miércoles, 22 de agosto de 2012

Capítulo 1

-Prometednos que nos escribiréis por Twitter, Skype, cartas o cualquier medio, ¿vale?- gritó Sandra, llorosa.
Yo sonreí, con lágrimas en los ojos.
-Tranquilas, chicas. Os llamaremos siempre que podamos.
Leyre y yo le dimos un abrazo a cada una. Primero a Sandra, luego a Beatriz, y por último a Blanca. Nos giramos y nos dirigimos a la facturación de las maletas para el viaje con destino a Londres.
Este año temriné primero de Bachillerato. Algunas universidades me habían ofrecido estudiar Periodismo en sus programas, pero yo me decantaba por la Real Universidad de Periodismo de Londres. Por eso mismo decidí terminar el último año de instituto ahí, para prepararme. Me acompañaba mi amiga Leyre. Nos conocimos hace un par de años a través de Twitter y cuando nos conocimos en persona, decidimos irnos juntas.
Nuestras amigas se quedaban en Madrid, por ahora. Beatriz estaba haciendo un grado medio de administrativa, Blanca iba a estudiar ADE en la Complutense y Sandra estaba barajando posibilidades entre estudiar Diseño o Bellas Artes, ya que pinta genial pero adora diseñar ropa. Aún no sabía si quedarse en Madrid o irse a otro lugar.
Cuando subimos al avión, Leyre y yo respiramos hondo.
-¡Nos vamos a Londres, Laura!- chilló Leyre.
Yo reí.
-Tenemos todo el verano por delante para prepararnos para la que nos espera…
El viaje se me hizo bastante largo, aunque no duró ni siquiera tres horas. Cuando llegamos al aeropuerto de Londres, cogimos un taxi.
-Al parque de Greenwich, por favor.- indiqué.
Llegamos y el taxista aparcó ahí. Nos dirigimos a un gran bloque de pisos, a la dirección en la que nos habíamos alquilado un piso.
-Es aquí…
Entramos. La mujer que nos había alquilado el piso era una señora muy amable y simpática. Nos dio las llaves del piso y nos dejó ir.
-Es en le tercer piso, chicas. Si necesitáis cualquier cosa, me buscáis en el segundo piso, ¿de acuerdo?
Nosotras asentimos.
Cuando entramos en el piso, nos quedamos de piedra.
-Vaya.- susurré.
El piso era bastante grande, para el precio al que nos lo había alquilado. Tenía un gran salón, una cocina, dos baños y tres dormitorios; también había una terraza que daba una vista espectacular de la parte turística de Londres.
-Madre mía… Estoy segura de que va a ser el mejor verano de nuestras vidas.- dice Leyre levantando su mano. Yo me echo a reír.
-Que no te quepa duda.- asiento chocando su mano.

Los días pasaban. Nos iban llegando varias cosas de España que no pudimos traer en el avión. Comenzamos a decorar nuestras habitaciones. No había mucho que poner. Salíamos a hacer turismo, ordenábamos la casa y nos matriculamos en un instituto cercano a nuestro piso. Yo por fin respiraba con tranquilidad. Por fin había hecho el cambio de aires que llevaba ansiando desde hace años. Por fin había huido de España, un lugar en el que lo había pasado realmente mal. Empezaba una vida nueva en la ciudad que siempre quise visitar junto a una de mis mejores amigas. Nunca había sido muy partidaria de las aventuras, pero si algo me ha caracterizado siempre es el ser soñadora. Nunca había salido de España, solamente unas cuantas veces fui al sur de Francia y otra a Alemania aunque era muy pequeña y no lo recuerdo. Siempre había querido venir a Reino Unido pero mis padres no estaban por la labor de venir.
No estaban contentos con mi decisión de venir a pasar mi último año de instituto aquí, pero acabé convenciéndoles -no sé cómo-. Al final aceptaron sabiendo que lo único que quería era marcharme y pasar página tras los últimos años tan infernales que había pasado ahí. El acoso, las lágrimas, el mudarme a Madrid, el cambio total de aires, conocer a Fran, todo lo que me hizo pasar... Todo quedó en un segundo plano.
Era momento de cambiar. Me centré en descansar y prepararme para lo que quizá sería quedarme a vivir permanentemente aquí. Los días que no salíamos a la calle, nos quedábamos tiradas en los sofás del salón con una enorme taza de café entre las manos. Leyre solía ver AHS en su ordenador y leía. Yo también leía o veía series como Crónicas Vampíricas o Castle -mi gran inspirador-. Eso sí, tenía los auriculares incrustados en los oídos la mayoría del día. Para limpiar, para leer o incluso para cocinar. La música era básicamente mi antídoto, algo que me había servido para seguir adelante. Las letras de las canciones con las que me sentía identificada me hacían creer que no era la única que pasaba por las mismas situaciones que yo.
Un día me levanté y vi que estaba en uno de los sofás con una manta por encima y el libro de Crepúsculo abierto sobre mi vientre. Recuerdo que ayer Leyre y yo nos quedamos hasta bastante tarde leyendo. Ella está en el otro sofá y sigue dormida, por lo que yo me estiro, me levanto y voy hacia la cocina. Preparo una taza de café humeante y voy a mi habitación para coger una chaqueta enorme de punto. Me la pongo, vuelvo al salón y cojo mi móvil con los auriculares antes de salir a la terraza. Estamos a finales de agosto pero es de esos días locos en Londres, en los que el cielo está encapotado y caen gotas del cielo pero no hace demasiado frío. Eso es lo malo de Londres, tan pronto necesitas tres capas de abrigo como podrías ir desnudo por la calle y aun así tendrías calor. Se huele la cercanía del otoño en el ambiente.
Me siento en el banco de caoba que hay en la terraza y rodeo la taza de café con mis manos, dejando que el calor abrasador traspase mi piel. Me encojo en el banco a la vez que le doy al aleatorio de mi móvil. Miro de manera ausente al exterior y a pesar de ser un día lluvioso, Londres no deja de ser la ciudad más mágica en la que jamás he estado.
En mis auriculares suena un grupo británico del que el otro día me descargué su nueva canción porque la escuché en una cafetería y no pude quitármela de la cabeza. No paré hasta averiguar su nombre, pero ahora ni me acuerdo. Resulta que el año pasado estuvieron en el Factor X de aquí. Ahora está sonando una de las canciones que cantaron allí, y la verdad es que no están nada mal.


Nothing's fine, I'm torn.
I'm all out of faith.
This is how I feel.
I'm cold and I am shamed,
lying naked on the floor.
Illusion never changed 
into something real.
I'm wide awake,
and I can see
the perfect sky is torn.

Es una canción preciosa y la letra también. Había escuchado su versión original, pero cantada por este grupo le da un tono especial.
Desde ese mismo momento decidí que las cosas iban a cambiar, y que la chica rota que siempre había sido iba a convertirse en una chica fuerte.

2 comentarios:

  1. *OOO* Está genial prima(: el contenido se ha entendido perfectamente & la historia muuy bien desarrollada :D IIMPACIENTE POR EL SEGUNDO CAP! *-*

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    Respuestas
    1. Muuuchas zénkius ,prima! *-* El segundo lo subiré seguramente o mñana o pasado ;D

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