡Hola, gente!- saluda.
-Vas Happenin’?- responde Louis.
Cuando todos terminamos de desayunar, me dispongo a subir las escaleras. Liam me acompaña.
-Te cojo una de tus sudaderas, ¿vale?- le digo a la vez que cogía su sudadera gris.
-Para…
-Voy a salir a correr con Niall y Zayn.- le aclaro.- ¿Te vienes?
-Uf… no me apetece.- y sonríe, pero no lo dice como una negación, sino como si estuviera esquivando el tema.
-Vale, tú te lo pierdes… Te cojo una sudadera, que yo no me he traído, ¿vale?- abro su armario y le cojo una sudadera gris oscuro. Me voy a la habitación y me pongo una camiseta negra de manga corta, la sudadera, unas mallas negras de deporte y unas zapatillas DC moradas y negras.
Cuando bajo las escaleras, Niall está echando un bocadillo en una pequeña mochila. Alzo las cejas.
-Es por… por si me entra hambre.- explica.
-Si ya tienes; ahora te estás haciendo el valiente.- se burla Zayn. Se gira hacia mí.- ¿Nos vamos?
-Claro.- me vuelvo hacia los demás.- ¿En serio que no viene nadie más?
Todos niegan con la cabeza, como si estuvieran pensando en otro asunto.
-En fin…- suspiro. Niall, Zayn y yo salimos por la puerta.
Empezamos a correr. Damos un paseo de cerca de un kilómetro, y llegamos a un gran parque. Nos sentamos en un banco a descansar.
Niall jadea y le gotea la frente. Se tumba en el banco mientras Zayn y yo estiramos las piernas apoyados en un árbol.
-¿Para qué vienes, si te vas a cansar?- pregunta Zayn.
-Es que… quiero… quiero adelgazar…- jadea Niall.
-¿Por? Si estás genial.- le digo.
-Porque… porque… para cuando venga Sonia, la amiga de Laura… esté… presentable…- susurra Niall con los ojos cerrados.
-¿En serio? ¡Ya verás cuando se lo cuente! ¡Va a flipar!- grito, sonriendo.
Niall intenta sonreír, pero ni eso puede hacer. Abre la mochila y le da un gran sorbo a la bebida isotónica que lleva en ella.
Pasa casi una hora, me empiezo a impacientar.
-Oye, Niall, llevamos aquí más de una hora. ¿Nos vamos o qué?
Zayn me mira con… ¿miedo?
-¡Sin prisa! Vamos a darle tiempo a los demás para…
-Que… que cuando lleguemos, tengamos ya hecha la comida… ¿no?- termina Niall.
Yo empiezo a sospechar que algo se está cociendo entre no sé quiénes, pero me da igual, sinceramente.
Zayn mira el reloj.
-Hala, vámonos ya.
Comenzamos a correr. A Niall se le ve bastante bien, para haber estado hasta hacía 10 segundos muuuy cansado…
Cuando llegamos a casa, todos están sentados en una gran mesa que han colocado en el jardín, junto a la piscina.
Liam se levanta en cuanto me ve entrar por la puerta. Yo sonrío.
-¿Cómo ha ido el entrenamiento?- me pregunta.
Yo fulmino a Niall con la mirada.
-Largo.- digo.- Niall ha estado tumbado una hora en un banco, estaba cansado.
Liam mira a Niall, pero con una mínima sonrisa en los labios.
-Niall…
Niall asiente. Yo no me entero de nada.
-Soy así.- responde Niall con indiferencia.
Yo me voy a cambiar al piso de arriba. Cuando bajo, un olor me invade.
-Mmm… huele bien… ¿Qué habéis hecho de comer?- pregunto a la vez que me siento en una silla.
Louis se pone tenso al instante.
-Esto… Es que… Estaba haciendo pollo asado, pero se ha quemado, y se ha quedado ese olor.
Yo me echo a reír, sin acabar de creérmelo.
Terminamos de comer. Vamos al sofá y vemos la tele. Niall está haciendo zapping, cuando de repente se detiene en un canal de música. La canción que suena de fondo es ‘’One Thing’’, y en la pantalla aparece una foto de Harry y Liam. Debajo, sale un rótulo que dice:
Harry Styles y Liam Payne han encontrado a sus princesas.
Leyre y yo nos quedamos boquiabiertas. Nos envaramos y nos ponemos tiesas en el sofá. Liam me pasa un brazo por los hombros y yo le miro. Él no sabe nada de esto, lo veo en sus ojos llenos de sorpresa.
En pantalla, aparece una rubia de bote con un vestido ajustado. Va de maquillaje hasta el culo, hablando alto y claro; aunque no puede ocultar sus 35 años bien cumplidos. Empieza a hablar con voz ñoña:
-Hace varios días, recibimos rumores de que el benjamín y el romántico del grupo que está arrasando en más de medio mundo, One Direction, han encontrado el amor.
Y los rumores han ido aclarándose estos dos últimos días. Hace un par de días, se vio a Harry Styles acompañado por una guapísima chica morena y alta.- en la pantalla aparece una foto de Harry y Leyre cogidos de la mano el día que salimos los cuatro. Harry sacude la cabeza con rabia.- No se ha podido identificar, ya que nadie sabe nada de ella, y los jóvenes cantantes tampoco han desvelado nada.
Lo mismo podemos decir del mediano del grupo, Liam Payne.- continúa la presentadora.- Al que se le ha visto en más ocasiones con una chica alta y de pelo oscuro, pero poco más podemos decir de ella.- las siguientes fotos que aparecen en pantalla traen miles de recuerdos a mi mente: Liam y yo caminando cogidos de la mano hacia un restaurante el día de nuestra primera cita; nosotros abrazados el día que llegó Sandra y salimos todos juntos de picnic; o el día de las barcas, en el que también salimos abrazos la mayor parte del tiempo.- Desde su ruptura con la bailarina Danielle Peazer, él siempre había asegurado que iba a esperar con ganas a su media naranja. Y parece que al fin la ha encontrado, ya que se le ve muy feliz con esta misteriosa chica.
Yo no puedo apartar la mirada de la televisión.
-Los chicos se ven felices con estas dos misteriosas jóvenes de las que nadie sabemos nada. Esperamos que ellos estén felices, y eso es lo único importante. En cuanto tengamos más datos, volveremos a informar.- se despide. Sonríe y una foto de Harry, Leyre, Liam y yo saliendo del cine aparece en pantalla antes de que empiece la publicidad.
Todos nos quedamos en silencio unos minutos, hasta que Harry se aclara la garganta.
-Putos paparazzis. No les importa nada la intimidad de los demás…- maldice con odio. Leyre le pone una mano en el pecho y le da un beso en los labios para tranquilizarle.
Liam me estrecha contra su costado.
-¿Nos vamos?- me pregunta.
-¿A dónde?
-Quiero estar un rato a solas contigo.- me susurra. Yo no me puedo negar.
-Vale, pero déjame que me cambie de ropa.
Subimos a la habitación. Yo me pongo un vestido de tirantes blanco y con flores, que me llega hasta las rodillas, una chaqueta vaquera y mis botas marrones. No sé por qué me arreglo de esa manera, pero Liam me ha pedido que salgamos un rato. Es razón suficiente.
-Estás genial.- me dice cuando bajamos por las escaleras. Él se ha puesto una camisa blanca con las mangas negras, unos vaqueros negros y sus Converse blancas.
-Tú más.- le respondo. Le cojo de la mano y abro la puerta.
-Tomaros el tiempo que queráis.- grita Louis desde la cocina.
-Vayáis donde vayáis, hagáis lo que hagáis…- añade Niall, burlón.
Liam pone los ojos en blanco.
Salimos a la calle. Él me guía; a mí me da igual a donde vayamos, siempre y cuando vayamos juntos.
Terminamos en nuestro lugar. La pequeña colina, a estas horas de la tarde, tiene un aspecto encantador.
Me apoyo sobre la gran roca que ocupa la cuarta parte de la pequeña colina.
Liam me rodea la cintura con sus brazos, y yo le rodeo el cuello.
-Te quiero. Lo sabes, ¿no?- me dice.
Río con ganas.
-Claro que lo sé.
Se aleja de mí; a los pocos segundos, vuelve. Deposita una rosa roja en mi mano. Yo sonrío.
-¿Sabes qué? Todas las rosas que me has ido dando las tengo en un jarrón en mi habitación.
Sus ojos brillan.
-Pero… ¿no se marchitarán esta semana?- pregunta preocupado.
-Para nada, Sandra las va  a cuidar por mí esta semana.- le tranquilizo.
Él sonríe. No hay nada más bonito en el mundo que sus dientes reluciendo a la luz del atardecer.
-Oye, Liam… ¿Pasa algo? Os noto a todos un poco raritos…- le digo.
-¿Qué? No, no pasa nada…- me dice sonriendo. No me lo creo, pero lo dejo pasar.
Nos quedamos en silencio unos segundos.
-Cielo… Te juro que no sabía nada de lo de la prensa. Nunca hemos dado pistas de nuestra vida privada ni amorosa, pero ellos tarde o temprano lo tenían que averiguar. Viven para eso, y…- murmura. Yo le pongo un dedo en los labios y hago que me mire a los ojos.
-No me importa, ¿sabes? Ni la prensa, ni la opinión de los demás va hacer que te deje de querer más que a nada en este mundo.- le respondo. Él vuelve a sonreír y me besa en los labios. Nos quedamos abrazados unos minutos, sin decir nada. Sólo disfrutando del momento.
-¿Qué harás cuando acabes la carrera de universidad?- me pregunta Liam, al parecer para entablar conversación.
-Pues… viajaría por todo el mundo, y también me sacaría la carrera de interpretación.
-¿Volverías a España?- me pregunta.
-No… no sin ti.- le reto.
Él se ríe.
-Sabes que no puedo… por ahora.
-Lo sé, por eso sigo aquí.
A Liam se le iluminan los ojos. Me encanta hacerle feliz.
Estamos un rato hablando, pero sobretodo nos damos besos, y yo estoy encantada. Al cabo de una media hora, Liam me agarra de la mano y nos encaminamos hacia casa.
-¿Ya volvemos?
-Sí, es hora de… cenar.- me responde.
En cuanto llegamos a la puerta, Liam me suelta de la mano, se pone detrás de mí y me tapa los ojos con las manos.
-¿Qué haces?- me quejo, intentando zafarme.
-Es una sorpresa.
Abro la puerta. Dentro huele a lavanda.
-Prométeme que no vas a mirar.- me advierte.
-Te lo prometo por ti.- le juro. Se lo he prometido por lo más valioso que tengo: él.
Se oye cómo se mueven unos platos. Después se escucha una música de piano a volumen ambiente. Noto que la mano de Liam se aferra a la mía.
-Ya puedes abrir los ojos.- me dice.
Le obedezco.
El salón es completamente desconocido para mí.
Los sofás no están. En el centro del salón, hay una mesa redonda de tamaño medio. Hay dos sillas, una frente a la otra; en el centro de la mesa hay un jarrón transparente con un poco de agua. El jarrón está rodeado por cuatro pequeñas velas moradas. También hay dos platos, dos copas, y los cubiertos.
Me quedo boquiabierta.
-¿Qué… es… esto?- susurro.
-Te prometí que te compensaría por… lo que ocurrió.-se limita a responder, con la cabeza agachada. La levanta y me sonríe.- ¿Te gusta?
-Yo… ellos…- tartamudeo. Me recompongo y salto a sus brazos.- ¡Claro! ¡Es adorable!
-Me alegro.
-Pero… ¡ah! ¡Por eso nadie quería venir a correr esta mañana, y cómo olía tan bien cuando volvimos! ¡Y cómo Niall tardó tanto en ‘relajarse’!- caigo en la cuenta. Le doy un manotazo en el hombro.- ¡Seréis malos!
-Niall y Zayn son unos grandes aliados.- añade con malicia. Yo sonrío.
-Y… ¿dónde están los demás?- pregunto, con la mirada fija en lo alto de las escaleras.
Liam resopla.
-¿Te crees que se iban a quedar aquí? ¡Ja! Les he mandado al cine y a cenar fuera. Al cine les invito yo, por su gran trabajo.
-Eso significa… que… ¿estamos solos?- pregunto, emocionada.
Él sonríe y asiente con la cabeza.
La habitación empieza a dar vueltas.
Liam ve mi incapacidad para caminar. Me rodea la cintura y me arrastra hacia una de las sillas.
Coge la rosa de mi mano, cerrada en un puño, y la coloca en el pequeño jarrón. Me acaricia la mejilla, y yo parpadeo para volver a la realidad.
-¿Ehm?- murmuro.
-¿Estás bien?
-Esto… sí. Es sólo que… me he quedado un poco transpuesta.- respondo, atontada. Él se ríe y yo también.
-Bueno… vuelvo en un segundo.
Yo me pongo recta en la silla y respiro hondo. Estoy con Liam en su casa. Solos. No como en nuestra primera cita, donde había unas cuantas personas más en el restaurante; y tampoco está Niall incordiando, ni Leyre mirándome recelosa. No hay nadie. Sólo Liam y yo.
Él vuelve con dos platos de ensalada. Comemos en silencio durante unos minutos.
Durante la cena hablamos poco, sólo yo hago algún comentario de lo guapo que él está y de lo perfecta que ha sido la sorpresa, a lo que él me responde que no es nada.
Cuando terminamos de cenar, yo me apoyo en el respaldo de la silla y me palmeo la barriga.
-Ha sido genial, Liam.- le repito.- No me merezco tanto.
Liam vuelve a sonreír de esa manera que él sólo sabe.
-Tú te lo mereces todo, pequeña. Mmm… ¿te apetece ver una peli? He comprado una de Robert Pattinson, pensé que te gustaría.
Yo sonrío. Sólo le he mencionado que Robert Pattinson es mi actor favorito un par de veces desde que nos conocimos, y se sigue acordando.
-No me gusta. Me encanta. Vamos.- le aclaro. Me siento en el sofá mientras él coloca la película en el DVD. Se acomoda a mi lado y yo salto a su regazo. Nos envolvemos con una manta.
En la pantalla de la tele aparece la carátula de la película ‘’Recuérdame’’. Una de mis películas favoritas.
-Adoro esta película. Has hecho pleno.- le animo. Él sonríe y me da un tierno beso en los labios.
Mientras la película avanza, me pregunto cuánto tardarán los demás en volver. No quiero que interrumpan este momento tan perfecto. De vez en cuando, dejo de atender a la película y me concentro en la sonrisa arrebatadora de Liam, que juguetea nervioso con un mechón de mi pelo. Algo me dice que no está tranquilo. Le beso en el borde de la mandíbula.
-¿Te pasa algo, mi vida?- le pregunto. Quizás la comida no le sentó muy bien.- ¿Quieres que vayamos ya a dormir?
Liam me mira sorprendido y sonríe.
-No, cielo. Es sólo que… bueno, las sorpresas aún no han acabado.- me dice.
La película sigue y nosotros continuamos abrazados en el sofá. De vez en cuando suelto alguna que otra lágrima, ya que esta película siempre me ha parecido perfecta y preciosa. Liam me acaricia la espalda, me seca las lágrimas con la punta de mi pelo y me besa en la mejilla.
Cuando la peli termina, Liam no tarda ni un segundo en apagar la tele. Me coge de la mano.
-Vamos arriba.- dice. Yo me levanto y subimos juntos las escaleras.
Entramos en su habitación. Yo me subo a la cama y cruzo las piernas en medio. Espero a que él se siente conmigo, pero no lo hace.
-Espera aquí un momentito, por favor.- me pide. Sale de la habitación y me quedo sola mientras pienso.
Y ahora… ¿qué me había preparado? Esto era demasiado… perfecto. Temo que todo sea un sueño, pero sé que no lo es. La cena, la peli… Cada cosa que hace por mí me hace sentir especial, y nunca me he sentido así al estar con nadie.
Liam interrumpe mis pensamientos entrando en la habitación. Me sorprende ver que lleva entre los brazos la guitarra de Niall.
-¿Y esto?- le pregunto.
Él se sienta en el centro de la cama, enfrente de mí, y sonríe. Nunca le había visto tan sonriente y feliz. Y eso es lo único que me importa: su felicidad.
-Niall me ha enseñado a tocar la guitarra. No se me da tan bien como a él, pero he aprendido lo suficiente como para tocar una canción.- me responde.
-¿Usted tocando la guitarra? Cada día me sorprende más, señor Payne.- le replico, divertida pero con curiosidad por saber qué canción habrá aprendido a tocar.
Él entorna los ojos, pero sin perder esa preciosa sonrisa de sus labios.
-Va dedicada a usted, señora Payne.- comenta. Se me corta la respiración al oír mi nombre junto a su apellido. Siempre ha sido algo impensable para mí. Pero aquí estaba yo, con él. También era algo que nunca había creído que fuera a pasar.
Liam se pone serio y respira hondo. Centra su mirada en la guitarra y empieza a tocarla. Yo escucho atenta y mis ojos se empiezan a llenar de lágrimas.
No me puedo creer que esté tocando ‘’Just The Way You Are’’, de Bruno Mars. No puedo creer que haya empezado a tocar la guitarra por mí, para dedicarme esta canción, que me ha servido tanto de apoyo.
No existe mi pasado. No sé nada de Leyre. De mi prima Amanda. No sé que viví en un maldito y deprimente pueblo del Pirineo. Ni que fui a Madrid y sufrí tanto allí. Ni de mis padres. Ni de Andrés. Ni de Fran. Ni de Sonia, Sandra, Tatiana, Bea y Laura. Ni de Lenny, mi perrito. Ni de esos cuatro chicos que me han cambiado la vida en tan poco tiempo.
Lo único que sé es que quiero a Liam más que a nadie en este mundo, y que daría cualquier cosa, incluso mi vida, por estar con él para siempre.
Y quiero demostrárselo. Quiero hacer el amor con él. Quiero invertir toda la adoración que siento por él. ¡Laura, es muy pronto! Lo sé, creo que es la mayor locura que voy a cometer en toda mi vida. Pero no me importa.
Mientras él canta con su voz perfecta los versos de Bruno, yo sigo atónita, sin saber qué decir. La canción termina antes de lo que pensaba. Liam me mira, expectante. Se quita la guitarra y la deja apoyada en su mesilla.
Yo salto a sus brazos a la milésima.
Mis labios buscan los suyos, y él me los ofrece con ganas. Le beso, agradeciéndole en silencio a Margaret el habernos ofrecido ir a su casita del bosque. Porque si no fuera por ella, yo seguiría con Leyre en nuestro piso, escuchando su música y mirando sus pósters, soñando con todas nuestras fuerzas el conocerles.
Nos tumbamos en la cama y él queda encima de mí. Yo le comienzo a quitar la camiseta y él se deshace de mi chaqueta. Se separa de mí un segundo y me mira a los ojos.
-¿Estás… estás preparada?- me susurra.
Yo asiento, conectando mis ojos con los suyos.
Él se levanta y se va de la habitación. Creo que va a la de Harry, porque oigo cómo se abre el cajón de la habitación de mi izquierda. Yo respiro entrecortadamente, mientras me preparo mentalmente.
Liam no es Fran. Liam no es Fran.
Él vuelve en lo que parece una centésima de segundo. Se vuelve a poner encima de mí y me besa el cuello. Yo empiezo a desabrocharle los pantalones. Él levanta mi espalda y baja la cremallera de mi vestido. En un minuto, nos quedamos en ropa interior. Yo le acaricio la espalda y enredo mis manos en su pelo, cuando llega el momento y él se introduce en mí. Suelto un murmullo de dolor.
-Tranquila, cielo. Estoy aquí, no voy a hacerte daño.- me susurra al oído.- Te amo.- añade.
-Te amo.- le respondo.
Yo no siento dolor. Sólo siento a Liam; él, sus labios sobre los míos, y mi deseo arrollador por él. Llega a lo más alto y los dos soltamos un pequeño gritito. Volvemos a besarnos durante unos segundos. Liam se separa de mí y los dos nos quedamos tumbados boca arriba sobre la cama.
Yo espero unos cuantos segundos para calmarme. Liam me pasa la sábana por encima y nos tapamos con ella. Yo me acurruco a su lado y apoyo mi cabeza en su hombro, mientras suspiro, feliz.
-Te quiero, Laura.- me dice.
Yo sonrío.
-Te quiero, Liam.- le respondo, un poco ida. A los pocos segundos, me quedo dormida.


Aquí tenéis el siguiente capítulo, quizás es demasiado cortito pero es para darle emoción;3 con la primera vez de Liam y Laura. Que sepáis que me ha dado un corte tremendo subirlo, me da muchííísima vergüenza, pero espero que os guste. En el siguiente hablo por videoconferencia con mi madre y le presento a Liam, y los chicos nos hacen una petición inesperadísima... Ya veréis. Será muchísimo más largo que este, para compensar(;
Quiero dedicarle este capítulo a @followadream1d, porque su novela {www.follow-a-dream-1d.blogspot.com.es} me ha inspirado mucho y me dio pie a empezar a escribir<3 También quiero agradecerle a Fran, mi tonto. Que sabes que te quiero con todas mis fuerzas, y que siempre me vas a tener a tu lado ¿de acuerdo? SIEMPRE.
Bueno, me voy ya, que mañana es mi cumpleaños JIJIJIJIJI sed buenos y felicitadme por Twitter,¿eh? Besitoooooooooooooooooooooooooos :) x

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