domingo, 11 de mayo de 2014

Arabella.

Nuevo vídeo subido a mi canal de YouTube. Esta vez es de Zayn y la canción es "Arabella" de Arctic Monkeys. Se lo dedico a mis amigas Sandra y Bea porque esta semana pasada han sido sus cumpleaños. Espero de corazón que os guste tanto como el de Liam.

No os olvidéis de suscribiros, compartirlo y darle a like. Ya estoy trabajando en uno de Louis aunque aún no sé cuándo lo subiré.
Siento no haber subido el capítulo especial pero he decidido cambiarlo así que ya lo subiré más adelante. Lo siento.
Mil gracias por todo. Os quiero.
Laura.

sábado, 3 de mayo de 2014

Human.

Aloha, babes. No he venido para subir otro capítulo especial. Como dije cuando subí a YouTube el tráiler de la novela, muy pronto subiría vídeos sobre los chicos. Pues bien, aquí os dejo el primero de ellos. Es sobre Liam y la canción de fondo es "Human" de Cher Lloyd.
Ya estoy trabajando en otro vídeo pero esta vez es de Zayn y lo subiré la semana que viene. No os olvidéis de darle a like, compartirlo por Twitter y suscribiros a mi canal (laurak1drauhl). Ignorad las letras que salen debajo del vídeo porque me acabo de cambiar otra vez el user de Twitter a liamsfeel.
Pues eso es todo. Os prometí que subiría la segunda parte del capítulo especial anterior y tranquilos porque ya la he acabado y mañana la subiré. Muchísimas gracias por todo, babes. Os quiero muchísimo.
Laura.

martes, 22 de abril de 2014

Capítulo especial: "Count On Me".

CAPÍTULO BASADO EN ESTA CANCIÓN, ESCUCHADLA MIENTRAS LEÉIS: https://www.youtube.com/watch?v=yJYXItns2ik.
IMPORTANTE: ESTE CAPÍTULO NO ES EL SIGUIENTE AL 100 CRONOLÓGICAMENTE HABLANDO. ES DE CUANDO LIAM Y LAURA AÚN ERAN SOLAMENTE AMIGOS, JUSTO ENTRE EL CAPÍTULO 17 Y EL 18.
DISFRUTAD.
Hoy es de esos días en los que se me junta todo. En los que no tengo ganas de nada, ni siquiera de verme con los chicos. Ni de comer. Ni de hablar. No quiero hacer otra cosa que no sea llorar y dejarme la garganta en gritar de dolor.
Mi madre me ha llamado pocos minutos después de que Leyre y yo llegásemos de comer. Desde un principio la he notado triste y no he dudado en preguntarle lo que le pasaba.
Su respuesta ha destrozado mi mundo.
La leucemia que le diagnosticaron hace tiempo a mi abuelo ha avanzado demasiado rápido y le dan poco más de un año de vida.
Se podría decir que mi abuelo es la persona más importante de mi vida. Un hombre fuerte que perdió a su mujer por un cáncer de mama cuando mi madre y mi tío no superaban los 20 años de edad. Que consiguió sacarlos adelante tanto a ellos como al resto de la familia. Que me ha inculcado valores de respeto, optimismo y lucha que me han hecho ser quien soy. El hombre de ojos cristalinos como el agua del mar y sonrisas blancas como el marfil. Ese hombre que hace cerca de 6 meses recibió la noticia de que tenía un cáncer en la sangre. Eso nos hundió a todos y cada uno de los miembros de la familia y él fue el único que se mantuvo entero y le quitaba importancia al asunto. He intentado olvidarlo y hacer como si su enfermedad fuese algo inexistente pero la realidad me ha explotado en la cara hace pocas horas, cuando mi madre ha llamado para decirme que mi abuelo se muere inevitablemente pero de una manera mucho más delicada.
Ahora mismo estoy sentada en mi cama con las piernas cruzadas y la mirada clavada en un punto fijo de la pared. Leyre ha intentado hablar un par de veces conmigo pero yo la he echado de mi habitación. Lo último que quiero es pagar mi dolor con ella y por eso la aparto de mí rechazando su apoyo.
Mi móvil está en la mesilla de noche al lado de la cama, por lo que veo la pantalla iluminarse. Estiro mi brazo izquierdo y cojo mi teléfono para ver brillar la pantalla con el nombre de Liam y una foto suya que se hizo cuando me quitó el móvil durante dos minutos la semana pasada.
Suelto un suspiro pesado. No quiero ser borde con él ni preocuparle, así que es mejor que no responda. Le doy al botón de colgar y dejo mi móvil donde estaba antes de volver a mi estado depresivo y antisocial.
Oigo a Leyre viendo un capítulo de American Horror Story en el salón. Su móvil suena y seguidamente unos pasos.
-¿Sí?- responde Leyre.- ¡Hola, Liam!
Mierda.
-¿No? Quizá ha apagado el móvil, es que está algo deprimida y no quiere hablar con nadie… Pues…
Ella le cuenta a Liam lo de mi abuelo con los mínimos detalles. Solamente le explica que él ha empeorado y que yo estoy destrozada.
-Liam, no creo que sea buena… Está bien.- Leyre cuelga y vuelve al salón. Yo frunzo el ceño pero lo dejo pasar antes de coger un cojín con forma de corazón y apretarlo contra mi pecho mientras me entra otro ataque de lágrimas y sollozos incontrolables.
Basándome en el sonido de las agujas del reloj que hay en el salón, pasa una media hora hasta que se oye el timbre varias veces seguidas. Leyre se levanta y abre la puerta. No se oye nada.
De pronto la puerta de mi habitación se abre de golpe. Levanto la mirada y le veo.
Liam.
Va vestido con una camiseta gris, pantalones azules y unas deportivas blancas. Su cara es de horror al verme en este estado.
-¿Qué haces aquí, Liam?- inquiero incrédula y con la voz ronca.
Él ignora mi pregunta y se acerca al borde de mi cama. Me agarra del brazo y tira de mí hacia él para después abrazarme con fuerza. Ni una sola palabra, simplemente sus robustos brazos rodeando mi pequeño cuerpo, su relajante olor a jabón de menta y mis nervios relajándose de manera casi instantánea.
Los abrazos de Liam son como una medicina. Como si pudiesen ser capaces de espantar todos los demonios que me atormentan día sí y día también.
Pero hoy no es ese día.
Todo lo que llevo acumulado durante los últimos meses se me viene encima y lloro. Lloro como nunca antes lo había hecho. Lloro por mi abuelo. Por mis padres separados. Por mis amigas, a las que echo demasiado de menos. Por Fran y todo por lo que pasé cuando rompimos. Por el abuso escolar que sufrí durante casi dos largos años. Por mi mala costumbre de ilusionarme con los demás y luego llevarme una gran decepción. Por ser tan ingenua, por dejarme hundir con facilidad.
Y como Liam está abrazándome, siento que por fin puedo desahogarme. Liam ha significado un cambio radical en mi vida incluso antes de conocerle en persona, y ahora que he tenido la bendita suerte de conocerle quiero que él me conozca a mí.
-Estoy… Harta… Harta por todo, Liam…- sollozo contra su pecho. Él me acaricia la espalda con sus manos y deposita un beso en mi frente.- Todo…
-Cálmate, Laura.- me pide él. Se sienta en mi cama con la espalda apoyada en la pared y me coge de la mano.- Ven, siéntate a mi lado.
Yo le obedezco y me siento a su derecha. Él sigue sin soltar mi mano y su brazo libre lo pasa por mis hombros.
-Cuéntame lo que pasa si te sirve de ayuda, Laura. No te lo guardes dentro.- continúa. Yo respiro hondo y le miro.
-Estoy harta, Liam.- le interrumpo.- Harta de haber sido el saco de boxeo de toda la gente que me rodeaba. De haber tenido que huir de España. De haberme hecho ilusiones y de que me hayan tratado tan malditamente mal cuando yo jamás me he metido con nadie. Por ser tan jodidamente frágil y romperme a cada mínimo toque que me dan. Por no haber sabido defenderme.- las lágrimas vuelven a correr por mis mejillas y noto cómo mi pecho empieza a arderme, pero yo ya he cogido carrerilla.- Y harta de que las únicas personas que verdaderamente me importan o estén lejos o lo vayan a estar. Mi abuelo está muriéndose, Liam. Y yo no puedo hacer nada para evitarlo. Es lo más valioso que tengo y el que me ha mantenido con fuerza. Se va a marchar y mis padres no me dejan ir a España a verle porque creen que sufriré.
Me quedo en silencio y él tampoco habla. Solamente me mira a los ojos con sorpresa. Creo que nunca me había oído soltar tanta mierda en tan poco tiempo. Sus ojos marrones y con algo de dorado transmiten algo de compasión y comprensión.
-Y tienen razón.- admite él tras varios segundos. Yo abro la boca para protestar pero él levanta una mano y me silencia.- Déjame acabar, por favor. Quiero decir, lo hacen por tu bien. No quieren que sufras viendo mal a tu abuelo, porque entonces él también se pondrá peor y entonces no os hará ningún bien a ninguno de los dos. Quieren que tengas el recuerdo de tu abuelo como alguien sano y no como alguien con una enfermedad tan jodida. O eso creo.- vuelve a levantar la mano pero esta vez la apoya sobre mi mejilla. A mí se me entrecorta la respiración.- Y sobre lo demás… Es el pasado, Laura. No puedes ni cambiarlo ni remediarlo, así que toca vivir con ello. Céntrate en el presente. Estás estudiando la carrera que querías en la ciudad que siempre habías deseado visitar. Tienes a Leyre a tu lado, que te quiere como a una hermana. Y tienes a los chicos. Y a mí. Y aunque nos veas como tus ídolos o personas de otro planeta somos chicos normales. Chicos normales a los que les gusta cuidar a sus amigos y apoyarles en lo que les haga falta. Me tienes a mí, Laura. Joder, yo también he sufrido muchas mierdas a lo largo de mi vida y mírame ahora, empezando a vivir un sueño. Solamente tienes que ir borrando las cosas malas de tu mente y meterte de lleno en las buenas. Eres importante para mí, Laura. Te sonará raro porque nos conocemos desde hace tres meses escasos pero es la verdad. Eres una muy buena amiga y me destroza verte así. 
Otro silencio sepulcral cae sobre nosotros. Aquí estoy yo, Laura, una chica rota mil y una veces, sentada en mi habitación de mi piso en Londres que comparto con una de mis mejores amigas, con mi ídolo a mi lado. No en forma de póster sino en carne y hueso, cogiéndome de la mano.
-No estás sola en esto, Laura.- susurra.
No estoy sola. Las palabras de Liam me abren los ojos. Ha dicho verdades como puños. No puedo ir a España porque sufriré tanto yo como mi abuelo y mi problema es que me afecta demasiado el pasado y lo que los demás piensen sobre mí.
-Gracias, Liam. Por todo. Por haber cambiado mi vida y por demostrarme tanto. Y siento no haber respondido antes a tu llamada, lo último que quería era pagarlas contigo.
-No importa, pequeña. ¿Tienes hambre? Voy a prepararte algo de cenar.- sugiere él. Yo me paso la manga de mi sudadera por la nariz y suelto una risa apagada.
-Puedo preparármelo yo misma, Liam.
-¡Que no! Dame cinco minutos y te sorprenderé con mi especialidad gastronómica, la favorita de Niall.- replica él como un niño enfurruñado. Me resulta adorable.- Quédate aquí y no te muevas.
Sin que yo pueda oponerme, él sale de mi habitación y deja la puerta cerrada. Yo resoplo pero no puedo evitar el que una amplia sonrisa se dibuje en mis labios.
Por este tipo de cosas no exagero en decir que teniendo su apoyo no necesito nada más en el mundo.
Decido llamar a mi madre y decirle que no voy a ir por ahora a España y pedirle que le diga a mi abuelo que le quiero más que a nada. Ella acepta sin dudar y terminamos la breve llamada justo en el momento en el que unos golpecitos suenan en mi puerta.
-¡Servicio de habitaciones!- grita la voz de Liam. Yo me levanto y abro la puerta para encontrármelo con una bandeja de comida en sus manos y una arrebatadora sonrisa en sus labios.- De parte del chef Payne le he traído su especialidad exclusiva que solamente prepara a sus mejores amigos.- continúa entrando en mi habitación y sentándose en mi sofá de cuero. Yo vuelvo a sentarme en mi cama y le observo divertida.- Le presento sus famosos huevos fritos con patatas y limonada, capaces de hacer sonreír a cualquiera. Y no estoy viendo su sonrisa, señorita. No la veo. Sigo sin verla.
Yo pongo los ojos en blanco pero no aguanto más una carcajada. No es forzada para intentar tranquilizarle, es natural como el aire. Y mis ganas de volver a reír y de seguir adelante son gracias a él.
-¡Estupendo!- exclama sin dejar de sonreír. Es tan bonito.- Bien, ahora a comer. No dejes que se enfríen. Que aproveche.
Yo cojo la bandeja y la pongo sobre mi regazo. Empiezo a comerme los huevos fritos y mi estómago lo agradece. Están deliciosos. Liam me da conversación y me roba alguna que otra patata. Hace que por un rato me olvide de toda la mierda que he recibido a lo largo de mis dieciocho años de vida.
-Gracias, Liam.- le digo cuando me termino la limonada.- Por todo.
-No tienes que agradecerme nada, Laura.- responde él encogiéndose de hombros.- Somos amigos, ¿recuerdas?
-Lo sé, pero… No lo sé, me siento rara estando aquí contigo. Quiero decir… Hace medio año soñaba con conoceros. Significáis algo muy grande para mí. Mi vida era un vacío oscuro y vosotros fuisteis como un rayo de luz y esperanza.
Estoy volviendo a ponerme sentimental. Leyre se asoma por la puerta y me mira con preocupación.
-¿Cómo estás, Lali?- me pregunta.
-Bien, Leyre. Gracias. Y siento lo de antes.
-No es nada, yo me habría puesto igual o peor que tú en una situación así. En fin, ahora no puedes quejarte… ¡Tienes a Liam Payne en tu habitación!- exclama. Los tres nos echamos a reír y entonces Liam dice algo que no esperaba oír salir de su boca nunca jamás.
-¿Puedo quedarme esta noche aquí?
Leyre y yo le miramos con incredulidad, como si lo que acaba de decir se hubiese producido en nuestra imaginación y no en la realidad.
-¿Cómo?- balbuceo.
-Quiero cuidarte. Zayn es un sensiblón y coge un resfriado cada dos semanas. Como los demás se divierten haciéndole la puñeta a mí me toca cuidarle. Me gusta cuidar a la gente cuando está mal.
Su respuesta me ablanda el corazón. Es una persona increíble por mucho que la gente ni haga el esfuerzo de querer darse cuenta. Y quiere cuidarme.
-Si no es molestia, si no me voy…- se apresura a añadir al ver que ni Leyre ni yo estamos con capacidad mental para responderle.
-¡PUES CLARO QUE PUEDES QUEDARTE!- grita Leyre. Yo me tapo los oídos de manera teatral.- En casa siempre vas a ser bienvenido, ¿verdad que sí, Laura?
-Claro que sí.- respondo sin dejar de reírme.- Voy a sacar el colchón hinchable.
-No hace falta. Con el sofá de cuero me sobra.
-Espera y te traemos una manta.- continúa Leyre. Me agarra del brazo y me saca a rastras de la habitación. Vamos al salón y ella me lanza la manta marrón que hay en el sofá. Me mira con ojos brillantes.
-Ni se te ocurra soltar una de tus teorías.- le advierto antes de que abra la boca.
-No he dicho nada. Haz lo que tengas que hacer.- replica ella y vuelve trotando por el pasillo.- ¡Hasta mañana, Liam! Cuídamela.
-Buenas noches, Leyre.- responde Liam mientras yo vuelvo a entrar en la habitación y le alcanzo la manta.- Gracias.
Me doy cuenta de que se ha quitado la camisa y ahora su torso va cubierto solamente por una fina camiseta de manga corta blanca. Intento no distraerme con eso y me tumbo en mi cama para después acurrucarme debajo de las sábanas. Apago la luz de la lámpara y nos quedamos a oscuras, aunque lo único que me apetece en estos momentos es ver dormir a Liam durante horas.
-Laura.- susurra la voz de Liam tras pocos minutos que a mí se me han hecho eternos.- ¿Estás dormida?
-Sí.- respondo con burla. Casi noto como si él pusiera los ojos en blanco.
-Eres idiota, ¿te lo han dicho alguna vez?
-Demasiadas.- la amargura es notable en mi voz. La mano de Liam encuentra la mía en la oscuridad y el pulso se me dispara.
-Pero sabes que yo te lo digo con cariño, ¿verdad?
-Lo sé. Si no ya te habría echado de mi casa.
-¡Oye!- resopla él. Yo suelto una risita.
-En realidad te caigo bien.
-Eso está claro, sino no entendería qué mierdas hago aquí.
-Serás…- busco a ciegas uno de los cojines que hay a los pies de mi cama y lo lanzo hacia donde creo que está la cara de Liam.
Nos reímos por lo bajo, ya que como despertemos a Leyre nos arrancará la cabeza. Me duermo cuando se me pasa el ataque de risa. Me duermo con la mano de Liam entrelazada a la mía.
Me duermo pensando en que pase lo que pase, siempre voy a poder contar con él.

HOLA HOLA. HE VUELTO. ESPERO QUE ESTE CAPÍTULO ESPECIAL OS HAYA GUSTADO. CREO QUE LA CANCIÓN QUE HE PUESTO AL PRINCIPIO SE AJUSTA A LA PERFECCIÓN A LO QUE HE QUERIDO TRANSMITIR, ESPERO QUE A VOSOTROS TAMBIÉN OS LO PAREZCA.
LA VERDAD ES QUE NO TENÍA PLANEADO SUBIR NINGÚN CAPÍTULO ESPECIAL HASTA JUNIO PERO IDK ÚLTIMAMENTE HE TENIDO MUCHO TIEMPO LIBRE Y SE ME OCURRIÓ HACER ESTE Y LO HE ESCRITO EN UN ABRIR Y CERRAR DE OJOS. HE SUFRIDO FEELS PORQUE LAURA Y LIAM EN ESTE MOMENTO ERAN MUY FETUS Y VOLVER AL MOMENTO EN EL QUE ERAN SIMPLES AMIGOS ME PONE SENTIMENTAL VALE.
ESTOY HACIENDO UNA ESPECIE DE "SEGUNDA PARTE" DE ESTE CAPÍTULO QUE SE TITULARÁ "STAY". NO SÉ EL DÍA EN EL QUE LO SUBIRÉ, QUIZÁ ESTE FIN DE SEMANA. SI TENÉIS TIEMPO, ID Y LEER DESDE EL CAPÍTULO 18 HASTA EL 20 PORQUE LOS HE CAMBIADO ALGO Y HE PUESTO ALGO CLAVE QUE SALDRÁ EN "STAY" ASÍ QUE POR FAVOR LEEDLOS.
VOTAD EN "REACCIONES" DEBAJO DEL CAPÍTULO PARA SABER LO QUE OS HA PARECIDO.
ESO ES TODO. APARTE DE "STAY" TAMBIÉN TENGO PENSADO HACER VARIOS CAPÍTULOS ESPECIALES MÁS PERO AÚN NO ESTÁN ESCRITOS NI CLAROS ASÍ QUE TENED PACIENCIA, PLS. MANTENGO MI PROMESA DE HACER UNA SEGUNDA PARTE DE LA NOVELA, POR SI A ALGUIEN SE LE OLVIDABA. MIENTRAS TANTO PASAROS POR MI NOVELA DE WATTPAD, "CONFIDENT" Y POR "HEARTBREAK GIRL".
GRACIAS POR SEGUIR LEYENDO, BABES. OS QUIERO LA VIDA.

LAURA.

sábado, 8 de marzo de 2014

Capítulo 100: FINAL.

Hi, cielos. Aquí os dejo el capítulo final. Es bastante largo pero os merecíais un final como es debido después de estos meses subiendo por partes. Espero de corazón que os guste y que me deis vuestra opinión ya sea por comentario, Twitter, Whatsapp o donde sea. De verdad que hoy más que nunca quiero vuestra opinión tanto de este capítulo como de la novela en general. La canción del capítulo es "Wherever You Are" de 5SOS. Os dejo el enlace aunque también la tenéis en el reproductor que hay arriba. Empezad a escucharla cuando yo os lo ponga el aviso en el capítulo para meteros más en la historia. Solamente si queréis, por supuesto, pero os lo recomiendo.
Pues nada, eso es todo. Al final del capítulo he escrito un agradecimiento así que sería perfecto que lo leyéseis también. Recordad que en un mes empezaré con "Heartbreak Girl" y otra historia que estoy subiendo a mi Wattpad.
Disfrutad de este último capítulo de Dreamcatcher. Muchísimas gracias por este año y medio tan genial. Os quiero la vida, y nos vemos en septiembre con Dreamcatcher 2.
Lali.
El trayecto en coche lo pasamos en silencio. Siento la necesidad de llamar a Niall y a mis Aussies pero no soy capaz de sacar el móvil de mi bolso. Estoy demasiado ocupada mirando el increíble anillo de compromiso. Es de plata pura y dura y tiene un pequeño diamante dividido en cuatro. Se parece mucho al anillo de mi madre. Me lo quito y veo que tiene una inscripción.
Yours till the end of our days, Liam.
Mío por el resto de nuestros días. Mis ojos vuelven a empañarse por las lágrimas. Ya no sé si lloro de felicidad, de emoción o simplemente lloro porque sí. ¿Quizá estás llorando porque el chico del que llevas enamorada desde el primer momento en el que tus ojos conectaron con los suyos te ha pedido matrimonio? Sí, es lo más seguro.
Al llegar a casa y entrar, suelto todas las lágrimas que estaba aguantando en el coche. Lloro como nunca he llorado. No puede compararse al día en el que llegó mi carta de aceptación de la Universidad de Londres ni al día en el que les conocimos. Ni al concierto de Bruno Mars. Esto es mil veces mayor. Casi me falta el aire.
-¡Laura!- exclama Liam, que se agacha en frente de mí. Ahora me doy cuenta de que las piernas me han flaqueado y estoy de rodillas en el suelo.- ¿Te encuentras bien?
-Es... Estoy... Bien...- balbuceo riéndome como una histérica.- Estoy genial, Liam. Vamos a casarnos... ¡Vamos a casarnos!- me lanzo hacia delante, tirando de espaldas a Liam y quedándome encima de él.- Es increíble... Te amo tanto, Liam... Te amo.
Él gira sobre sí mismo y ahora soy yo la que está con la espalda pegada al suelo y él cerniéndose sobre mí.
-Yo tampoco puedo asimilar que vayamos a casarnos... Y créeme, yo te amo más.
-Déjame demostrarte lo contrario.- replico en voz baja mientras cojo su chaqueta y se la empiezo a quitar, seguida de su camiseta y mi vestido.
Y se lo demuestro. Tal vez no le quede del todo claro ni a él ni al resto del mundo, pero a mí sí que me queda claro. Le adoro. Adoro la manera en la que se presentó cuando nos conocimos, la manera en la que me escuchaba cuando estaba de bajón, la manera en la que se me declaró. La manera en la que me besa, me abraza o me hace el amor.
Lo adoro todo de él, y lo voy a disfrutar al máximo durante el resto de nuestras vidas.



Al despertarme, estoy vestida con mi ropa interior y la chaqueta de cuero que Liam llevaba ayer. Un vestuario muy interesante. Sus brazos me rodean con fuerza, como si pensara que voy a desvanecerme. Desde luego que no tengo intención de ello.
Y menos desde que ayer acepté casarme con él. El recuerdo de Liam, mi Liam, con una rodilla en el suelo y mirándome emocionado mientras me ofrecía un precioso anillo hace que empiece el día con la sonrisa más amplia que puedo conseguir.
Ladeo la cabeza y le doy un beso en su pecho desnudo. Levanto la mirada y me encuentro con esos ojos marrones en los que me he hundido tantas y tantas veces.
-Buenos días, señora Payne.- me saluda a la vez que aparta un mechón de pelo de mi cara y lo recoge detrás de mi oreja.
-Aún no soy la señora Payne.- replico sin dejar de sonreír.
-Tendrás que ir acostumbrándote... ¿No te gusta?- pregunta haciendo un puchero. Joder, es lo más adorable que puede existir sobre la faz del planeta.
-No me gusta, me encanta.- él reemplaza su puchero por una sonrisa que hace que mi corazón se infle como un globo de helio.
Tras pasar casi una hora tumbados en la cama, entre besos, abrazos y más besos, bajamos a la cocina. Yo pongo la cafetera en la vitrocerámica y Liam sube las escaleras. ¿A dónde irá? Decido esperarle y para no aburrirme, llamo a Niall para comunicarle la noticia.
-¡QUE TE CASAS, DUENDECILLA!- grita a semejante volumen que tengo que apartar el móvil de mi oído.- Me alegro mucho por vosotros, de verdad. Qué asco que no esté ahí para darte un abrazo. ¡Os echo de menos!
-Yo también te echo de menos, rubio. A ti y a los Aussies, diles que se me hace raro no estar a su lado.
-¡Díselo tú misma! Ahora estoy con Luke y Ashton jugando al GTA. Michael se ha ido a teñirse el pelo de azul y Calum está con su novia.
-¿Calum tiene novia?- inquiero con sorpresa.
-Sí... Se llama Lisi, trabajaba de ayudante con Sandra en el vestuario de la gira. Hacen muy buena pareja pero no paran de liarse delante de nosotros, así que los hemos echado de casa.- responde Niall y yo me echo a reír al escuchar su tono de orgullo.
-Qué malos sois...
-¡Está puesto el altavoz, simpática!- grita la voz de Ashton.- ¡Por cierto, felicidades por vuestro compromiso!
-Muchas gracias, Ash. Aprovecho para informar a Luke que le hemos contado a Blanca que te gusta.
-¿Es una broma?- pregunta Luke con voz chillona y me lo imagino con las mejillas al rojo vivo.- Qué vergüenza, tío...
-Está decidida a irse con los chicos lo que queda de Tour... Aprovecha y conquístala.
-Pero acaba de dejarlo con Bieber.
-¡Qué más da! Mejor, así se olvida antes de él.
Tras la presión que le someten Niall y Ashton, Luke se decide a llamar a Blanca después. Yo tengo que colgar porque les he dejado a medias de una partida de GTA. En ese momento Liam baja las escaleras con el teléfono fijo pegado a su oído.
-Lo sé... Vale, se la paso.- se echa a reír.- Perdón, te la paso. Hasta pronto.- me alcanza el teléfono mirándome con remordimiento.- Es tu padre.
-¿Qué quiere mi padre a estas hor...?- entonces caigo en la cuenta.- No habrás sido capaz de...
Liam se encoge de hombros.
-Quería pedirle permiso de manera oficial.
-¡Pero eso es propio de la Edad Media!- me carcajeo, y veo cómo él se ruboriza.
-Déjame en paz. Quiere hablar contigo.
-¿Está enfadado?- le pregunto con miedo. Ahora es él quien se ríe.
-No lo sé, por eso quiere hablar contigo.
Respiro hondo y cojo el teléfono fijo. Me alejo un poco de la cocina y me siento en el brazo de sofá.
-Hola, papá.- le saludo intentando sonar indiferente.
-Hola, cielo.- responde con calma.- ¿Es verdad?
-¿Que si es verdad el qué?- decido hacerme la inocente.
-¡Oh, no te hagas la tonta!- exclama riéndose.- Liam me ha dicho que anoche te pidió matrimonio y que quería informarme él mismo... Este chico es un poco anticuado, ¿no crees?
-¡Papá!- le regaño sin que pare de reírse.
-Era broma, era broma... Bueno, ¿es verdad o no?
-Sí que es verdad.
-¿Y qué le has respondido?
-Que sí... Papá, antes de que me eches la bronca, quiero que sepas que no hay nada que tenga más claro. Sé que es una locura, que somos jóvenes y que solamente llevamos un año juntos... ¿Pero qué ganaremos si no arriesgamos?
-No estoy enfadado, si eso es lo que te preocupa.- replica él antes de pueda seguir con mi discurso. Es inevitable que suelte un suspiro de alivio.- Simplemente estoy sorprendido. Sabía que tarde o temprano me llamaríais para darme la noticia pero no contaba con que fuese tan pronto. En fin, Liam es un chico que te adora por encima de todo y tú sientes lo mismo por él. A pesar de la fama ha estado a tu lado en todo momento. Me alegro mucho por vosotros, de verdad.
-Oh, papá...- susurro, y se me humedecen los ojos.- Gracias. Le quiero tanto que no te lo puedo ni expresar con palabras y ayer me hizo la persona más feliz del mundo. Tu apoyo es muy importante para mí. Me acompañarás al altar, ¿verdad?
-Pues claro que sí, cariño.- acepta él con la voz temblorosa. Dios mío, mi padre se ha emocionado.- Estarás preciosa. Mi pequeña se casa... ¿Ya hay fecha?
-¡Claro que no! Creo que... Vamos a esperar a que terminen su gira actual y la del año que viene.
-Mejor. Cariño, tengo que irme al trabajo. Llama a tu madre y díselo, seguro que le das la alegría del siglo.
-Ahora la llamaré. Hablamos pronto, papá. Te quiero.
-Yo también te quiero, cariño. Adiós.
Cuelgo y suelto un grito de euforia. Liam se asoma por la cocina y me mira con sorpresa.
-¿¡Qué pasa!?- pregunta con alarma.
-Se lo ha tomado bien. Muy bien, mejor de lo que esperaba.
-Joder... ¡Me habías asustado!
-Lo siento... Me ha pedido que llame a mi madre.
-¿Cómo crees que se lo tomará ella?- le veo algo preocupado y me echo a reír.
-Se lo tomará genial, te adora.
-¿Tú crees?- replica con timidez. ¿He dicho ya que es adorable?
-Ay, Liam, pues claro que sí. Es imposible no adorarte.
-Que te calles.- murmura, y yo le saco la lengua antes de marcar el número de mi madre.
Ella contesta a los tres pitidos. Se ve que está haciendo limpieza general en casa. Le doy algo de conversación antes de sacar el tema.
-Verás, mamá...- comienzo, y me muerdo el labio con indecisión. Liam viene hacia mí y me coge de la mano.- Ayer Liam me pidió que me casara con él.
-¿QUÉ?- su voz suena sorprendida.- ¿No me estarás mintiendo?
-¿Tú crees que sería capaz de mentirte con un tema como este?
-No, cielo, es solo que... Me has dejado de piedra. ¿Lo sabe Carlos?
-Sí, Liam le ha llamado antes para contárselo.
-¿Lo ha llamado él? Cuánto valor.- se ríe mi madre y yo acompaño sus risas.- ¿Y se lo ha tomado bien?
-Mejor que bien. Ha sido bastante raro.- frunzo el ceño y mi madre vuelve a reírse como si pudiese imaginarse mi cara.
-Bueno, cariño. Yo no soy nadie para decirte lo que tienes que hacer. Estás cerca de cumplir los 20 años, eres una chica responsable que sabe lo que hace y Liam también es responsable y sabe lo que hace. Además de que adoro a Liam y lo sabes.
-Lo sé, hace nada se lo estaba diciendo.- asiento sonriendo a Liam. Él se inclina hacia mí y me planta un tímido beso en los labios. No. Con mi madre al teléfono no.
-Pues eso. Se veía venir, para qué mentirte. Quiero decir... ¡No hay más que veros! La manera en la que os miráis. ¡Si el mes pasado cruzó el océano para verte! Y hace dos semana casi le pierdes. Es normal que quiera dejarte claro que no va a separarse de ti en ningún momento.
-No sabes la ilusión que me hace que nos apoyéis en esto, mamá. De verdad.
-Es lo normal, cariño. Somos tus padres y vamos a apoyarte en lo que sea.
-Tengo que irme, mamá. Gracias, te quiero.
-Hasta pronto, hija. Te quiero.- la línea se corta y yo dejo el teléfono encima del libro de 50 Sombras Liberadas.- Qué liberación.
-¿Ha sido dura?
-Ha dicho que como nos casemos dejará de hablarme y que le caes mal.- respondo muy seria. La expresión facial de Liam es de horror y yo estallo en sonoras carcajada.- ¡Era broma, Liam!
-De verdad, qué poca seriedad.- resopla.- ¡Es que eres tonta!
-Pero me quieres.- replico levantándome y quedándome en frente de él. Sus brazos rodean mi cintura y me acerca a él hasta tal punto que nuestras narices se están rozando.
-Por algo te pedí ayer que te casaras conmigo.- dice cogiendo mi mano izquierda antes de mirar el anillo y besarlo.
-Eres el mejor.- suspiro antes de besarle.
El pitido de la vitrocerámica nos interrumpe y hace que salga corriendo para apagarla y dejar la cafetera a un lado.
-Me gusta tu vestuario.- comenta Liam cuando me giro para echar el café en unas tazas. Yo miro hacia abajo. Como antes he dicho, solamente voy ataviada por mi ropa interior negra y la chaqueta de cuero de Liam.- Es muy... Sexy.
-Cierra la boca.
Él me guiña un ojo. Siempre me hace gracia porque le cuesta y en vez de parecer sensual es la cosa más adorable de mundo. Me echo a reír y sacudo la cabeza a la vez que cojo una tostada y la unto con mermelada.
Así da gusto empezar el día.


-Tengo miedo de lo que puedan pensar tus padres.- comento mientras el coche avanza por la carretera. Estamos a una hora de llegar a Wolverhampton. Es el último fin de semana que Liam está en Reino Unido antes de irse a terminar el Tour y Liam me propuso ir a pasarlo con sus padres y sus hermanas para así aprovechar y contarles lo de nuestro compromiso. Al principio acepté con entusiasmo pero ahora tengo un nudo en el estómago por los nervios.
-Y dale. Seguramente les pasará lo mismo que a tus padres. Se sorprenderán pero seguro que se alegran. Además de que ellos también te quieren muchísimo a ti.
-Pero...
-Ni pero ni nada. Tranquila.- me corta con seriedad. Para en el arcén de la carretera que bordea unos campos verdosos y clava su mirada en la mía, dejándome pegada al asiento.- ¿Vas a estar tranquila?
-Contigo mirándome así es imposible.- replico con voz ahogada y una pícara sonrisa se forma en su boca. Su boca... Me quito el cinturón de seguridad y me lanzo hacia sus labios, que me reciben con sorpresa.
Estamos en medio de la nada, en una carretera entre Londres y Wolverhampton, rodeados de campo y caminos de tierra. Pero me da igual.
-Para si no quieres acabar en el asiento trasero.- me advierte haciendo un amago de separarse de mí, pero yo lo agarro del cuello de su camisa blanca y vuelvo a acercarlo a mí.
-¿Y quién te ha dicho que no quiera?- replico bajando una de mis manos por su pecho.
-Te recuerdo que queda poco menos de una hora para llegar a Wolverhampton y vamos a llegar tarde si no arrancamos ahora.- pone sus manos en mis hombros y me aparta para que me siente bien en el asiento. Me pone el cinturón y me da un beso en la punta de la nariz, pero yo sigo enfurruñada.- Te lo compensaré.
-¡Oh, ya lo creo que me lo compensarás!- exclamo con una sonrisa lasciva, y él pone los ojos en blanco pero sin evitar reírse.
Cuando llegamos a su casa de Wolverhampton, Liam aparca justo delante de la puerta. Nada más salir del coche yo me ajusto el vestido y me recojo un par de mechones que se me han soltado del moño por detrás de las orejas: http://www.polyvore.com/214_pusher_love_girl/set?id=101572568. La puerta de su casa se abre y por ella se asoma Ruth.
-¡Ya han llegado, mamá!- grita antes de salir disparada hacia nosotros. Nos abraza con tanta efusividad que casi nos caemos al suelo.- ¡Hola, chicos!
-¿Cómo estás, hermanita?- responde Liam mientras le da un beso en la mejilla.
-¡Muy bien! Me alegra ver que lo del incendio fue solamente un susto. ¡Pasad, mamá y yo estamos haciendo la cena!
Ella vuelve a entrar trotando en la casa y Liam resopla. Yo suelto una risita antes de cogerle del brazo y dirigirnos hacia la casa. Cuando entramos, un delicioso olor invade mis fosas nasales.
-¡Llegáis pronto!- exclama Karen saliendo de la cocina y frotándose las manos con los bajos de su delantal rosa antes de abrir los brazos hacia nosotros.- ¡Me alegro tanto de veros!
Yo me adelanto a Liam y abrazo con fuerza a Karen.
-Estás preciosa, cielo.- me dice ella acariciando mi mejilla, y yo me sonrojo.
-Normal.- admite Liam mirándome con cariño. Después se gira hacia su madre y la abraza.- Hola, mamá. ¿Dónde están papá y Nicola?
-Geoff ha ido a buscarles. Pasad, ¿queréis tomar algo antes de cenar?
-No, gracias.
En ese momento la puerta principal se abre y por ella aparecen Geoff seguido de Nicola y su novio James.
-¡Hombre, pero si han llegado la pareja feliz!- grita Geoff soltando unas bolsas de compra y encaminándose hacia su hijo, que lo abraza.
Tras saludarles, que Nicola alabe mi vestido y yo le dé la dirección de la página web de Sandra para que le pida algún vestido, Karen nos informa de que la cena ya está en la mesa. Todos vamos al comedor y yo me siento en una silla entre Ruth y Liam. Cenamos mientras nos preguntan qué tal nos fue el viaje al Caribe y cuando acabamos y yo ayudo a Karen a llevar los platos, me encuentro con que Liam los ha reunido a todos en el salón y tienen copas con champán en sus manos.
Allá vamos.
Me ofrece una de sus manos y yo la acepto antes de coger una de las copas de champán.
-Bien. Ahora que estamos todos lo puedo decir. Quería aprovechar este día que hemos venido a pasar con vosotros para comunicaros algo. Hace dos días cumplí un año desde que empecé a salir con Laura y ella me hizo el mejor regalo que he recibido en toda mi vida. Se vuelve para mirarme con esos ojos tan increíbles. Por un momento me olvido que estamos con sus padres y sus hermanas.- Hace dos días esta mujer tan maravillosa de la que estoy enamorado aceptó casarse conmigo.
Hala, ya hemos soltado la bomba. En el bonito salón reina el silencio y solamente se oyen las respiraciones de nosotros siete. De repente Ruth se pone a gritar como una loca.
-¡NO JODÁIS!
-¡Ruth!- le regaña Karen, y después nos mira a Liam y a mí con emoción.- ¿Va en serio? ¿Os casáis?
-Bueno, casarnos... Estamos comprometidos. Hasta que yo no acabe el Stadium Tour no podremos hacer nada.- responde Liam.
-¡Eso es maravilloso!- exclama Karen con lágrimas ya corriendo por sus mejillas.- ¡Me habéis hecho muy feliz, pequeños!- continúa antes de abrazarnos otra vez.
Después nos van felicitando uno a uno. Geoff se echa a reír mientras dice que se lo veía venir.
-¿Y cómo te lo pidió?- me pregunta Ruth después de brindar con champán.
-Me llevó a un sitio al que íbamos cuando nos conocimos y después de hacer memoria de algunas cosas que han pasado este año me lo pidió.
-Si es que mi hermanito siempre ha sido un empalagoso.- resopla Nicola con burla, y Liam le saca la lengua.
-No será por ti, hermanita.- le responde él.
-¿Podemos ver el anillo?- me pide Nicola. Yo asiento y le muestro mi mano izquierda. Ella la coge y examina el anillo con detenimiento.- Dios, es precioso.
-Te ha debido de costar una fortuna, hijo.- le replica Geoff, y Liam se encoje de hombros.
-Puedo permitírmelo.- se limita a responder.
Se nos hace un poco tarde. Nicola y Ruth se van a sus respectivas casas mientras que Liam sube a su habitación. Geoff se queda viendo la tele y yo acompaño a Karen a la cocina.
-Deja que te ayude, Karen.- le sugiero cogiendo una esponja y frotándola contra un plato.
-No hace falta, cariño. Nada más faltaría que se te manchase ese vestido tan precioso que llevas.
-No importa, tendré cuidado. ¿En serio que no os importa que Liam me haya pedido...?
-¿Pero cómo va a importarnos?- suspira con una reconfortante sonrisa.- Desde el día en el que Liam te trajo por primera vez aquí para que te conociésemos supimos que ibais a estar juntos. Esa sonrisa que tiene cada vez que habla de ti jamás la tuvo con ninguna de las otras chicas con las que salió. Te quiere tanto que no soy capaz de explicarlo. Ya te lo dije el mes pasado, mi hijo lo es todo para mí. Desde que se hizo famoso le veo como máximo una vez cada dos meses pero me llama todas las semanas y siempre te saca como tema de conversación. Me alegro mucho de que hayáis decidido compartir vuestras vidas porque los dos os lo merecéis.
-Yo no le merezco a él, Karen.- susurro bajando la cabeza, y ella se apresura a abrazarme.
-Por supuesto que lo mereces, cariño.- me contradice mientras me acaricia el pelo.- Mi hijo es un chico que se ofrece en cuerpo y alma por la gente que quiere. Créeme cuando te digo que si sigue contigo es porque le mereces. ¿Y sabes cuál es la prueba de eso?- ella coge mi mano izquierda y pone el anillo frente a mis ojos.- Ahora venga, ve a descansar. Ya acabo yo de fregar los platos.
-Muchas gracias, Karen. Eres como una madre para mí y tu apoyo es muy importante.
-Tú también eres como una hija para mí, Laura. Felicidades.
Le doy un beso en la mejilla antes de ir al salón y despedirme de Geoff, que está tumbado en el sofá con Loki entre sus brazos.
Subo a la habitación y oigo a Liam en el baño. Aprovecho para observar con detenimiento su habitación, la verdad es que nunca me he parado a verla. Las paredes están pintadas de un azul muy claro. Tiene un pequeño escritorio de madera y unas cuantas estanterías llenas de libros y música además de varias gorras colgadas en la pared. También hay un corcho en el cual hay pegadas bastantes fotos. Me acerco para verlas.
Hay una foto de Liam con su hermana Ruth en un arenero. No deberían de tener más de cuatro años; a su lado hay otra foto de Liam en brazos de su padre a los pies del Big Ben. Fotos de Liam a lo largo de los años. Hay una foto que me encanta en la que sale él al lado de Andy con 15 años. Los dos llevan guantes de boxeo y no puedo evitar reírme al ver sus caras. Y también hay fotos de cuando estaba esperando en la cola para audicionar en TXF por primera y segunda vez. Su primera foto con los chicos. Otra foto con Simon Cowell. En la playa en la que grabaron el vídeo de WMYB. La foto que nos hicimos Leyre y yo con ellos al día siguiente de conocerles. Es nuestra primera foto juntos. Han cambiado tantas cosas... Para entonces yo veía a Liam como un ídolo, alguien inalcanzable... ¡Y ahora estoy comprometida con él! También hay fotos en conciertos. Liam con Bruno Mars, con Demi Lovato, con Lady Gaga, con Katy Perry, con Jay Z, con los Aussies... Incluso hay una foto de él con Justin en la fiesta del MSG. Pero sobretodo hay fotos de él conmigo, con los chicos y con mis amigas en nuestras innumerables escapadas, fiestas o salidas por Londres.
-¿Te gusta?- me pregunta su voz. Yo suelto un respingo al notarle tan cerca.
-Me encantan. Sobretodo estas.- le respondo señalando su foto con Andy, su primera foto con los chicos, nuestra primera foto juntos y otra en la que salen él y Zayn besándome en las mejillas.
-Esta es la mejor de todas, sin duda.- añade él posando su dedo sobre nuestra primera foto juntos.
-Ni de lejos. ¿Has visto las caras que tenemos Leyre y yo ahí? Parece que nos está dando un derrame cerebral.
Liam se echa a reír. Yo sigo andando por toda la habitación. Trofeos de atletismo y de canto dorsales, dibujos, álbumes de fotos, discos, películas, libros... Al fin y al cabo Liam es un adolescente y su habitación es la de un adolescente normal y corriente, no la de un chico con millones de fans en el mundo.
-Me gusta tu habitación.- comento parándome a mirar por la ventana.- Es muy... Normal.
-¿Y cómo esperabas que fuese?- inquiere él riéndose.
-¡No me refería a eso! Quería decir que es... Normal. ¡Déjalo!- exclamo al ver que Liam sigue riéndose.
-No te enfades.- me pide acercándose a mí. Me percato de que ahora solamente va vestido con un pantalón de chándal gris.- Sabes que lo digo para hacerte rabiar.
-Pues no me hagas rabiar.- replico intentando sonar enfadada, pero fracaso estrepitosamente. En ese momento él llega hasta mí, me coge en brazos y me tira sobre la cama.- ¡Liam!
-Cállate, que mis padres pensarán que te estoy violando o algo.- me ordena sin parar de reír. Yo le pego un manotazo en el pecho.
-Gilipollas.- resoplo ruborizada. Liam se inclina hacia mí. Me besa. Yo intento resistirme y que crea que estoy enfadada pero no puedo, es imposible. Le sigo el beso y mi pulso empieza a dispararse. Enredo mis manos en su pelo y lo atraigo más hacia mí.
-Ah, no.- suspira él separándose de mí y dejándome aturdida.- Me has llamado gilipollas, ahora no vale.
Gruño con cansancio y me levanto de la cama. Cojo mi camiseta de 5SOS y entro en el baño. Cuando salgo cambiada y dejo el vestido y los zapatos en la maleta, decido enfadar un poco a Liam. Voy pegando saltitos hasta la cama bajo su atenta mirada y me siento a su lado, ignorándole completamente. Él se acerca para darme otro beso pero yo lo aparto y le susurro "espera". Cojo mi móvil y busco entre mis contactos hasta dar con el primer Aussie que me aparece en pantalla. Llamo y él me contesta a los cinco pitidos.
-¿Sí?
-¡Hola, Ash!- le saludo con entusiasmo. Liam entrecierra los ojos y mi conciencia le saca la lengua.
-¡Eh, Lali! ¿Cómo llevas tu finde en Wolverhampton?
-¡Muy bien! Se lo han tomado genial. Es muy raro, creo que están preparando un complot contra nosotros o algo porque no es normal.
-¿Y por qué iban a hacer eso?- inquiere Ashton, y su risa inunda el auricular.- En fin, yo ahora me acabo de levantar y vamos a ir a una tienda de disfraces. A ver si Luke y Mike se dignan a levantarse...
-Lo que daría por estar ahí...- suspiro. Noto cómo Liam se pone cada vez más tenso a mi lado.- Se me hace raro no estar con vosotros, me aburro mucho...
-Ay, Lali... ¡Nosotros también te echamos de menos! Cuando acabe el Tour nos quedaremos unas semanas aquí con nuestras familias pero después volveremos a Londres.
-Avísame en cuanto vengáis, iré a veros al aeropuerto y nos daremos un abrazo de esos épicos que salen en las películas.- le pido, y me echo a reír junto a él.
-¡Eso está hecho!- acepta él, y de pronto se escuchan gritos de fondo.- Perdona, Horan y Mike se acaban de levantar. ¿Hablamos por Skype un día de estos?
-Cuando quieras. ¡Hasta pronto, Ash!
-¡Adiós, Lali!- se despide. Yo cuelgo y vuelvo a dejar el móvil en la mesilla. Me echo en la cama y me tapo con las sábanas de espaldas a Liam.
-Buenas noches, Liam.- susurro intentando no carcajearme en su cara.
-¿Crees que no sé a qué ha venido eso?- pregunta en un gruñido. Yo me giro hacia él y parpadeo con inocencia.
-Solamente he llamado a mi hermanito del alma.- respondo. Liam me agarra del brazo y tira de mí hacia él. Se queda encima de mí y coge mis manos con las suyas para después colocarlas sobre nuestras cabezas y acercar su cara a la mía.
-Me da igual que sea tu querido Ashton. ¿Intentabas ponerme celoso? Enhorabuena, lo has conseguido.
-Pues aprende a no hacerlo. ¿Ves esto?- le pregunto zafándome del agarre de sus manos y poniendo el anillo delante de sus narices.- Por esto no tendrías que ponerte como te pones.
-Me has provocado.- se excusa, ya de buen humor. Mi conciencia levanta un puño mientras grita "¡ES EL PODER DEL ANILLO!". No puedo evitar soltar una risita al imaginármelo. Liam frunce el ceño al verme reírme con poco disimulo.- ¿Y ahora por qué te ríes?
-¿Yo? De nada.- respondo.- Ahora suéltame, que quiero dormir.
-Vale, pero antes...- se acerca más a mí hasta besarme en los labios. Después se tumba a mi lado y me abraza con fuerza.- Buenas noches, amor. Te quiero.
Yo pongo los ojos en blanco pero me acurruco a su lado. Nos quedan cinco días para estar juntos y no pienso desaprovecharlos ni lo más mínimo.



-Así que al final mañana te vas con los chicos a Australia, ¿no?- le pregunta Leyre a Blanca mientras echa azúcar a su café. Hemos quedado las tres para desayunar en una cafetería. Andrea se ha ido a pasar el día fuera con Louis, Sandra está bastante ocupada preparando las cosas para la gira y Amanda lleva diez días en el pueblo natal de Josh con su familia y la pequeña Emilie, así que Leyre y yo hemos decidido sacar a Blanca de casa para que se airee un poco.
-Sí, de verdad que lo necesito.- responde Blanca.- Voy a seguir estudiando a través de la universidad online y a la vuelta haré los exámenes. Tengo que escaparme de aquí, tengo demasiados recuerdos de Justin y lo que quiero es olvidarle.
-Me parece genial. Se ha portado como un gilipollas y tú mereces a alguien que se preocupe por ti.- admite Leyre, que después entrecierra los ojos.- Alguien como Luke...
Mientras Leyre sigue insinuándole a Blanca sobre Luke y la aludida le responde que es mentira, yo miro de manera ausente por la cristalera de la cafetería, que da a una zona concurrida de Londres. Cuando me he despertado Liam no estaba a mi lado. He visto una nota encima de su almohada en la que decía que tenía que irse a una entrevista y que volvería después de comer. Encima de que es nuestro último día juntos me lo arrebatan durante medio día. Resoplo con enfado.
-... ¿Laura? Joder, me está ignorando.- se queja Blanca. Yo vuelvo al presente y me giro hacia ella.
-Perdona, Blanqui. ¿Qué decías?
-Te estaba preguntando que si crees que debería lanzarme si Luke me dice algo.
-Deberías.- respondo, y Leyre asiente de acuerdo.- Luke es un chico genial que te va a escuchar si le cuentas todo lo que ha pasado y que va a ayudarte a superar este bache.
-Lo sé... Es que es tan adorable y comprensivo... El otro día me llamó por Skype y estuvimos unas tres horas hablando. Se quedó dormido delante de la pantalla y creo que casi me moría de amor.
Blanca se pone las manos sobre la boca y suelta una risita de colegiala enamoradiza. Por sus ojos brillantes, lo de enamoradiza queda totalmente comprobado. Se la ve con ilusión por volver a ver a Luke y sinceramente yo me alegraría muchísimo de que empezasen una relación.
La mañana pasa extremadamente lenta. Leyre y Blanca me acompañan a la entrada de Lights, donde me paso varias horas acompañando a Bridget (la chica que hizo las entrevistas a los chicos para TIU y casualmente trabaja también aquí) por toda la oficina mientras me explica cómo funciona el trabajo y esas cosas.
Cuando salimos de comer de un restaurante italiano y me despido de ella, empieza a sonar It Will Rain en mi móvil. Contesto a los pocos segundos.
-Hola, amor.- me saluda la voz profunda de mi prometido. Es increíble que aun cuando llevamos un año juntos siga adorando cuando me llama por teléfono.- ¿Dónde estás? Acabo de llegar del trabajo y no estabas.
-Me he quedado comiendo con Bridget al salir del trabajo. Siento no haberte avisado, me he pasado la mañana dando vueltas por la oficina y había apagado el móvil.
-No pasa nada. ¿Vienes ya a casa? Quiero pasar mi última tarde en Londres relajado viendo películas con mi novia mientras comemos comida china para cenar.
-Me parece el plan perfecto. Llego en veinte minutos.
-Vale. Te quiero.
-Te quiero más, Li.
Cuelgo y guardo mi móvil en el bolso marrón que llevo colgado al hombro. Me dirijo al metro mientras me pongo los auriculares en las orejas y selecciono el disco de Little Mix. Al llegar al piso, abro la puerta y entro en casa para después lanzar mis tacones negros por los aires.
-¡Ya estoy en casa!- exclamo.
De pronto una mano se engancha en mi brazo. Liam me atrae hacia su cuerpo y pega sus labios a los míos de manera inmediata. Empiezo a sentir demasiado calor y enrollo mis brazos en torno a su cuello para profundizar el beso.
-Hola.- susurra separándose lo mínimo de mí y rozando su nariz con la mía.
-Ho-hola.- musito casi sin respiración, a lo que él responde riéndose con ganas.
El resto de la tarde es genial. Nos la pasamos echados en el sofá con una manta cubriéndonos mientras vemos las típicas películas que siempre echan después de comer en la tele. Aunque en realidad no me entero ni de la mitad de las que vemos. Cuando consigo concentrarme en el principio de la película, Liam me besa en el cuello y pasa su brazo por mi espalda continuadas veces, haciendo que pierda el hilo de la película y no lo vuelva a recuperar. A eso de las ocho de la tarde, Liam llama a un restaurante de comida china y al cuarto de hora tenemos a un encargado con nuestra comida en la puerta de casa. Mientras yo devoro un salteado de pollo, Liam recibe un mensaje en el móvil. Él mira la pantalla y resopla.
-Ya está Paul presionando. Ni me acordaba de cómo era esto de trabajar después de este mes tan aislado de todo.
-Pues mañana tendrás buena cara cuando nos levantemos a las seis de la mañana.- replico y me río con amargura.
-Pequeña...- comienza Liam. Deja su caja de cartón en la que había una ensalada de arroz y me acaricia la mejilla con su mano.- Esta vez solamente van a ser dos meses. No lo pases mal, sabes que odio verte así, ¿vale?
-Liam, ¿cómo pretendes que no lo pase mal?- mi voz es baja. Mierda, voy a echarme a llorar.- No voy a verte en setenta días y esta vez estarás más lejos que nunca.
La voz me falla al final de la frase y me apresuro a limpiarme una lágrima con la manga de mi sudadera de Muse.
-No empieces a llorar, Laura. Sabes lo que me afecta verte así y más si es por mi culpa. Si pudiese hacer algo para que vinieses ten por seguro que lo haría pero Paul no nos deja. A Sandra sí porque es nuestra estilista pero...
-Ya, Liam.- le corto sacudiendo la cabeza.- Debo contar con que es tu forma de vida y no voy a pedirte que elijas entre eso y yo porque no. Además, en diez días empiezo otra vez la universidad y tengo un trabajo en Lights que no puedo ni quiero desperdiciar. Y tarde o temprano las fans se enterarán de nuestro compromiso así que se armaría una buena.
-En ese aspecto la opinión de las fans me la trae floja.- gruñe él. Se ve algo estresado.- Tarde o temprano los chicos y yo dejaremos el mundo de la música, y más pronto que tarde.
-¿A qué viene eso?
-Cuando acabe el WWAT y publiquemos nuestro cuarto álbum anunciaremos nuestra retirada. No sabemos si será temporal o definitiva, pero creemos que estaremos varios años centrados en nuestro proyecto de hacer una empresa de asesoramiento a jóvenes talentos y en unos cinco años o así volveremos a hacer una gira para después sí que sí retirarnos para siempre.
-Jamás creí que ese día llegaría.- murmuro.- Quiero decir, ante todo también soy vuestra fan y me dolerá cuando llegue ese día.- añado y me encojo de hombros.- Liam, que sé que soy una jodida cansina por repetírtelo tanto pero que te voy a echar de menos lo que no está escrito.
-No eres cansina, amor. Yo también te echo mucho de menos. El poco tiempo de descanso que tengo entre concierto y concierto me gustaría pasarlo contigo. Te recuerdo que tenemos un viaje pendiente a Italia y cuando vuelva en noviembre nos iremos una semana a desconectar. ¿Qué te parece?
-Ya estoy deseando que llegue ese día.- admito. Miro el reloj de la tele: son las diez.- Venga, vámonos a dormir que si no mañana será imposible despertarte.
-Lo dirás por ti, bonita.- replica Liam con burla. Yo le saco la lengua antes de levantarme del sofá.- No me saques la lengua.
Me agarra de la muñeca y me hace caer de nuevo en el sofá. Yo me río descontroladamente antes de besarle en los labios y volver a levantarme. Tiramos las sobras a la basura y subimos a nuestra habitación, sin la menor intención de desaprovechar nuestra última noche juntos.
Llevo cerca de una hora despierta, mirando a Liam. Su barba de dos días, su nariz respingona, sus mejillas un poco hinchadas y sus labios rosados. Su rostro, de facciones más cercanas a las de un dios griego que a las de un humano normal y corriente. Cuando suena la alarma, suelto un respingo a la vez que mis ojos se llenan de lágrimas. Que dejes de ser tan llorica, cojones.
-Liam, despierta.- susurro sacudiéndole del hombro. Él parpadea varias veces antes de abrir los ojos por completo.- Tenemos que irnos al aeropuerto.
Él hace una mueca y me acaricia la mejilla al escuchar mi tono apenado.
-¿Estás bien?- me pregunta con temor.
-Estoy como una mierda pero eso no va a cambiar nada, así que...- respondo quitándole importancia.
Nos levantamos y yo entro en el enorme armario para buscar ropa mientras Liam se da una ducha. Yo me la daré a la vuelta del aeropuerto para despejarme. Escojo una camiseta ancha negra, unos vaqueros granates y mis Converse negras. Me recojo el pelo en una coleta alta y en ese momento Liam sale del baño ya cambiado de ropa. Juntos bajamos al portal y cinco minutos después llega la furgoneta negra conducida por Paul. Entro y me siento al lado de Zayn, que me recibe con un beso en la mejilla.
-Buenos días, Zaynie.- le saludo.
-De buenos los cojones. En el último mes me he despertado a las diez o así y de un día para otro a las seis de la mañana ya está sonando la alarma.
-Pues malos días, Zaynie.- me corrijo echándome a reír.
-Eso está mejor.- asiente él acompañando mis risas.
En el asiento de detrás van Sandra, una sonriente Blanca y Andrea junto a Leyre y Harry, que se están besando. Para variar. Zayn pone cara de asco y yo vuelvo a reírme.
Tras media hora en la furgoneta con las coñas de Louis desde el asiento de copiloto y Sandra mandándole a la mierda cada dos minutos porque la estresa. Su barriga cada vez es más prominente y hace dos días Zayn confirmó que Sandra estaba embarazada y que la quería más que a nadie. Ella se ve más relajada porque las fans se lo han tomado bien en general. Llegamos al aeropuerto.
Ha llegado la hora. (AHORA PONED LA CANCIÓN: http://www.youtube.com/watch?v=2GRtFC8nTag)
Bajamos de la furgoneta muy serios. Lo de las despedidas en los aeropuertos siempre bajan nuestra moral hasta niveles del subsuelo. Detrás de nosotros aparca el coche de Josh Devine, que baja en compañía de mi prima y de su hija. Hay unas cuantas fans en la terminal y los chicos paran dos minutos a atenderlas, pero después los de seguridad les obligan a entrar en la terminal. Ellos facturan sus innumerables y gigantescas maletas y entonces llega el momento de despedirse.
Odio esta mierda.
Al primero que abrazo es a Louis, que me amenaza con pegarme si me echo a llorar. Yo le suelto un bufido pero él acaba volviendo a abrazarme. Josh me da un beso en la mejilla y me pide que cuide de las mujeres de su vida. Blanca me abraza con fuerza y entonces ya no puedo seguir aguantando las lágrimas.
-Deja de llorar, pesada.- me replica pegándome en el hombro.
-¿Y tú qué?- bufo. Ella también tiene los ojos rojos y las mejillas empapadas.
-Yo nada. Voy a echarte de menos, tonta. De verdad. Gracias por apoyarme con este desastre de Justin y estar a mi lado siempre que te he necesitado.
-Yo también voy a echarte de menos, cielo. Y no hay de qué. Ahora ve a por Luke, enamórate de él porque él ya lo está de ti y sé feliz. Lo mereces más que nadie.
Blanca suelta una risita y vuelve a abrazarme.
-¿Interrumpo vuestro romance lésbico? Oh, cuánto lo siento.- canturrea Harry con los ojos brillantes de burla. Yo me separo de Blanca y le saco la lengua.
-Piérdete, Styles.
-En realidad me adoras con locura.- responde él sacudiendo una melena inexistente de su hombro. Después me agarra del brazo y tira de mí hacia él.- Te voy a echar de menos, renacuaja. Cuida a Leyre y no hagáis muchas tonterías.
-Tú tampoco, imbécil. También voy a echarte de menos.
-¿A pesar de ser un imbécil?
-A pesar de ser un imbécil.- asiento mientras me río, y él sonríe. Me da un beso en la mejilla y va a despedirse de Amanda y Emilie.
Sandra me abraza sin parar de llorar. Yo le pido que se cuide y que no deje que Niall la secuestre para llevársela de atracones.
-Se lo voy a contar y se ofenderá.- me avisa ella.
-Chivata de los cojones.- resoplo, pero las dos nos reímos. Me giro hacia Zayn y veo que está de morros.- ¿Y a ti qué te pasa ahora, Malik?
-Que soy la última mierda y te despides de mí el último.
-Eres gilipollas.- me carcajeo antes de lanzarme a sus brazos.- Anda, disfruta de lo que queda de gira y cuida a tu prometida y a las niñas.
-Diana y Leah.- dice él sonriendo, y yo frunzo el ceño.
-¿Cómo?
-Nuestras hijas. Van a llamarse Diana y Leah.- aclara él. Un brillo infinito aparece en sus ojos oscuros. Es adorable.- Diana porque es el nombre de una de las canciones de nuestro nuevo disco y Leah porque significa triunfadora.
-Son unos nombres preciosos, Zaynie. Y las niñas también serán preciosas.
-Y tú y Liam vais a ser los padrinos de Diana. Con la condición de que Sandra y yo seamos los padrinos de alguno de vuestros hijos, por supuesto.
-Trato hecho.- acepto estrechando su mano.
-¿Me dejas que me despida de mi novia? Gracias.- dice Liam de carrerilla, que me agarra del brazo y me estrecha entre sus brazos.- Pequeña...
-Liam.- suelto un suspiro roto. Tenía pensado no llorar al despedirme de él pero es imposible.- Te quiero tanto...
-Solamente son setenta días, Laura. Setenta. Me coge por las piernas y las anuda en su cintura.- Te adoro más que a nada, la semana pasada me hiciste inmensamente feliz por aceptar ser mi esposa y que tengo una sorpresa para ti.
Yo le miro con curiosidad. Él se baja la manga de su camiseta gris y yo contengo la respiración. Un pequeño tatuaje en su clavícula izquierda, cerca de su corazón. Con letra gruesa pero elegante pone mi nombre. Laura. Grabado en su piel. Me tapo la boca con mi mano.
-Dios mío...- susurro emocionada, y él sonríe.
-Me lo hice ayer al salir del estudio. ¿Te gusta?
-Me encanta, Liam. Te amo.- me acerco a él y devoro sus labios con necesidad imperiosa. Mis manos se enredan en su pelo mientras que las suyas se meten por debajo de mi camiseta y acarician mi espalda.
-Chicos, lo siento pero tenemos que salir ya.- anuncia Paul. Yo le miro veo disculpa en sus ojos.
-Liam, no... No te vayas aún.- sollozo cogiendo su cara con ambas manos y apoyando mi frente contra la suya.
-No lo hagas más difícil, Laura. Por favor. Te llamo en cuanto lleguemos a Adelaide, ¿de acuerdo?
-De acuerdo. Te amo, Liam. No lo olvides.
-No lo olvidaré. Te lo prometo, pequeña. Yo también te amo.
Vuelvo a ponerme de puntillas y le beso por última vez. Cuando nos separamos, el me besa el nudillo de mi dedo corazón de la mano izquierda, donde está el bonito anillo de compromiso. Yo sonrío afligida por su gesto. Me suelta la mano y se giran. Pocos segundos después, las puertas automáticas se los tragan.
Se han ido.
Leyre se aferra a mi mano derecha con fuerza y yo le doy un apretón. Las dos lloramos en silencio. Antes tenía miedo de que la distancia y el tiempo separados desgastase mi relación con Liam. O que una modelo de piernas kilométricas y cuerpo de escándalo se interpusiese entre nosotros.
Ahora ya no tengo miedo. El anillo con el que hace una semana me pidió matrimonio es la prueba de que Liam y yo podemos con todo.
Y si hay algo que tengo claro en esta vida es que siempre estaré allá donde él esté.
It always will be you, wherever you are.

FIN... POR AHORA.

Y aquí está. El final. Jamás pensé que llegaría. Puedo aseguraros que se me han escapado unas cuantas lágrimas al escribir la palabra "FIN" en el archivo de Word. Es duro, ¿sabéis? Acabar una historia en la que llevas tanto y tanto tiempo trabajando. Desde el 22 de agosto de 2012 hasta hoy. Más de un año y medio escribiendo esta historia. No creí que llegaría a acabarla. Ha habido varias veces en las que me hartaba de pasar horas y horas delante del ordenador sin escribir una palabra y me planteé el dejar temporalmente (o indefinidamente) la novela. Pero vosotros me lo habéis impedido. Con 100 capítulos y casi 30000 visitas es imposible no motivarse. Con esta historia que quise compartir con vosotros y que me ha enseñado mi verdadera vocación: escribir.
Os lo he dicho varios miles de veces a lo largo de la novela, pero os lo repito unas cuantas más: GRACIAS. Gracias por no dejar de leerme, por darme vuestra opinión, por votar, por animarme a no dejar la historia de lado. Porque sin vosotros ya hace mucho tiempo que habría abandonado la novela.
Debería dar las gracias a unas cuantas personas en concreto, ya que se lo merecen con creces. La primera de todas es a Luna. Eres de las pocas (por no decir la única) que me ha dado su opinión en todos y cada uno de los capítulos. La que me ha dicho que no eran una mierda aun sabiendo que sí lo eran. Que me ha animado tantísimo. Por eso creo que te merecías el primer puesto en mi lista de agradecimientos. Te quiero, pequeña.
Gracias a mis Lalitioners en general. A Leyre, mi Styles, porque me alegro mucho de haber retomado el contacto contigo y porque tus ataques de fangirleo vía Whatsapp me dan la vida. A Isabel, por ser tan jodidamente adorable y decirme que te encantan mis capítulos. A Bea, mi "Alexba" (ella me entiende), por haberme dado tantas ideas y haberme ayudado tanto. A Sandra, mi amiga del alma, la mejor del mundo, por hacerme reír, por alegrarte tanto cuando subía y por emocionarte cuando subía un capítulo dedicado a Zayndra, mi pareja favorita. A Laura, aquí más conocida como Amanda, mi prima, mi Lukey, mi soulmate... Que te quiero muchísimo y que no sé qué haría sin tu apoyo diario.
Y por último pero no por ello la menos importante, a Blanca. Mi Angie, Valerie, Farrell, shawty, señora Styles, señora Biebs... Sin ti creo que esta novela se habría quedado totalmente estancada. Por ayudarme en mis incontables crisis de inspiración y apoyarme en todo en general. Me has servido de tantísima ayuda que las palabras no me alcanzan para agradecértelo lo suficiente. Aún nos quedan muchas historias juntas. Queda Blaura para un buen rato. Te quiero muchísimo, Suzanne Collins de las novelas.
Me dejo seguramente a muchas otras personas. Carmen, Inés, Matilde, Montse, Andrea, Ana... Gracias por leerme y espero que sigáis a mi lado en las próximas novelas.
A las españolas y a las de fuera de aquí. A mi lectora argentina que me alegraste la vida cuando me dijiste que me leías. Creo que esa ha sido de las mejores cosas que me han pasado a lo largo de esta novela.
Gracias a One Direction y a 5SOS, mis nueve ángeles sin alas sin los que mi vida sería un gran vacío negro y sin sentido. Gracias a ellos me he realizado y soy quien soy.
Y a ti. Si no te he nombrado antes no es porque tú no tengas nada que ver aquí. Sin ti habría sido imposible seguir. Gracias por aguantar mis capítulos kilométricos, los cortitos, los carentes de sentido, los subidos de tono, los dramáticos. Si tuviese que hacer un top con los capítulos que más me han gustado diría que han sido el 23, el 29, el 31, 40, 46, 69, 77, 85, 86, 89, 94, 97, 98, 100. Por esos y todos los demás, gracias. Ahora vamos a por mi novela de Zayn y otra de Liam. Pero recordad que en septiembre vuelve con Dreamcatcher parte 2 y con más fuerza que nunca.
GRACIAS. DESDE EL 22 DE AGOSTO DE 2012 HASTA EL 8 DE MARZO DE 2014. OS QUIERO TANTÍSIMO QUE NO OS HACÉIS A LA IDEA.

Laura.
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